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Xipe Tótec en el Códice Borgia / Imagen: Wikipedia

Cultura

Xipe Tótec: el dios que lanzó su piel a la tierra y creó el maíz

Brenda Ileana Uribe

11/Marzo/2021

Xipe Tótec, o Nuestro señor desollado, es la deidad mexica del maíz, de la guerra y de la renovación. Su importancia en la religión azteca va con la agricultura, la fertilidad y el alimento, pero también con la empatía. Descubre por qué Xipe Tótec es una figura que deberíamos tener muy presente en nuestro día a día.

Xipe Tótec es uno de los cuatro Tezcatlipoca de la teogonía azteca, hijo de la pareja fundacional Ometehcutli y Omecíhuatl. Como parte del panteón mexica, Xipe Tótec guarda una íntima relación entre la guerra, el maíz y la renovación; pero también está relacionado con la primavera, la fertilidad y la agricultura. De los cuatro hijos de la mítica dupla, Xipe Tótec ocupa el lado este, el rumbo femenino y joven, y el color rojo.

Aunque se sabe que su origen es foráneo a la religión mexica, fue adoptado y venerado. Carlos González en su libro Xipe Tótec. Guerra y regeneración del maíz en la religión mexica (2011), indaga en las culturas mesoamericanas, y apunta que la deidad fue encontrada en otros tiempos, por ejemplo, en Oaxaca, en el periodo Clásico (100-650 d.C.), y en el Altiplano Central, en el Epiclásico (650-900 d.C.). Es importante mencionar que no es que Xipe Tótec haya sido importado totalmente, sino que su imagen y culto ya estaba presente en la Cuenca de México.

Una de las propuestas de significado del nombre Xipe Tótec es “Nuestro señor desollado”, o simplemente “El desollado”. Esto también lo explica González, y señala que el nombre está compuesto por xip que significa piel, y el posesivo e, aunque esto podría parecer contradictorio, pues sería “quien posee la piel”; por otro lado, Tótec se compone de to “nuestro”, y tecuhtli “señor” o “gobernante”. No obstante, a Xipe Tótec se le relaciona con el desollamiento, pues cuenta la leyenda que fue él el primero en alimentar a los humanos, quitándose la piel (acto de desollar) y lanzándola a la tierra, provocando así la creación del maíz, alimento fundamental en la cocina mexicana prehispánica y contemporánea. Este acto fue un sacrificio que el dios hizo para los mundanos.

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Máscara de Xipe Tótec en el Louvre / Foto: Twitter @LeoLopezLujan

LA FIESTA DEL MAÍZ

Xipe Tótec, como las demás deidades, tiene su propia fiesta: la tlacaxipehualiztli. Esta festividad se llevaba a cabo en fechas próximas a la primavera, y la celebración duraba 20 días, en los cuales se veneraba al dios del maíz mediante un ritual de desollamiento y ofrenda, pues las pieles de guerreros cautivos –de las guerras floridas– eran desprendidas de los hombres, después se pintaban de amarillo, y otros guerreros las vestían en honor a la deidad. Asimismo, eran ofrendados los corazones de guerreros valientes que sacrificaban, y las mejores mazorcas; esto en agradecimiento, y en oración pidiendo una tierra fértil y una buena cosecha. También en esta fiesta se celebraban las victorias militares.

De igual manera, el maíz que se ofrendaba era entero, completamente en mazorca, a diferencia del que se usaba para el consumo humano, que conlleva la nixtamalización. Este acto de poner a cocer el maíz con agua y cal –y que en nuestros días continuamos haciendo para comer el cereal–, aún tiene un significado cosmogónico en algunos lugares con tradición prehispánica, pues deshojar el maíz, es decir quitarle las hojas al totomoxtle (mazorca), y al cocer los granos, se hace una metáfora al desollamiento que Xipe Tótec ofrendó, pues simboliza la purificación del maíz mediante el despojo de su “antigua piel”.

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Instalación lumínica Xipe Tótec en el CCU Tlatelolco / Imagen: México es cultura

XIPE TÓTEC: RENOVACIÓN Y EMPATÍA

Pero el desollamiento de Xipe Tótec no solo significa la ofrenda del alimento y el maíz a los humanos, sino que tiene un significado aún más poético. Al despojarse de la piel, simboliza la renovación y regeneración de esta, dando paso a un renacer. Este nuevo camino implicaría, de por sí, un cambio; y con ello, la posibilidad de la apertura. Este significado lo vemos ejemplificado en el antiguo edificio de Relaciones Exteriores, ubicado en la colonia Nonoalco-Tlatelolco, que desde el año 2007 pertenece a la UNAM, y en él se encuentra un museo-memorial sobre los hechos del movimiento estudiantil de 1968. El artista Thomas Glassford rindió homenaje a Xipe Tótec en su obra, pues simboliza la renovación del edificio, y la apertura a sus nuevas actividades. Actualmente, la instalación está en mantenimiento, por lo que no se ha encendido desde hace ya varios meses.

Asimismo, el desollamiento de Xipe Tótec abre pauta a la empatía, a tratar de ponernos en la piel de otros, y tratar de entender sus pensamientos y sentires, pues nuestro señor desollado se sacrificó en beneficio de los humanos. Con esto, la figura de esta deidad nos enseña la importancia del sacrificio en colectivo, para lograr la solidaridad y la empatía. Honrando a Xipe Tótec, nos toca reflexionar sobre la importancia de despojarnos de lo antiguo, de renovarnos, y ponernos en la piel de otro.