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Póster de la película. / Imagen de Movie Freaks

Entretenimiento, Cine

We are still here, maldiciones antiguas

Fernando Roura

30 de Abril de 2021

We Are Still Here, ópera prima del director Ted Geoghegan, redunda en el fenómeno de las casas encantadas para ofrecernos una película que, a pesar de ofrecernos un tema ya muy manido y sobreexplotado en exceso no resulta en absoluto aburrida.

No hace falta desvelar nada sobre la trama ya que tiene originalidad cero. Cuenta una historia vista ya mil veces en el género de las casas encantadas y su aportación al mismo es prácticamente nula.

Tal vez el referente sobre este tipo de películas sería Terror En Amityville, película de 1979 del director Stuart Rosemberg; aunque la mayoría de los aficionados al género quizás apuntaban más hacia Poltergeist, película dirigida en 1982 por Tobe Hooper, como pionera del género, al tratarse de una obra de un mayor calado popular y también por ser una película más valorable.

Evidentemente sería injusto no hablar de referentes como The Shining de Stanley Kubrick, House On Haunted Hill de William Castle o The Legend Of Hell House de John Hough; pero sería extendernos en demasiados títulos del género, así que centrémonos en ver que da de sí este "We Are Still Here."

Lo primero que me gustaría mencionar es que estamos ante una película adulta; no en el sentido de que sea una película solo para mayores o que se trate de una película que rehúye la consabida mezcla de horror y comedia; sino más bien es porque, al fin, nos encontramos con un elenco de actores de mediana o avanzada edad, dejando a los jovencitos, tan habituales en el género, al margen.

Esto se traduce en que We are still here nos ofrece la oportunidad de contemplar cómo los adultos también mueren, algo que no suele ser muy habitual en el cine de terror, donde el 80% (por poner una cifra…) de las víctimas son jóvenes de dieciocho a veintitantos años.

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Escena de la película. / Imagen de IMDB

La película arranca bien, pero pronto se desinfla un poco para revivir en última instancia y tener una muy notable parte final. Estos altibajos lastran mucho el ritmo y acaban por ofrecernos una película correcta, pero no excitante; efectiva, pero en absoluto innovadora; entretenida....

La película se resiente de esas subidas y bajadas en la estructura del guión que acaban perjudicando más de lo esperado, obligándonos a quedarnos con una destacada labor de dirección, unas actuaciones convincentes, un apartado técnico solvente como pocos y una espectacular fotografía de Karin Hussein.

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Escena de la película. / Fuente: IMDB

La poca espectacularidad del guión y de su puesta en escena pueden desmotivar a los más impacientes. Además… sangre y gore poco y contenido. Las apariciones fantasmales están bien caracterizadas, pero no son nada espectaculares ni provocan miedo alguno.

Al menos "We Are Still Here" acierta al no usar trucos baratos basados en efectos de sonido, y eso se agradece. Todo es visual, muy al estilo clásico; al menos hasta el tramo final de la película, donde se inyecta un grado más de gore gracias a unas muertes más explícitas.

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Escena de la película / Fuente: IMDB

En una época donde parecen ponerse de moda las películas de casas encantadas, nos llega "We Are Still Here", una película fácil de digerir por su seriedad y sobriedad, pero que no aporta una gran satisfacción ni roles de epicidad a causa de su falta de ambición y un guión inconstante. Recomendable… sí, pero no admirable.