Imagen propia / Imágenes de Google, sitio web de PAN Y VOX

Nacional, Opinión

Vox & El PAN: Soy como tú… ¿o no?

Jorge A. Oropeza

09 de Septiembre de 2021

El lunes el partido de nuestro Silicon Boy favorito (Ricardo Anaya) se proclamó a favor de la carta para detener el comunismo (en el mundo) que presentó Vox: nuestro tío de ultraderecha favorito al otro lado del charco. Entre memes y preguntas serias de política, ¿en serio se parecen ambos partidos de derecha?

El siguiente texto es un artículo de opinión, el contenido reflejado es únicamente la opinión del autor y no representa ninguna afiliación política o postura del medio Coyote Informativo.

Esta semana en la jauría nos topamos con una jugosa carne, y es que comenzamos la semana con la firma de la “Carta Madrid”. Este documento es la propuesta de nuestro partido tío de ultraderecha español, Vox, para detener el crecimiento del comunismo en España y Latinoamérica.

Y es que aquí hay mucha carne de la caza de esta semana, pero empecemos hablando de Vox. El partido de ultraderecha español nace a partir del bipartidismo español y como respuesta al movimiento de izquierda que le hacía ojitos al chavismo, Podemos. Con la creciente marea de inmigrantes a España, movimientos pro-nacionalistas y preocupaciones económicas, se buscó crear un partido con una identidad nacionalista Española.

El jueves de la semana pasada, dirigentes del Partido Acción Nacional, incluyendo a Julen Rementería (coordinador de legisladores) y la famosa Lilian Téllez, ex protégé del tlatoani. ¿El problema? Que bueno, habría que pensar de qué máquina del tiempo habla VOX para hablar del comunismo en una época post globalizada. Desde la jauría conocemos bien que los Iphone si llegan hasta España.

Lo peor de este encuentro, fue la reacción de la esfera política. Hasta el mismo tlatoani de Macuspana se pronunció el día martes, invitando a Santiago Abascal, jefe y fundador de VOX a venir al diálogo a México. López Obrador incluso comentó que “no aplicaría el artículo 34 constitucional”, que implicaría sacar del país a algún extranjero que mediara en asuntos políticos internos.

La jauría de Coyote encontró más jugoso esto, porque nos hace reflexionar en varios puntos. Primero, que el presidente use a su favor la narrativa de VOX-PAN para poder diferenciarse de otros gobiernos y destruir la poca estabilidad de la oposición.

Segundo, el presidente y la oposición del PAN tienen ahora pretexto para comparar la ultraderecha agresiva, anti-derechos, nacionalista de VOX con un partido mexicano de derecha que es… pues “más light” en el nivel de sus confrontaciones. Y es que el mismo Julen Rementería comentó que el PAN busca “la lucha en la protección y apoyo a las mujeres, los vulnerables, las minorías, a la libertad de expresión, las garantías individuales y a la propiedad privada”. Exactamente lo contrario que ha declarado VOX, por lo menos en cuestión de derechos.

Incluso la ex-protégé Lilian Téllez se retractó de su apoyo en la foto y firma con VOX, hablando que no sólo fue un error, sino que el PAN buscaba de manera democrática la defensa de los valores. Y es que ser puestos en la misma canasta que el partido homofóbico, anti-derechos, y que muchos expertos tacharían de fascista, no da una buena imagen a la débil oposición mexicana, aunque también sean homofóbicos y anti-derechos.

Tercer y último punto: más que preguntarnos si no existen similitudes -que por supuesto existen hasta cierto grado-, es ¿necesitamos pelear el comunismo en Latinoamérica? ¿En qué clase de mundo viven tanto VOX y el PAN para poder equiparar y hablar de un comunismo en países donde el sistema de izquierda y derecha terminan ambos en populismo?

¿No hay asuntos más importantes que resolver? Sí, hay casos de gobiernos de “izquierda” en Latinoamérica como el Chavismo, pero creo hay problemas más relevantes en el 2021 como el COVID-19, derechos humanos, trata de humanos, problemas medioambientales y verdaderas propuestas económicas que podrían necesitar sus esfuerzos. ¿O es que también, al igual que AMLO, tienen la necesidad de crearse enemigos ficticios porque su retórica como partido no es suficiente?