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Una nueva alianza se asoma: Vladimir Putin y Alexandr Lukashenko

Alexandra López-Sánchez

28/Agosto/2020

El día de ayer el presidente ruso, Vladimir Putin, salió a declarar su posición ante la actual situación en Bielorrusia y hasta qué punto está dispuesto a intervenir en la antigua república soviética.

El día de ayer el presidente ruso, Vladimir Putin, salió a declarar su posición ante la actual situación en Bielorrusia y hasta qué punto está dispuesto a intervenir en la antigua república soviética.

Bielorrusia ha sido el centro de atención en los medios internacionales a partir de las elecciones del pasado 9 de agosto, cuando se reeligió por sexta vez el presidente Alexandr Lukashenko. Los resultados fueron contundentes, el mandatario ganó las elecciones con el 89,7% de votos. Ante estos resultados controversiales, que fueron tomados por los bielorrusos como fraude electoral, se desataron una ola de manifestaciones a lo largo del país.

Cabe resaltar, que las manifestaciones no han terminado. El pueblo de Bielorrusia está cansado de “el último dictador de Europa” y ahora lo están demostrando con manifestaciones a lo largo del país. Las manifestaciones reclaman la manipulación electoral y la violencia que ha recibido el pueblo por parte del gobierno de Lukashenko desde hace 26 años. Sin embargo, las tensiones no han disminuido. Cada día salen noticias nuevas acerca de la brutalidad policial que están enfrentando los disidentes. De este modo, el presidente de Bielorrusia se ha visto en la necesidad de pedirle asistencia militar a Vladimir Putin.

El día de ayer, el mandatario ruso salió a manifestar su postura ante dicha propuesta en una entrevista especial emitida por un canal de televisión ruso. En sus primeras declaraciones, el mandatario no dio datos específicos acerca de las movilizaciones pedidas por Lukashenko, pero sí dejó en claro que “Rusia cumplirá sus obligaciones como aliado”. Sin embargo, a lo largo de la entrevista dejó en claro que solo hará uso de su cuerpo militar en caso de que las manifestaciones escalen de manera exponencial. “Alexandr Grigórevich (Lukashenko) me pidió que formara una determinada reserva de personal de órganos de orden público; yo lo hice, pero acordamos que no se utilizará mientras se controle la situación y no se utilizará mientras los elementos extremistas, que se encubren con consignas políticas, no traspasen ciertas fronteras, y no se pase al saqueo, no comiencen a quemar coches, casas, bancos, a ocupar edificios administrativos...”.

Ante dichas declaraciones, los países del occidente han externado su desaprobación y preocupación ante esta posible alianza. En efecto, una intervención rusa en su antigua república no es buen escenario para el sistema internacional.