Covid-19

Una enfermedad crónica post Covid-19

José Shaddai Olvera

21/Diciembre/2020

Según el nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente una recuperación sostenible de la pandemia podría reducir hasta 25% las emisiones de efecto invernadero previstas para 2030.

¿Será que Eduardo Galeano tenía razón? ¿la naturaleza está fuera de nosotros?

Al inicio de la pandemia, los que tuvimos el privilegio de resguardarnos en casa y tener acceso a internet, logramos ver imágenes de ciudades desoladas, hospitales que no se daban abasto para enfermos y en algunos casos personas que no se daban abasto para asistir a un hospital. Los días pasaron y las pantallas también nos dejaron observar un respiro de la naturaleza. Todos nos emocionamos y recobramos esperanzas al ver como los mares aclaraban sus aguas, los cielos se despejaban y los animales deambulaban. La fe en un porvenir mejor nos invadió, pero ese rayo de vida que observamos, lo vimos desde afuera de nosotros, desde adentro de nuestros cubos, los papeles se invirtieron por unos meses, la civilización que alguna vez habló de domar a la naturaleza fue domada por la naturaleza.


Un breve suspiro

El nuevo informe sobre la Brecha de Emisiones del PNUMA prevé para este año una caída en las emisiones de dióxido de carbono a causa de las medidas tomadas en todo el mundo por el virus COVID-19. Sin embargo, la crisis sanitaria desencadenó una disminución a corto plazo. De acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial esta reducción es solo de 0,01°C en el calentamiento global para 2050 por lo que no supondrá una contribución de peso a la reducción de las emisiones para el 2030.


Un baile con máscaras

Al parecer el sonido de alarma por esta problemática sigue siendo algo sorda a los oídos de las economías con más peso en el mundo ya que alrededor de una cuarta parte de los miembros del G20 han dedicado partes de su gasto -máximo 3% del PIB-, a flojas medidas para bajar sus emisiones de carbono. Por otro lado, la mayor parte de estos países, el gasto se ha concentrado sobre todo en actuaciones con un alto consumo de carbono (ej. México. Revisar fragmento del resumen obtenido en el Informe sobre la brecha en las emisiones del 2020).

No obstante, las medidas direccionadas a la recuperación económica tras la pandemia han adquirido una magnitud sin precedentes, lo que brinda una oportunidad de transición a una economía con bajas emisiones de carbono que generará los cambios estructurales indispensables para que las emisiones disminuyan de forma continua.


Cuentas pendientes

“Los eventos climáticos extremos que experimentamos este año sirven como recordatorios poderosos de por qué debemos tener éxito al abordar la crisis climática. Mientras buscamos reiniciar las economías después de la pandemia de COVID-19, invertir en energía e infraestructura bajas en carbono será bueno para el empleo, las economías, la salud y el aire limpio” Inger Andersen directora ejecutiva del PNUMA.

Existen algunos indicios de que el aumento de las emisiones mundiales se está ralentizando en los países que pertenecen a la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), pero acelerándose en los países que no pertenecen a la misma.
A pesar de la mayor eficiencia energética y la propagación de las fuentes de energía bajas en carbono, las emisiones siguen incrementándose en los países cuyo consumo de energía se ha intensificado marcadamente con el propósito de cubrir sus necesidades de desarrollo. Esto producto de la histórica división del trabajo propia del siglo XX entre países industrializados y productores de materias primas.

Actualmente existe una redefinición de la división del trabajo en el siglo XXI. China y la India son países en pleno proceso de industrialización, fuente principal de producción de todas las manufacturas en el mundo. Europa, Japón y los Estados Unidos han concentrado sus fuentes de negocios en el dominio del capital financiero, así como el control de la propiedad industrial e intelectual. Y, los países de América Latina y África siguen centrando sus esfuerzos en la producción de alimentos y materias primas para abastecer el desarrollo de otros países. Esta redefinición de las cadenas productivas a nivel mundial coloca límites muy estrechos al desarrollo de los países latinoamericanos y su desafío exigirá mayores esfuerzos para desea alcanzar el desarrollo en esta nueva oportunidad.


¿Un cambio de juego?

A pesar de esta desigualdad histórica, la crisis sanitaria reveló una deficiencia en el sistema al mostrar que los mercados no pudieron resolver la emergencia debido a sus fallas para generar la oferta adecuada de bienes públicos además, de existir una excesiva mercantilización de los servicios e insumos de salud. Los gobiernos tuvieron y fueron los que lideraron la respuesta en un contexto en que los mercados no pueden resolver, en el caso de América Latina y el Caribe con un gasto promedio en salud que apenas llegaba al 2,2% del PIB (según datos obtenidos de la CEPAL), a diferencia de la cifra recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) del 6%. Esto lleva a reconocer el valor de los bienes y servicios públicos con una gobernanza eficaz como seguro contra males mayores y contra la desigualdad postura que se debe reproducir frente a una crisis climática que costará mucho más sino hacemos lo necesario para evitar sus peores impactos.
Esta lógica conlleva a reconocer que sólo un poder público fuerte y con competencias para regular las actividades de las grandes empresas puede garantizar la aplicación efectiva de políticas de buena gobernanza en el sector privado. Sin embargo, esta lógica va contra el más elemental de los principios de la ideología conservadora de libre mercado, que aboga por el mínimo control del estado en los asuntos económicos por lo que políticas de sustentabilidad para impulsar la economía pos-COVID-19 que supone todo un desafío al capitalismo conservador contemporáneo.
Tal vez, lo más sensato sea seguir una voluntad que ilustra la reacción del Secretario General de Naciones Unidas, António Guterres – “La producción y el uso de carbón, petróleo y gas deben disminuir rápidamente si queremos lograr los objetivos del Acuerdo de París sobre el cambio climático. Esto es vital para garantizar un futuro climático seguro y economías sólidas y sostenibles para todos los países, incluidos los más afectados por el cambio del gris al verde. Los gobiernos deben trabajar para diversificar sus economías y apoyar a los trabajadores, a través de planes de recuperación del COVID-19 que no mantengan las rutas insostenibles de los combustibles fósiles, sino que compartan los beneficios de las recuperaciones ecológicas y sostenibles. Podemos y debemos recuperarnos y es mejor juntos”.

Está claro que la otredad es la solución para superar la crisis de esta pandemia, y tal vez sea clave para hacer frente a una problemática con un diagnóstico crónico, y como digo Eduardo Galeano si “Dios olvidó mencionar en sus 10 mandamientos: honrarás a la naturaleza de la que formas parte”; tal vez nosotros, no deberíamos olvidarlo.


Referencias

Bárcena A, Samaniego J, Peres W & Alatorre J. 2020. La emergencia del cambio climático en América Latina y el Caribe ¿Seguimos esperando la catástrofe o pasamos a la acción?.

Comisión Económica para América Latina y el Caribe
Noticias ONU. 2020. Las emisiones de CO2 rompen otro récord: un calentamiento global catastrófico amenaza el planeta. Disponible en: https://news.un.org/es/story/2020/12/1485312

Noticias ONU. 2020. No hay vacuna para el planeta, afirma el Secretario General, que alerta de una actitud “suicida” de la humanidad. Disponible en: https://news.un.org/es/story/2020/12/1484982

Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. 2020. Informe sobre la brecha en las emisiones del 2020. Resumen Nairobi. Disponible en: https://wedocs.unep.org/bitstream/handle/20.500.11822/34438/EGR20ESS.pdf?sequence=19

Samaniego J, Galindo L, Mostacedo S, Ferrrer J, Alatorre J & Reyes O. 2017. Procesos de adaptación al cambio climático: análisis de América Latina. Naciones Unidas.
SEI, IISD, ODI, E3G & UNEP. 2020. The Production Gap Report: 2020 Special Report. Disponible en: http://productiongap.org/wp-content/uploads/2020/12/PGR2020_FullRprt_web.pdf

Vitón G. 2017. Cambio climático, desarrollo sostenible y capitalismo. Grupo de Estudios de Relación Internacionales (GERI) – UAM 34