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Estilo de Vida, Bienestar

Un estilo de vida enfocado en el “Yo soy”

Andrea Karina López

21 de Abril de 2021

El Yo soy, no son tus expectativas, ni ilusiones o desilusiones. Ni tus fallos o aciertos. Se trata de volverte constante en ti, en tu ser interior. Y según Freud, el causante principal es tu vida anímica.

Yo soy es la forma en la que le hablas y nutres a tu cuerpo, alma y mente. Es la confianza que te hunde en amor y esperanza. La representación de tu iniciativa y esa luz que nace en tu interior y hasta dónde la dejarás iluminar y cómo dejarás que se exprese y su función receptiva de los demás con base en tu empatía e interacción a la vida.

Todo individuo tiene libre albedrío en lo que visualiza, proyecta y tiene el poder de elegir qué tipo de energía cosechará la manera en que actúen sus pensamientos y sentimientos. Aquí entra la diferencia que todos conocen, entre lo constructivo y lo deconstructivo.

Yo soy es decretar un estado de iluminación, esa vibra que da tu aquí y ahora. De la manera en que alimentas esa magia de afirmaciones que yacen en tu mentalidad. No existe otro margen de error que limite este poder, más que el que uno cosecha al ser susceptible en crear pensamientos pesimistas que en ese instante, crean caminos en tu conciencia, abarcando varias posibilidades, pero a su vez creándose. Ese momento, se plantea como un sistema inconsciente, según Sigmund Freud en su filosofía de “El yo y el Ello”.

“Es que sin duda también en el interior del yo es mucho inconsciente; justamente lo que puede llamarse el núcleo del yo; abarcamos sólo una pequeña parte de eso con el nombre de preconsciente”, se remarca en el libro “Más allá del principio del placer” (1920).

Freud menciona, que el narcisismo es el causante de nuestras expectativas en la vida y este se crea desde temprana edad, para ya a una edad adulta inconscientemente decretar estereotipos. Esos estereotipos, son los limitantes del Yo soy.

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“Nuestra intelección de las constelaciones estructurales de la vida anímica nos obliga a sustituir esa oposición por otra: la oposición entre el yo coherente y reprimido escondido de él”. (Más allá del principio del placer, 1920). La vida anímica será el ingrediente principal en la creación del Yo soy, es decir, las manifestaciones de su vivencia y emociones. Ese instante en que lo preconsciente es más cercano a la consciencia; la percepción de nuestros pensamientos; que el inconsciente.

El preconsciente es todo aquello en lo que uno es capaz de recordar. Por consiguiente, el inconsciente es lo reprimido, pero aún así, también lo no reprimido. Es esta energía de pulsiones y recuerdos espontáneos que uno redirige al control de sus pensamientos, a través de las afirmaciones.

Estos tres niveles, que entran en el sistema psíquico de Freud. Es en donde conectan las afirmaciones que uno debe decretar ante su Yo soy. Y así, como es ridículo recordar las cosas que no fueron, se debe emplear a las que aún no suceden, con humor y esperanza, en una palabra, creértelo. Para así, abrir entrada a esta línea de posibilidades sin caer en energía que no sintonicen con tu vibración.

Porque al guiar nuestra atención hacia una cosa, nos estaríamos unificando con esa vibración. Y por eso la importancia de extender sin límite estas afirmaciones. Una que siempre debemos recordar es la de “Yo soy amor. Yo soy felicidad. Yo soy abundancia”.