Trump deja la Casa Blanca y se encamina al hospital Walter Reed. (Drew Angerer / Getty Images)

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Trump vs Todo lo demás

Miguel Velázquez

5/Octubre/2020

La campaña se complica para el Presidente y por primera vez parece que tiene todo en contra.


Hasta hace unos meses Trump se veía imparable. Con la nominación del Partido Republicano en la bolsa, una economía sólida y un apoyo popular invariante parecía ya cantado que Trump tenía todas las de ganar. Encima de eso los Demócratas despreciaron de nuevo a Bernie Sanders, un candidato fuerte, con popularidad entre los sectores joven e hispano y con una retórica aguda y precisa. En vez, nominaron a Joe Biden, un anciano de habla lenta y torpe, con acusaciones de racismo y acoso, que parece representar a los intereses del viejo establishment adinerado. Para Trump, anti establishment por naturaleza, no le sería nada difícil barrer con el candidato demócrata.

Siete meses más tarde todo ha cambiado. La pandemia ha destruido la sólida economía trumpista, dejando los niveles de desempleo más altos jamás vistos. De pronto, y ante la ausencia de conflictos internacionales significativos, la agresiva política exterior de Trump se ha visto insignificante frente a una crisis económica inimaginada, una creciente violencia doméstica en una nación polarizada y una pandemia que no había salido de la primera ola y la segunda ya la había rebasado.

Aunque es bien recordado que hace cuatro años las encuestas mintieron y ocultaron el apoyo real a Trump dando una sorpresa el día de la elección esta vez se ven más preocupantes. Biden gozaba de una saludable ventaja en la mayoría de las encuestas y en ciertos estados críticos antes del debate. Después del lamentable espectáculo del #DebateTuesday en el que Trump arrinconó salvajemente a Biden y al moderador creció ligeramente la percepción de que Trump es todo menos presidenciable. Pero con la oportuna jugada de la nominada a la Suprema Corte Trump logró que la atención pública se centrara en eso en vez del desastre sanitario.

Y llegó el COVID. Así es, después de que Trump se burlara del tamaño de los cubrebocas que usa Biden anunció la madrugada del viernes pasado que había resultado positivo en una prueba. Así inició una serie de desafortunadas mentiras y encubrimientos, desde el mensaje en Twitter previo a su traslado donde se le ve claramente exhausto, la caminata al Marine One donde se ve una manguera oculta debajo de su cabello y cubrebocas, el uso de tratamientos experimentales y para casos avanzados desde el primer día de hospitalización y el paseo ayer por la tarde en su camioneta. Mucho costó que los médicos admitieran que Trump sí había requerido oxígeno suplementario, clara indicación de que la neumonía había empezado a desarrollarse.

Evento el sábado 26 de septiembre en el Rose Garden. Las personas resaltadas son COVID positivas además del Presidente. (POLITICO)

Pero quizás lo más grave es que de acuerdo al equipo médico el diagnóstico de Trump habría sido durante la mañana del miércoles, y no el jueves en la noche. Eso significa que el Presidente mantuvo encuentros y mítines de campaña el miércoles y jueves y numerosas reuniones sabiendo que estaba infectado. También es sabido que llegó tarde al recinto del debate en Cleveland y que no se sometió a la prueba rápida. ¿Alguna sospecha de estar enfermo?

Ahora hay encuestas que indican que hasta un 72% de los entrevistados consideran que Trump está enfermo por su propia imprudencia. Justo en la recta final de la campaña, el mes de los debates y las cuatro semanas previas, el Presidente está hospitalizado y fuera de la vista pública. En una evidente desesperación de mandar un mensaje el domingo por la tarde fue llevado a pasear por su Servicio Secreto y a saludar a sus seguidores desde su camioneta. Mientras tanto, Biden no ha perdido el ritmo y empieza a aprovechar los espacios vacíos en el medio.

A estas alturas parece poco probable que Donald Trump tenga un desenlace catastrófico por la enfermedad. Se recuperará y podrá volver a la Casa Blanca seguramente antes del miércoles. Sin embargo, su fuerza tardará en regresar, y buena parte de su personal de gobierno y de campaña está en aislamiento o recuperación. Con el tiempo encima, con la atención pública de nuevo en el COVID y la nominación a la corte en segundo plano ya, con una semana perdida y el segundo debate en puerta, Trump estará luchando contra todo si quiere volver a meterse en la carrera. Lo más delicado es su capacidad de alborotar a su base social, que en muchos casos incluye grupos violentos y milicias que pueden aterrorizar comunidades enteras.

¿Veremos a Trump levantarse y dar pelea de nuevo? O quizás ya es el principio de su final. Hoy es 5 de octubre y el tiempo está corriendo.