Nacional, Opinión

Toda la vida

Ángel Enrique Dupuy

17/Diciembre/2020

Moctezuma embajador y ¿Salinas Pliego atrás de ello? La media sigue siendo el cuarto poder y los presidentes le deben mucho a la misma.

Toda la vida nos encontramos con diversos obstáculos para lograr nuestras metas y objetivos. Sin embargo, hay veces que el clientelismo hace que “estos se cumplan pero a un gran precio”. Esteban Moctezuma, el ahora “exsecretario” de Educación Pública será embajador de México en los Estados Unidos de América.

Dicha embajada es la más importante para nuestro país, ya que EE.UU. es el principal socio comercial de México. Este cambio se suscitó después de que Martha Bárcena, antecesora de Moctezuma en el puesto diplomático, presentará su jubilación.

Pero, siempre existe un costo que pagar, López Obrador sabe que Moctezuma es fiel a sus principios e inclusive tiene una lealtad ciega a la Cuarta Transformación. Por lo que, con vistas a seguir dichos principios en la época de Joseph Biden y Kamala Harris, López Obrador prefirió poner a un no internacionalista en el puesto antes que a un tecnócrata en el mismo.

Eso sí, las negociaciones entre bambalinas permitieron que Ricardo Salinas Pliego hiciera una cena formal con más de 40 invitados, sin cubrebocas y con un grupo musical. Salinas Pliego ha recalcado que nos quitemos el bozal y salgamos en medio de la pandemia. Recordemos que lo más importante para él son sus empresas del corporativo de Grupo Salinas.

El consumismo es la acumulación de bienes y servicios no esenciales. En navidad dicho término es aplicado por todas las empresas para generar dinero. Fue así como Coca Cola inventó la narrativa de Santa Claus para que este fuera asociado con el blanco y rojo del logotipo de la refresquera.

Grupo Salinas hace lo mismo en estas épocas con su banco, la televisión y Elektra. De la misma forma, Carlos Slim lo aplica a través de Telcel, Claro y Telmex. Asimismo, los empresarios que son socialmente responsables utilizan las épocas del Guadalupe-Reyes para promocionar su marca.

Con dinero baila el perro y sin dinero no hay trabajo. La máxima empresarial y de la economía. No por ello se debe incriminar a las empresas por ser los agresores de los trabajadores.

Los trabajadores ofrecen su trabajo y las empresas lo demandan. Sin embargo, hay puntos críticos en donde los empresarios no pueden ofrecer un gran salario o pueden ofrecerlo pero contratando a poca gente. No es un problema de México, es un problema mundial.

Es cierto que el salario mínimo no alcanza para mantener una canasta básica y que más del 85% de la población mexicana vive con un salario menor a 40-50 mil pesos. Por supuesto que Samuel García vive en las nubes, pero sus dichos no representan al empresariado completo.

La mayoría de los empresarios mexicanos tienen Pequeñas y Medianas Empresas (PyMES) y ellos no pueden pagar salarios de más de 40 mil pesos porque no podrían mantenerlas. Hay dos problemas grandes con el sistema hacendario mexicano que tampoco la “4T” ha arreglado. La mala redistribución de los recursos y la exención de impuestos a las grandes empresas.

La hacienda mexicana no ha podido resarcir el daño estructural que existe en las leyes para que los grandes empresarios acepten pagar lo correspondiente a sus ingresos/utilidades. Hay que seguir recalcando que este no solo es un problema en México, sino que existe en alrededor de 180 países y el mayor ejemplo es Donald Trump, dado que en 2017 por sus empresas solo pagó alrededor de $600 USD de impuestos.

Nos queremos comparar con los Estados de Bienestar de Suecia, Noruega y Finlandia, pero en ellos a cada trabajador se les retiene 60% de sus salarios para el pago de impuestos. 5 de cada 10 pesos que ganan se van a las instituciones para la jubilación, de salud, de infraestructura, educativas y de planificación familiar. Solo 1 de cada 10 se van a las instituciones legislativas, ejecutivas o que tengan que ver con el manejo político del país.

En México no es así, los trabajadores pagan alrededor de 40% de su salario en impuestos, de los cuales el 10% de esos 40 se utiliza para el sector educativo y de salud. El 30 restante se utilizan para los programas sociales, el clientelismo político y las actividades para el manejo electoral-gubernamental.

Tampoco significa que nuestro sistema electoral sea malo, de hecho el tener una institución autónoma ha permitido que los partidos de la derecha y de la izquierda lleguen al poder. Así que sí están pensando en desaparecer el INE, lo único que obtendríamos es un retroceso a los años setenta-ochenta en donde el Partido Comunista Mexicano, el Partido Acción Nacional y el Partido Socialista Mexicano luchaban por ser reconocidos.

Ningún partido y ninguna posición ideológica tienen la solución a dicho problema. Los gobiernos dependen de la media. El “Tigre” Azcárraga decía que él era “soldado del presidente”. Calderón se sostenía de Televisa para poder presentar sus fortalezas en contra del narcotráfico. Peña Nieto también y López Obrador se sostienen del Grupo Salinas para sus programas del bienestar y para generar simpatizantes en pro de la transformación.

México lucha contra sus propios empresarios e instituciones. Pero, los mexicanos debemos ver fuera de la caja y velar por nuestros intereses, los cuales no deben permitir que el consumismo destroce la unión familiar. Es cierto que vivimos en el mundo capitalista que te dice que al tener bienes alcanzarás la felicidad; no obstante, la felicidad no la encuentras solo con el dinero, sino también con los sentimientos, valores y objetivos personales de vida.

No caigamos en la mentira de Salinas Pliego, apoyemos todos para hacer el México que queremos en un futuro próximo.