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Banner de The Invitation. / Imagen de Cine Maldito

Cine

The invitation, el terror presente

Fernando Roura

02/Abril/2021

The Invitation fue la vencedora de la 48 edición del Festival Internacional de Cinema Fantàstic Catalunya.

Muchos son los que piensan que una buena película de monstruos es aquella que esconde al monstruo hasta el final, principalmente porque mostrarlo con anterioridad significa descubrir la amenaza y, por ende, dejar a la película en ropa interior. Probablemente la persona que piense de esta manera, estará completamente en sintonía con la película de hoy: The Invitation. Una película que esconde otra película que no se mostrará hasta el final; en realidad algo parecido a lo que experimentan los protagonistas, al recibir una invitación a una fiesta que a su vez esconde otra invitación a un futuro que no descubrirán hasta que finalice la velada.

The Invitation es una película misteriosa, de personajes incómodos y chocantes, de situaciones rocambolescas, surrealistas e incluso crípticas, que se desenvuelve en un clima impredecible, absolutamente histriónico y descorazonador. Una película que rompe toda clase de esquemas, dirigida con mucho esmero y especialmente curtida en detalles. Una extraña propuesta capaz de mantenernos contemplando una obra en la que la propia obra actúa de forma incongruente.

Personajes enfermizos que, de repente, se visten de gala, irrumpiendo con una sonrisa cuando en realidad llevan mucho tiempo deseando morir. O abofetean al amigo al que siempre quisieron besar y nunca lo intentaron por vergüenza. Música satánica, atronadora, retumbando en nuestros oídos en secuencias en las que no sucede nada o en las que tan solo se rememoran tragedias que nunca se terminan de mostrar. Insinuando, tensionando y callando… así es como actúa Kusama, director de la película, durante todo el metraje. Desenvolviéndose dentro de un falso ardid que solo nuestros instintos primarios son capaces de dilucidar. No sucede nada, pero la sensación de terror está siempre muy presente, con esas palabras definiría The Invitation.

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Escena de la película. / Imagen de noentiendoelfinal.blogspot.com

The Invitation es una puesta en escena, pues nos presenta personajes heterogéneos y contundentes en carácter, desenvolviéndose en escenarios limitados, presenciando locuras de todo tipo y dejándose llevar por el dulce sonido del mal. Indudablemente hay referencias que sirven a Kusama para crear la que es su mejor película a mi gusto, una es Polanski y su trilogía del departamento (Repulsion, Rosemary´s baby, The locataire).

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Escena de The Invitation. / Fuente: Revista Cactus

Otra referencia puede ser el Antichrist de Von Trier. De manera que The Invitation casi parece un cruce entre Rosemary ́s Baby y the Locataire con esencias del Antichrist, película en la que anunciaba en su premisa, “la naturaleza siempre sigue su curso”; perturbadora afirmación que perfectamente podría aplicar The Invitation. Sin sangre, sin escenas grandilocuentes ni grandes saltos de altura; solo el terror del hombre atrapado en una agobiante pesadilla sinsentido. Y, aun así, siendo capaz de dejarme completamente obnubilado y regalándome secuencias e imágenes de una última cena que no olvido con facilidad.

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Escena de The Invitation. / Fuente: Bolsamania

De esta brillante obra en tres actos, presentación, velada y ritual; destacaría la amenazante presencia de cinco personajes que consiguieron marcarme. El primero, obviamente, sería Will (Logan Marchall-Green), el invitado por antonomasia que no podía faltar. El profeta y verdadero anfitrión de la velada. Solo él es capaz de escuchar esa melodía y ver esa supuesta maldad que nadie más intuye. Le seguiría de cerca la alocada Sadie (Lidnsay Burdge) quien nada más aparecer logra desviar la atención de nuestros ojos para analizar atentamente cada uno de sus gestos y disparates.

En tercer lugar, rescataría a Pruitt (John Carroll Lynch), un personaje ausente e invisible, pero quizás el más perturbador de toda la película. En cuarto lugar, entraría el títere-titiritero David (Michiel Huisman), y como guinda al pastel, y en realidad muy por encima del resto, está la reina Eden (Tammy Blanchard), la elegancia personificada y el personaje más triste, hipnótico y hermoso de toda la película. Imposible no enamorarse de Eden. Su inolvidable presencia es completamente vital; es el alma de esta fiesta, cada acción suya es un aplauso que da el espectador en favor de The Invitation.