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Banner de The Void. / Imagen de Movie Freaks

Cine, Entretenimiento

The Void, horror cósmico lovecraftiano

Fernando Roura

05/Abril/2021

Un hospital a punto de ser cerrado es sitiado por las fuerzas de un culto macabro, pero la mayor amenaza se oculta dentro, en la forma de criaturas que no son de este mundo.

Pongan en la licuadora The Thing, Re-amimator, Hellraiser, Prince of darkness, Event Horizon, In the mouth of madness, entre otras influencias menores, y obtendrá The Void, lisa y llanamente.

Financiada en parte mediante una exitosa campaña de mecenazgo, esta obra se erige como un referente moderno en cuanto a efectos especiales artesanos y maquillajes protésicos se refiere. Hablamos de una rendición apasionada, que no acertada del todo, al horror cósmico lovecraftiano, muy bien entendido en cuanto a recrear su atmósfera sin una mínima mención a los Mitos de Cthulhu y sin sobreexponer su increíble muestrario de criaturas abominables. Dinámica, fácil de ver, actuada muy dignamente… Sólo le ha faltado un guión mejor trenzado y una banda sonora épica, he echado de menos alguna banda de retrowave haciendo el trabajo sucio, y estaríamos hablando de una obra de culto, nunca mejor dicho.

El homenaje constante a Carpenter, casi plagio en muchas de sus ideas, queda claro analizando la lista de influencias mencionada anteriormente, pero también es cierto que, pese a esa carencia de originalidad por sí misma, el cine del maestro es un bien llorado por muchos.
De la mano de Jeremy Gillespie y Steven Kostanski, se nos ha ofrecido una vuelta al original con la misma energía y fuerza de antaño. Una justificación para la nostalgia que, contrario de lo que podría parecer, evita aprovecharse de ella, como demuestra el intento de crear su propio universo ominoso.

Para un servidor y a pesar de unas carencias argumentales muy molestas, la mejor película de horror sobrenatural, sin género de dudas. Hospitales malditos, científicos locos con delirios mesiánicos, dimensiones ocultas, sectarios depravados, anormalidades de la carne, pirámides extraterrestres…

¿Cómo decir no a semejante cóctel, por mucho que esté mezclado de forma tan tosca?

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Escena de la película. / Imagen de Survival Horror Downloads

La historia comienza de manera sugerente, perdiéndose la sorpresa con el paso de los primeros minutos. Dos tipos, armas en mano, persiguen a un hombre que se da de bruces con un coche de policía, entre medias un cuerpo quemado y el siniestro símbolo de un triángulo preludian algo de ese horror abstracto, algunos podrían decir nihilista, que caracteriza a The Void.

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Escena de The Void. / Fuente: Moriareviews

Una vez que el tipo perseguido acaba en un hospital, durante su última noche en funcionamiento, las cosas se empiezan a poner crudas para todos los residentes: un nutrido grupo de encapuchados, caracterizados por el mismo triángulo negro, impiden su salida del edificio. Por si esto no fuera suficiente, algo está cambiando a las personas atrapadas, alterando sus cuerpos hasta convertirlos en horribles mutaciones. La clave de estos fenómenos parece encontrarse en los subterráneos de la institución, donde ese triángulo se revela como poseedor de una triple simbología: el nacimiento inerte por su forma vaginal invertida, el vacío del título por su negrura y la perfección deifica.

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Escena de The Void. / Fuente: cednovelista

Resumiendo, The Void es una obra muy digna. Cierto que el homenaje ochentero ya produce cansancio en el ánimo del espectador más estoico, pero igualmente cierto que cuando la calidad del tributo iguala los originales. Esto sin olvidarse del terror como lenguaje, el aficionado está obligado a difundir la buena nueva de un Dios tan monstruoso como hermoso. Un agradable retorno a las sensaciones más físicas de este arte.

¿Falta originalidad, faltan respuestas, falta profundidad? Exactamente como en el cine de Carpenter del que tanto bebe, así que el problema de los festivales especializados no sé cuál ha sido, pues hablamos de un tipo de película con el que a los periodistas modernos se les llena la boca cuando se acuerdan de sus raíces. ¿Quizás que estos espacios estén cada día más llenos de gente que sólo se acoge al terror, qué han olvidado su formación? Esto es género en estado puro con sus luces y sombras. Así lo ha sido desde el primer Frankenstein hasta hoy, y así seguirá siendo siempre según el Sagrado Evangelio de los Primigenios.