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Cine, Entretenimiento

The Tunnel, ¿sabes que hay bajo tu ciudad?

Fernando Roura

21 de Mayo de 2021

En estos días he hablado sobre varias películas en formato mockumentary o found-footage, pero The Tunnel es algo distinto y lo ha sido desde su estreno.

Digo desde un principio porque, tal vez, esta fue la primera película estrenada bajo el concepto del crowdfunding, o financiación en grupo; lo que viene a significar que una película basa su producción y desarrollo en la ayuda de aficionados entusiastas que decidan colaborar con unas monedas para llevar a buen puerto un fin común. Desde que se dio a conocer The Tunnel dejó bien claro que esa era su principal fuente para poder terminar la película.

Vista la película tengo que decir, honestamente, que me hubiera gustado formar parte de este proyecto…Una de las recompensas de la película, pero esta para todos, ha sido el lanzamiento legal del torrent para que todos la pudiéramos ver al mismo tiempo. No sé, tal vez el asunto merezca un debate más sesudo acerca de la propuesta, pero a mí me parece un acierto tremendo por parte de la productora; sobre todo teniendo en cuenta que se estrenó en cines (solo en Australia) y salió a la venta en edición especial de 2 DVD 's.

Hablemos de HECHOS….

Un hecho es que bajo el suelo de Sydney yace una de las redes subterráneas de ferrocarril más grandes del mundo, tan grande que cuenta con su propio lago de 1 kilómetro de largo y 10 metros de ancho; otro hecho es que los túneles datan desde mediados de los años 20 del siglo pasado, y que han servido desde como granja para cultivar setas hasta como refugio durante la II Guerra Mundial; y otro hecho es que desde principios de los 90 hasta hoy en día el Gobierno de Nueva Gales del Sur ha considerado varias maneras para aprovechar ese agua y los enormes túneles abandonados como recipientes para contener agua reciclada, pero por una razón u otra los planes siempre se han quedado en ideas sin realizar.

Escena de la película. / Imagen de IMDB


Ficción es, eso es evidente, por mucho que nos digan que la policía no ha querido pronunciarse sobre el suceso de la desaparición…bueno, esperen, que me adelanto. Los principales protagonistas de la película son un equipo de televisión que, sin mucho convencimiento, se pone tras la intuición de una presentadora que ha olido algo turbio tras el cierre del último intento del Gobierno de Sydney para convertir los túneles abandonados en plantas para reciclar el agua. La noticia va tomando más interés cuando van apareciendo indicios de indigentes desaparecidos (escalofriante la entrevista con uno de ellos), cuando representantes del Ayuntamiento se hacen de la vista gorda de forma poco usual, y carajo, sólo es bajar a los túneles media hora, grabar un poco, editarlo y darle a conocer a la gente algo que no conocen.

Escena de la película. / Fuente: IMDB


Pero no es así. Para empezar no consiguen el permiso y se tienen que colar por un túnel abandonado, es decir, basarse en mapas y perderse un poco. Luego el sonidista comienza a escuchar ruidos extraños que no deberían estar ahí, encuentran restos evidentes de que ha habido gente viviendo hace poco en los túneles, pero ni rastro de ellos. Y entonces desaparece el citado sonidista, en una secuencia tremenda, y el fácil reportaje adquiere tintes de juego de supervivencia contra algo desconocido, grande, y cruel….

El resultado podría haber sido una más, sino fuera por el planteamiento técnico y narrativo que el director y los guionistas utilizan. Alternando entrevistas con los reporteros con partes del metraje del reportaje, añadiendo escenas supuestamente intrascendentes de los momentos previos y, lo más novedoso desde mi punto de vista, el punto de vista externo de cámaras que están cerca de los hechos (de tránsito, del metro, de la policía…) que consiguen que, sin apenas darte cuenta estés tan metido en la historia que realmente te creas que estás viendo un reportaje de History Channel, eso sí, con monstruos. De hecho, los actores lo hacen de forma tan creíble que me recuerda a la protagonista de REC, con la diferencia de que los que vemos aquí son actores, no muy conocidos, pero actores y marcan una diferencia.

Escena de la película. / Fuente: IMDB


Paradójicamente, lo mismo que le da ese matiz de autenticidad y genuino terror, hace que se resienta, especialmente en el ritmo, que no esté muy compensado. Comenzamos conociendo cuáles fueron los pasos que llevaron al grupo de periodistas a meterse en la boca del lobo, de forma cronológica, y eso tal vez lleve a más de uno a cansarse a la media hora cuando piense: “¿cuándo carajos me voy a espantar?”, y en el momento que comienza es como si le metieran el nitro de las pelis esas de coches: que todo comienza a pasar un poco demasiado rápido.

En el momento es lo que corresponde, y para claustrofóbicos hay momentos realmente angustiosos: baterías que se acaban, cámaras que se caen y dejan ver algo que merodea cerca de los protagonistas sin que ellos lo sepan, pasillos angostos que desembocan en callejones sin salida, agujeros en los que no entrarías por nada en el mundo, y todos los recursos necesarios como para que se te encoja el corazón y te sorprendas a ti mismo diciendo: “Por ahí no, por ahí no!!!”.

Ese contraste tan marcado entre la primera mitad de la película y la segunda hace que quede algo descompensada, pero lo importante es que la espera merece la pena.

Parte de la culpa, que no se me olvide, la tiene la excelente fotografía (a pesar de ser cámara en mano), y la banda sonora que alterna ruidos cuasi-industriales con largos momentos en los que solo se escuchan jadeos, pasos a la carrera y algo siniestro que se va acercando…

Por lo tanto, en lo que a película de tensión con criatura, cumple con creces (mucho más de lo que honestamente esperaba); como falso documental sale mejor parado que la mayoría de lo que estamos acostumbrados a ver, de hecho llega a ser muy, pero que muy verosímil. Resumiendo: un triunfo por parte de la productora y los crowdfunders que confiaron en la idea.