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Póster de The Ritual. / Imagen de IMDB

Cine, Entretenimiento

The Ritual, amigos en el bosque

Fernando Roura

14/Abril/2021

Tratándose de una adaptación de la novela de Adam Nevill, no puedo juzgar su fidelidad, respeto o funcionalidad con respecto a la obra original; todavía sigo sin haberla disfrutado.

Cuatro amigos viajan hasta la frontera entre Suecia y Noruega con objeto de realizar senderismo, se trata de una especie de tributo al quinto miembro del grupo, asesinado por unos asaltantes seis meses atrás. Una simple decisión equivocada llevará al grupo de amigos a cruzar un imponente bosque que parece deshabitado. Nada más lejos de la realidad, “algo” terrible y enorme acecha su despreocupado caminar, poblando sus sueños de pesadillas y obligándoles a participar en un ritual que se remonta al nacimiento de la humanidad.

Imposible de ignorar son las expectativas que muchos aficionados habíamos depositado sobre esta pequeña producción británica que ha sido rodada en Rumania, especialmente después de las buenas palabras que nos llegaron de parte de aquellos que la pudieron disfrutar en Sitges. Su trama, clásica hasta la médula, prometía una inquietante atmósfera de tensión y escenas de fuerte carga psicológica. ¿Ha sido para tanto el producto final, la espera ha merecido la pena, hay esperanzas para el género?

Todas las respuestas son positivas, a pesar de que los matices sean cruciales para no llevarse un chasco importante. The Ritual es una película de terror que gana puntos cuando combate contra los más exigentes, y que además deslumbra mediante una soberbia ambientación forestal durante su primera hora de metraje. Luego los defectos narrativos, por desgracia, se ven lastrados ante la mayor exposición de esa presencia sobrenatural, muy bien identificada con la propia masa forestal, terminando por exhibirse en pantalla de forma demasiado gráfica.

¿Sugerir o mostrar? Creo que todos aquí defendemos la misma vertiente cuando se trata de crear una genuina atmósfera de terror. Sin embargo, se reconoce una historia consistente detrás de esta última media hora, regalándonos un bonito origen de carácter mitológico para “eso” que acecha en los bosques. Poniendo ambos extremos sobre los platillos de la balanza es justo asegurar que estamos ante lo mejor de lo que he visto.

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Escena de la película. / Imagen de IMDB

No obstante, el traje de “obra maestra” le queda muy grande a la película más importante de David Bruckner, joven experto en estos temas con un pequeño pero sabroso currículum a sus espaldas: Southbound, The Signal, Amateur Night. A pesar de quedar rozando el diez, nadie podrá reprocharle a este director las ganas y el esfuerzo cuando se trata de provocar desasosiego en el espectador.

Técnicamente maneja muy bien las panorámicas y los senderos de un bosque bastante ominoso, ayudado por un montaje soberbio, lleno de ritmo y fíjense que hablamos de una película que puede quedar a deber.

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Eso. / Fuente: IMDB

¿Referencias? Unas cuantas, si me disculpan la locura: Blair Witch Project y Backcountry y, probablemente la más importante además proviniendo del panorama literario, Wendigo de Algernon Blackwood. Por suerte el cóctel mezcla sus ingredientes con suficiente esmero, introduciendo pequeñas pinceladas que lo diferencian siempre lo justo, evitando que se transforme en una réplica exacta de los referentes citados. Claro que si resumimos esa primera hora en un simple “cuatro amigos perdidos en el bosque mientras algo amenaza con matarlos”, sintetizaríamos muy bien la levedad argumental que sustenta la dosificada acción.

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Escena de la película. / Fuente: IMDB

Que tampoco nos engañe este prisma tan concentrado, la simpleza bien entendida sirve para conseguir un relato sólido que asusta más por lo imaginado que por lo que realmente pasa. Son las pequeñas particularidades, como el acojonante despertar del grupo en medio de una cabaña abandonada, las que van capturando nuestra atención hasta que The Ritual exige que asistamos a su previsible final. Incluso con el terrible bajón que supone su importante punto de inflexión argumental, no puedo revelar más, la cinta termina sin esa decepcionante sensación de engaño que sobrevuela el cine actual.

La amistad y la cobardía son los elementos dramáticos más importantes de la cinta. Ayudando, en lo clásico de Stephen King, a rellenar los espacios vitales de personajes que en otras producciones serían mera carne de cañón. Afortunadamente aquí tienen algo más que decir.

Bien rodada, interpretada, ambientada, editada y fotografiada; estupendos efectos especiales para un presupuesto limitado, aunque el aspecto digital de “eso” hubiera sido evitable de haber limitado sus primeros planos un poco. Un argumento clásico con un principio, nudo y desenlace bien explicado, sustentado sobre una lógica interna firme pero no cuadriculada; ahí están unas cuantas momias y fenómenos extraños que dejan volar la imaginación. Ojalá hubiese sido una historia más sorprendente y original, pero, ¿qué más se puede pedir en estos tiempos oscuros que vivimos?