Póster de la película. / Imagen de Blazing minds

Cine, Entretenimiento

The Endless, regreso a la secta

Fernando Roura

19 de Mayo de 2021

Los directores de Resolution y Spring le tienen la medida al cine de terror independiente con gotas del existencialismo negativo de Lovecraft, dosificadas con un estilo moderno más centrado en el drama que el propio género, todo hay que decirlo.

Dos hermanos reciben un críptico mensaje de video que los inspira a volver a visitar el culto del que escaparon una década antes, un grupo de personas obsesionadas con la existencia de vida extraterrestre. Con la esperanza de encontrar el cierre que no pudieron alcanzar como jóvenes, se ven obligados a reconsiderar las creencias del culto cuando se enfrentan a los fenómenos inexplicables que rodean el campamento. Mientras los miembros se preparan para la llegada de un misterioso evento, los hermanos intentan desenredar una verdad aparentemente imposible antes de que sus vidas terminen por desmoronarse.

Lo que sería justo reconocerles es su habilidad para sacar petróleo de producciones pequeñas cuyo presupuesto supone un claro coqueteo con el desastre. Ellos abogan por la dinámica entre dos personajes, amor o amistad, como motor de su historia, permitiéndoles encontrar así un espacio emocional para el horror intimista, el quiebre del hombre ante lo desconocido, dentro de los sentimientos más primitivos de la humanidad.

Continúan con The Endless su particular estilo, esta vez centrándose en la hermandad como eje central de la trama, enfrentando a dos hermanos, que interpretan ambos directores conservando sus nombres de pila, contra sus propios recuerdos y la existencia de fenómenos extraterrestres. Probablemente la tensión la hallemos en una secta que pondrá en tela de juicio la solidez de la relación entre los hermanos, traumatizados precisamente por la pertenencia a dicho culto.

Escena de la película. / Imagen de IMDB


Lo último de Justin Benson y Aaron Moorhead, artífices de la maravillosa Spring y la indefinible Resolution. En este caso la cosa va mucho más en la onda del mindfuck de esta última. Cuidado, porque les hará cosas feas en la cabeza. Pero la cosa es que funciona de maravilla. Inquieta sin mostrar y desprende un magnetismo extraño que no te permite
escaparte pese a que tu cabeza no tenga muy claro que es lo que está pasando.

Escena de la película. / Fuente: IMDB


Ambos directores son también los protagonistas, dos hermanos que hace años abandonaron la secta donde se criaron y que ahora tienen una mediocre vida en el mundo real, lo que en parte los anima a regresar a la vieja comunidad, donde se reencuentra con antiguos ¿amigos? Poco a poco descubrimos cómo es la vida en el lugar, casi como los propios hermanos, que habían olvidado en parte lo que allí ocurría.

Ambos personajes reflejan muy bien la disyuntiva en este tipo de lugares: Justin es el hermano mayor, escéptico, racional y crítico, mientras que Aaron es el inocente e iluso que quiere creer. Esto queda patente en una de las mejores escenas, donde ambos se enfrentan, a su manera, a un extraño rito de la comunidad: tirar con todas sus fuerzas de una cuerda que está atada al vacío, a la oscuridad más profunda; existe algo ignoto ahí, algo mágico sólo apto para aquellos que sepan mirar más allá, tras el mundano velo de la realidad.

Escena de la película. / Fuente: IMDB


The Endless parte de una premisa relativamente original, aunque emparentada con la ópera prima de sus directores, Resolution, con la que comparte actores que interpretan a personajes que protagonizaron aquella y transcurre en el mismo universo, como ellos mismos reconocen, aunque niegan tajantemente que se trate de un simple remake. Sorprende que, tras el cambio de rumbo de su estimable segundo filme, Spring, ambos autores hayan decidido ahora retomar el estilo, tono y temática que les dio a conocer, en un curioso paralelismo con los personajes que ellos mismos interpretan aquí. Su nueva película carece de los elementos meta cinematográficos de Resolution, aunque el deambular repetitivo de ciertos personajes puede llegar a verse en cierta manera como un elemento similar que reflexiona sobre el propio proceso creativo en el cine.

The Endless luce realmente bien para su escaso presupuesto y los elementos fantásticos están presentados de manera elegante y sutil, para generar desconcierto sin excesos. Es la demostración de que con un buen guión se puede hacer un estimulante thriller sin la necesidad de exagerados efectos especiales, grandes explosiones ni monstruos gigantes. Pese a algún altibajo, sus giros inesperados no desentonan con un relato contenido, son coherentes con el particular modo de vida de la secta y supone la confirmación definitiva de que Justin Benson y Aaron Moorhead están destinados a hacer algo más grande este terreno.