Banner de la película. / Imagen de Cinemedios

Cine, Entretenimiento

The Conjuring 3, el diablo no me obligó a verla

Fernando Roura

7 de Junio de 2021

El exitazo de la franquicia ha hecho que la fórmula de James Wan se haya repetido, desde 2013 hasta hoy, de forma extenuante. Tal vez por ese motivo, en esta ocasión, se optó por cambiar el rumbo; acercando este expediente a otro de éxito similar: Expedientes secretos X.

Aunque sustos hay en abundancia, estos han dejado de ser el motor del viaje para convertirse en un aderezo, que se distribuye con generosidad a lo largo de una estructura casi policial.

Para evitar que el demonio termine con el hermano de su prometida en un largo exorcismo, Arne Cheyenne Johnson invita al ente a tomar posesión de su cuerpo. Este intercambio, que en principio pasa desapercibido para el resto de los participantes de la ceremonia, tendrá consecuencias funestas cuando días después el joven asesine a su jefe. Conscientes de que el diablo está detrás del crimen, los Warren se pondrán a buscar evidencias para que la abogada de Arne pueda alegar la posesión demoníaca como atenuante de la condena. Al comenzar a reconstruir las circunstancias que motivaron el exorcismo inicial, descubren que algo o alguien está propiciando la entrada del mal en nuestra dimensión.

En esta ocasión la película comienza donde terminaban las dos entregas anteriores: un espectacular exorcismo. Acertadamente, los efectos especiales para esta pirotecnia se dejan de lado. Se logra una asombrosa eficacia con un contorsionista y un soberbio uso del montaje y del encuadre. Este inicio es de lo mejor no solo de esta cinta, se acerca también a ser de lo mejor de toda la saga en lo referente a terror (que no a sustos). También se le entrega al público una pequeña dosis del formato casa encantada que explotó Wan en los dos capítulos previos, cuando la familia rememora cómo comenzó todo. Hasta aquí lo reiterativo. A partir de ese momento, los Warren se reinventan: pasan de médiums a detectives y comienzan a indagar en busca de casos similares.

Escena de la película. / Imagen de IMDB


Obligado por el demonio es la entrega más oscura y adulta. También la menos chispeante y efectiva. Se aleja de los Poltergeist y Amityville que formaban parte de su ADN y abraza sin complejos a El exorcista de William Friedkin y a las cazas de asesinos en serie de Fincher.

Escena de la película. / Fuente: IMDB


La muerte, que en las anteriores era cosa del pasado, está presente en esta ocasión. Comisarías, mapas de los estados unidos con tachuelas indicando puntos calientes, periódicos viejos, morgues, escenas del crimen y sótanos lúgubres, conforman esos escenarios comunes de cintas como Seven, Zodiac o Mindhunter y ahora también de los horrores de esta pareja. Desgraciadamente Fincher sólo toma la cáscara; la investigación del matrimonio transcurre torpe, con momentos al borde del bostezo que tratan de levantar con la incursión de algún espectro de apariencia espeluznante casi al borde del cine zombie.

Escena de la película. / Fuente: IMDB


Se aplaude la intención. Los seguidores de esta franquicia no saldrán decepcionados y los amantes del terror tampoco, pese a que el resultado ya ni asombro ni impacte demasiado. Michael Chaves, que dirigió un no pésimo intento de la La llorona, sale mejor parado en esta ocasión. El reparto está muy bien y la cinta logra un par de secuencias de gran tensión y algún que otro susto que hace saltar a toda la sala. En este cal y arena constante, reincide en el carácter empalagoso de la pareja protagonista que, junto con su horrible vestimenta, me sacan de la cinta en varias ocasiones.

Pese a abrir a los Warren a un universo que mezcle misterios sobrenaturales con misterios mundanos, creo que esta entrega demuestra la fatiga de la propuesta. Si los Warren quieren seguir dando guerra, sobre todo por estos caminos, tal vez sería el momento de saltar a la serie y dejar la gran pantalla.