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Bienestar

Tener conversaciones incómodas para tener vínculos sanos

Paola Marcial

9 de Junio de 2021

Hemos visto mucho esta afirmación, pero ¿cómo la hacemos realidad?

Es cierto que, para tener vínculos sanos, a veces hay que tener conversaciones incómodas, pues por más sano que sea el vínculo, los desacuerdos, los diferentes puntos de vista y las acciones de las personas no siempre serán en función de con lo que estamos de acuerdo.

Usualmente tenemos la incomodidad clasificada como algo negativo, pero debes saber que es muy necesaria, pues tenerla nos da las ganas de movernos de donde estamos, de cambiar y de hacer las cosas de forma diferente, cosa que es completamente natural y parte del proceso de crecimiento interno.

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A continuación, quiero compartirte algunas recomendaciones para mantener una conversación sobre un tema que puede ser difícil, incómodo o problemático de abordar con otra persona:

-Respeto: ante todo, es importante ser respetuosa al expresarte, de esta forma, no vulneran la integridad de la otra persona, lo que hace menos posible que la otra persona vulnere la tuya. Además, cuando se aborda una conversación o discusión desde el enojo, es menos probable que la otra persona se coloque en una posición receptiva, más bien, se colocaría en una posición defensiva, cosa que sólo favorece a la problemática.

-En persona: aunque actualmente este punto puede complicarse debido a la pandemia, es recomendable que se tenga la conversación en persona o si quiera videollamada o llamada de audio, pues mediante mensajes la comunicación puede entorpecerse, ya que no puedes ver las expresiones de la otra persona o escuchar el tono de voz con el que te dice las cosas.

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-Escucha activa: con esto me refiero a que muchas de las veces, sobre todo cuando se trata de una discusión, es posible que nos pongamos a la defensiva y, en lugar de escuchar a la otra, sólo le respondamos, lo cual no da lugar a un diálogo, sino a dos conversaciones (dos personas hablando de cosas distintas por su cuenta). Para que esto no suceda, procura simplemente escuchar a la otra persona cuando se acerque a ti a comentarte cómo se siente, lo que piensa, cómo ha vivido la situación, etc. Ya que, si inmediatamente después de que ella se ha expresado ante ti, tú expones también tus quejas o sentires, es posible que la otra persona sienta que no la has escuchado o que no estás validando lo que te ha dicho y, así, ella tampoco podrá validar lo que tú le respondas.

-Asimilar: quizá al final de la conversación les sea difícil llegar pronto a una conclusión, pues puede que apenas están recibiendo y tratando de entender, no sólo la información que la otra persona les dio, sino también tratando de entender lo que eso significa para cada una, las emociones que estimula en cada una. No es obligatorio llegar a un acuerdo en ese momento, pueden darse un tiempo para que ambas asimilen lo que han hablado y sentido para, posteriormente, dialogar de nuevo y llegar a una conclusión o acuerdo.

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Los vínculos más sanos no son necesariamente los que nunca discuten o discrepan, sino los que logran tener una comunicación asertiva en general, pero sobre todo en los temas/ conversaciones que pueden tornarse incómodas. Cada situación incómoda superada como vínculo, lo hará más fuerte, pues, como mencionaba al inicio, la incomodidad es necesaria para moverte de donde estás y crecer.