Nacional, Covid-19

Temporada 7 del COVID-19: México está en el reflector mundial

Ángel Enrique Dupuy

2/Julio/2020

El primero de julio se cumplieron dos años de que el presidente López Obrador fuera elegido para la presidencia. Sin embargo, el camino de su gobierno ha sufrido altas y bajas que hoy en día están siendo analizadas por el mundo.

El primero de julio asolo se cumplió el inicio de la séptima temporada de la serie de “Pandemias: el caso del nuevo coronavirus de Wuhan, China”, sino que también se dio el banderazo para la implementación del nuevo Tratado de Libre Comercio México, Estados Unidos y Canadá, mejor conocido como T-MEC, el cual sustituyó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA por sus siglas en inglés). Por otra parte, se cumplieron dos años de los comicios electorales de 2018, momento en el que el presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), fue elegido de manera democrática para estar en la silla presidencial de 2018 a 2024.

Han pasado 732 días desde aquel primero de julio de 2018 en donde AMLO, con la coalición partidaria “Juntos hacemos historia” de MORENA, PT y PES, obtuvo el 53.19% de los votos, seguido por Ricardo Anaya Cortés, candidato por la coalición “Por México al Frente” del PAN, PRD y Movimiento Ciudadano (antes Convergencia). Ya más abajo en el porcentaje de votos se encontraron el candidato de la coalición “Todos por México” del PRI, Partido Verde y Nueva Alianza, José Antonio Meade Kuribeña y, finalmente, el candidato independiente Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco”. En punto de las 22:58 horas tiempo centro de México, Lorenzo Córdova Villanelo, presidente del Instituto Nacional Electoral, ratificaba la victoria preliminar de AMLO. Asimismo, después del anuncio de Córdova, Enrique Peña Nieto felicita a López Obrador por ganar las elecciones en cadena nacional y, a partir de ese momento, el Zócalo capitalino se llenó de felicidad y euforia por parte de los simpatizantes del candidato elegido para la presidencia. AMLO prometió hacer una “Cuarta Transformación (4T)” del país en donde se disminuyera la corrupción, no hubiera pactos con el narcotráfico, la economía creciera, el petróleo fuera de los mexicanos y en donde las políticas beneficiaran “primero a los pobres”.

732 días después de aquel día, ha habido cambios significativos en la forma en que el Gobierno de México promueve las políticas públicas que el gabinete presidencial piensa que pueden beneficiar al país. Se ha prevalecido una narrativa en donde la oposición es “la enemiga de la 4T” y si no estás con el presidente eres enemigo de la transformación, en donde los corruptos cambian si están a favor del presidente y que es mejor dar “abrazos antes que balazos”. Sin embargo, la realidad no ha demostrado que haya sido una narrativa benéfica para la mayoría de los ciudadanos. Si bien es cierto que, en un principio existieron personas que fueron apoyadas económicamente y académicamente hablando, esto no significa que por dar dinero se esté arreglando el problema estructural de fondo de las clases sociales. Recibir dinero sí hace que la gente pueda tener alimentos en su nevera, pero no que pueda obtener un trabajo con un salario digno.

Por otro lado, el narcotráfico ha aumentado en la mayoría de los estados sin importar el color partidario de los gobernadores tal como se pudo presenciar en Celaya, Guanajuato con la detención de la madre del “Marro”, líder del cártel huachicolero “Santa Rosa de Lima”; así como en la alcaldía Miguel Hidalgo, Ciudad de México con el atentado del “Cártel Jalisco Nueva Generación” al jefe de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch y el famoso “Culiacanazo” del “Cártel de Sinaloa” por la detención de Ovidio Guzmán, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán. Tanto en Guanajuato, como en Sinaloa y la CDMX los gobernadores son de distintos partidos y el narcotráfico es un problema federal que es competencia del Estado disminuir.

Además, según las estadísticas del INEGI y, de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) demuestran que ha habido un aumento de 7.5% en la tasa de ciudadanos que ha experimentado algún acto de corrupción por parte de la Administración Pública Federal. Aunado a ello, al haber una mayoría de adjudicaciones directas de proyectos públicos (77%) y al no haber transparencia en las declaraciones patrimoniales de algunos servidores públicos, ha conllevado a que los ciudadanos duden de si la corrupción se podrá disminuir. La depreciación del peso mexicano con respecto al dólar estadounidense y los índices negativos de las tendencias de crecimiento anual con respecto al Producto Interno Bruto (PIB) también dan la pauta de que es necesaria la reactivación económica y un acuerdo entre las empresas privadas y el gobierno si es que el país quiere tener inversiones tanto nacionales como extranjeras.

No obstante, hay políticas muy positivas dentro del sexenio, una de ellas es la legalización del aborto en el estado de Oaxaca, dado que esta ley no hubiera sido posible sin el lobby político de MORENA; por otro lado, se aprobó la Ley Olimpia, ley que permite encarcelar a las personas que compartan fotos íntimas de cualquier persona sin consentimiento. Además, ha habido una mayor tendencia a la apertura de diálogos entre los políticos y los jóvenes de nuestro país. Cabe recalcar que es sumamente negativo desearles el mal al gabinete y al presidente porque si les va mal en su construcción de políticas, nos va mal a todos los ciudadanos del país. Es por ello que, si la oposición quiere jugar un rol de impacto en las siguientes elecciones, tiene el deber de escuchar a sus militantes, hacer reformas estatuarias en pro de la juventud y permitir que exista una transformación de ideas, sentimientos y opiniones por parte de los candidatos. Es tiempo de ver para adelante, de tratar de disminuir la corrupción, de que exista una democracia en donde la oposición no solo sea crítica y que aporte nuevas ideas que, en el mejor de los casos, puedan complementar ideas y propongan alternativas que ayuden a hacer una transformación como país hacia la modernidad. México no es solo de unos cuantos, ni debe ser solo de un partido, debe ser de cada uno de los mexicanos pero, para lograr ello, se necesita ver al futuro y no solo por los huesos políticos.