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Postér de Sputnik. / Imagen de Youtube

Cine

Sputnik: El mal que habita

Fernando Roura

17/Febrero/2021

Hablamos de Sputnik: Extraño Pasajero (2020), dirigida por Egor Abramenko, y no señores, no está relacionada con la vacuna contra el Covid, el título alude al programa sideral que lanzó tres naves homónimas al espacio, a fines de los años 50'sy principios de los 60's.

La película está ambientada en 1983, cuando dos astronautas soviéticos regresan a la Tierra (en un aterrizaje forzoso) tras completar una misión, con una sorpresa a bordo. En paralelo, se presenta a uno de los personajes principales, Tatyana (Oksana Akinshina), una psicóloga con una denuncia a cuestas por aplicar métodos pocos convencionales en sus pacientes. En medio de su cuestionamiento, la doctora es convocada por el oficial Semiradov (Fedor Bondarchuk) para formar parte de una investigación secreta.

Claro que esta investigación está relacionada con Kostya (Pyotr Fyodorov), el único astronauta que sobrevivió a la misión. Tatyana, pronto averiguará que nada en ese centro de investigación, secreto y aislado, es lo que parece. Yendo al punto, Kostya trajo del espacio un parásito dentro suyo, que en determinadas horas sale de su cuerpo y es capaz de destruir a quién se le cruce. Aquí entran a jugar los intereses de cada quién, ya que el oficial quiere que Tatyana aprenda a conocerlo, a controlarlo, porque ve una futura y potencial arma; mientras que un experto doctor sueña con que el descubrimiento le abra paso a un Premio Nobel.

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Escena de Sputnik. / Imagen de Te Invito al Cine

Entre esta encrucijada y la enorme intriga por este fenómeno, Tatyana se relaciona con el joven astronauta, generando así una relación similar a la del parásito que tiene alojado en su organismo, que se alimenta tanto de sus culpas y decepciones, como de otras cosas tremendas que es mejor no spoilear.

Si les recuerda a Alien, sí, hay un cierto homenaje a esta gran película de ciencia ficción, pero Sputnik: Extraño Pasajero se sabe reinventar y abordar varios géneros sin perder la coherencia narrativa.

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Escena de Sputnik. / Fuente: parlante.cl

Podríamos decir que hay una primera parte de la cinta que hace foco en el descubrimiento gradual de este fenómeno del espacio exterior. Tratar de descifrarlo para ver cómo dominarlo, de esta manera la doctora se hace muy cercana a nuestro astronauta. Aquí narrativamente se maneja una gran tensión, la película oscila entre el thriller y el horror, envuelta también en cierta lógica de la Guerra Fría: los secretos y la manipulación política.

Una narración que se maneja entre grandes dosis de sustos ante el extrañamiento de la reacción de esta criatura extraterrestre; una impotencia guiada por el no saber cómo afrontar el problema, sumados ciertos cuestionamientos morales, para abrir paso al drama. En la segunda mitad, el dramatismo tiene más peso que el suspenso, como suele suceder en ciertas películas de terror coreanas (Dark Water, por ejemplo), solo que aquí no hay fantasmas.

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Sputnik. / Fuente: Cine Pass

Aquí hay personas con problemas y angustias puramente emocionales, como no conocer a tu propio hijo o haber atravesado una infancia muy dura, que solo buscan un poco de paz. Es así que este simbionte cobra varios simbolismos, desde uno más terrenal y terrorífico, hasta el existencial. Ante todos los tópicos que presenta, la película funciona. Las actuaciones son acertadísimas, Oksana Akinshina es toda una heroína. Abramenko mantiene el atractivo en todo momento, lo suficiente para brindarnos toda una experiencia genuina y religiosa.

Si bien previamente hemos visto a visitantes de otros planetas apoderarse del cuerpo de los personajes, en Sputnik: Extraño Pasajero esto se lleva al límite. Con una historia que, aunque no posee mayores complicaciones en su guión, sí sobresale por su forma narrativa y musicalización, enfrentándonos a las escenas más fuertes de una forma que incluso llega a aturdir.

Además, el contexto es perfecto, durante la Guerra Fría, cuando la carrera espacial era el tema principal, tanto en la política, como en la economía y sociedad de los Estados Unidos y la Unión Soviética. Lo que hace que la película nos introduzca en un contexto sociocultural totalmente creíble.

Para los fanáticos de la ciencia ficción y lo desconocido, esta película resultará bastante llamativa, debido a su montaje y narrativa; aspectos que la hacen bastante interesante a la hora de evaluar el contenido.