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Cultura

Sobre fake news, paparruchas, amarillismo y clickbait

Ariel Miravete

12/Enero/2021

Desde finales de la última década del siglo XIX, los medios noticiosos han usado una práctica que les ayuda a vender más, aunque usted no los lea.

A finales del siglo XIX, los neoyorquinos fueron testigos del surgimiento de la palabra “amarillismo” (o también “prensa amarilla”); este neologismo se utilizó para llamar a una mala práctica periodística que consistía en presentar las noticias de una forma muy sensacionalista con la intención de vender más periódicos. La razón de presentar las noticias de esta forma fue una disputa entre los dueños de ese tiempo de los periódicos New York World y New York Journal.

En la prensa amarilla, los titulares de las noticias resaltan cualidades que llaman mucho la atención (tales como violencia o el fin del mundo), sin ser suficientemente meticulosos en revisar la veracidad de lo que contiene la noticia.

Este tipo de prensa se vendió bastante bien, incluso ahora que las noticias comenzaron a mudarse a los medios digitales es muy común ver titulares anunciando el fin del mundo, un video sobre el deceso de algún delincuente o incluso la irresistible oferta de una casa en el extranjero a un precio ridículo (ahora bajo el término clickbait o ciberanzuelo). Todas esas noticias son, como podría esperarse, falsas al menos parcialmente; sin embargo, vemos cómo son compartidas hasta el cansancio, aunque no hayan sido leídas.

Desgraciadamente los medios informativos se han convertido en desinformativos aprovechando que las personas en ocasiones tienen un filtro endeble. Si bien es verdad que los lectores deben poner más atención en aquello que comparten, la carga principal de responsabilidad recae en nosotros, los medios.