Cultura

Si tan sólo pudiéramos dormir esta noche

Gustavo Álvarez

11/Enero/2021

La ópera prima de Eduardo Moreno, cinta galardonada a mejor director en el Seoul International Film Festival, ahonda por el final, nos muestra los miedos y los deseos de un matrimonio en colapso.

El matrimonio, culturalmente, nos ha rodeado desde que somos pequeños. Se nos ha hablado de la importancia que este podría tener y se nos alienta a hacerlo en algún momento de la vida. Llegan las idealizaciones de una “buena” pareja, unos “buenos” hijos y una “buena” familia. Se nos habla de un inicio, pero no de un final. Se omite que tanto buenos como malos momentos existen y que no es “para toda la vida”. Eduardo Moreno, director y escritor de los cortometrajes 20 Mississippis (2020) y Noches de estudio (2015), enfoca su atención en la inestabilidad de un matrimonio y a su inminente final; a las ideas que consigo esto puede traer, a la ida y venida en que se convierte, lo que puede llegar a ser y hasta dónde puede ir.

Si tan solo pudiéramos dormir esta noche (2019); protagonizada por Amaya Blas y Jose Casasús, expone, de manera observacional, la vida de Myriam (Amaya Blas) y César (Jose Casasús), una pareja de casados que no se encuentra en el mejor momento de su matrimonio y, sin mencionarlo, se están distanciando. La noche solo será un escape para sus intenciones, donde ambos se enfrentarán a su verdad, la separación.

César, por un lado, se ve alejado de la relación desde un inicio mostrando su interés hacia otra mujer, lo que provoca que niegue su matrimonio. Se encuentra distanciado, a la espera de algo nuevo. Hay disgusto e incluso odio hacia Myriam quien, por otro lado, tiene que lidiar con César y una mudanza. Sabe que, a pesar de estar haciendo grandes cambios en su vida para el beneficio mutuo, la relación ya no es como antes. Aún así, está dispuesta a hacer algo más para seguir juntos.

Cuando la noche cae ambos abrirán su mente para liberar sus más grandes deseos y fobias. El tiempo se detiene antes de que den las doce, tanto Myriam como César se encasillan en un juego donde romper con lo que ya está destrozado es la última opción. La ambición de ambos solo podrá escapar en un viaje interminable dentro de la psique de Myriam y César, donde el tiempo deja de existir y todo parece inacabable.

Sueños recordando el pasado, presente y futuro se hacen presentes. Donde el pasado aún quiere tener relevancia en el presente de Myriam, dándole motivaciones para regresar a su relación anterior. Dónde los sueños del presente provocan que César reflexione sobre si vale la pena abandonar lo ya construido por irse a un lugar donde, probablemente, no es recíproco lo que pueda estar sintiendo. Y dónde los sueños del futuro les da a ambos una perspectiva de como puede continuar todo; u obligados a permanecer, sin dejar que César se pueda marchar, o con un asesinato orquestado por Myriam debido a la ineptitud y poca cooperación de César.

Una vez que ambos parecen estar de acuerdo con externar sus deseos, se percatan de que el tiempo no ha avanzado, que están condenados a vivir la misma noche una y otra vez. Inmediatamente, vemos a una Myriam y a un César despertando completamente tranquilos, como si nada de lo que haya pasado una noche anterior estuviera importando. Solo nos damos cuenta que aquellos que se encontraban discutiendo y argumentando están encerrados sin poder decir lo que quieren o romper con lo establecido.

Eduardo Moreno nos entrega una cinta donde el afrontamiento del futuro de una relación se aborda como algo serio y que va más allá de ser una cosa sin profundidad. Hábilmente se establece una relación entre los pensamientos, Myriam, César y el espectador; desde una propositiva puesta en cuadro con ágiles movimientos de cámara que, hasta la segunda mitad de la película, encajan con la parafernalia de cada cual personaje y nos mantiene junto con ellos. Mantiene activo el camino dentro de la mente de ambos.

Los protagonistas, durante el largometraje, se encuentran ahondando en pensamientos evidentes que, para el final, deciden ignorar. Se convierten en el elefante dentro de la habitación. Van y vienen durante la noche. Se mantienen a la espera de convertirse en algo más; pero desaparecen siendo lo mismo que en un inicio, un pensamiento ante el inminente final de la relación. Si tan solo pudiéramos dormir esta noche (2019) es un hábil largometraje que habla de los problemas del final de una relación, que explora los pensamientos y hace notar el sacrificio de estos para una tranquilidad o bienestar mayor.

La película se puede disfrutar en el servicio de streaming Blim.