Coyote Verde, Opinión

Si calienta, estorba o hace mucho ruido, contamina

Jonathan Fletes

28/Agosto/2020

¿Estoy hablando de tu ex? Pareciera, pero no exactamente; tampoco me refiero a tu sobrino bebé chillón que te cae mal. Existen diferentes tipos de contaminación de los que a lo mejor tú ni sabías. Conócelos aquí.

¿Qué tal, estimad@ lector(a)!

Lamento haber estado ausente últimamente. Tuve unas complicaciones de salud, pero, gracias a Dios, ya me encuentro mejor y de regreso con ustedes.

En este artículo, vamos a hablar de un tema súper importante, y es la contaminación. Normalmente, cuando hablamos de contaminación, lo primero que nos viene a la mente es la tortuga con un popote en la nariz, o cualquier otro animal atrapado por la basura; y esta puede serlo de cualquier tipo: plástico, sobre todo, pero también residuos orgánicos, aluminio, vidrio, cartón, y ahora, con la pandemia, también residuos sanitarios (peligrosos), cuya generación ha aumentado alarmantemente. Pero los residuos sólidos en sí no son contaminación. Es decir, “basura = contaminación” no es correcto; en todo caso, la relación correcta sería “basura → contaminación”, porque luego la gente cuando ve un tiradero, dice: “Ay, cuánta contaminación”, como si fueran la misma cosa; pero no lo es. La primera causa la segunda, en realidad. Y en este artículo, te voy a hablar de los diferentes tipos de contaminación que existen. PD: ¡Gracias, Mariel, por darme la idea de hablar sobre este tema!
Pero primero que nada, ¿qué es la contaminación? A lo mejor y ya con decirte que “basura no es igual a contaminación” ya no sabes ni quién eres ni qué año es este. Si la diferencia te queda clara, ¡felicidades! Pero igual es importante que empecemos con una definición para tener las cosas claras.

Podemos encontrar muchas definiciones de “contaminación” que varían un tanto entre ellas. Sin embargo, rescatando los elementos más importantes del concepto, podemos dejarlo en que la contaminación es, primero que nada, un proceso que consiste en la introducción de un agente o sustancia ajena al cuerpo o sistema receptor. Por eso luego los médicos o científicos en el área de ciencias de la salud hablan de “contaminación de muestras” en sus cajas Petri, por ejemplo, o en la industria de alimentos, por mencionar algunos. Por otra parte, cuando hablamos de contaminación ambiental, nos referimos a la liberación e introducción de un agente o sustancia al ambiente, en una cantidad tal que el ecosistema (o un elemento de este) no lo puede atenuar, asimilar o eliminar. Si te fijas, aquí juega un papel muy importante la capacidad intrínseca de los sistemas naturales de soportar ciertos niveles de contaminación; esto quiere decir que si te tiras un pedito en la calle, si estás contaminando, de cierta forma, porque estás emitiendo nitrógeno y azufre a la atmósfera; pero tu puro pedito no representa un gran problema de contaminación para el ambiente, realmente, porque este simplemente se dispersa en el aire y no pasa nada; sin embargo, si todos los animales vivos (e incluyo al ser humano en este grupo, desde luego) nos echamos un pedo así, después de una torta de frijol con huevo frito y chile al mismo tiempo, allí sí podríamos hablar a lo mejor de una contaminación severa. Y lógicamente, los contaminantes son las sustancias, cuerpos, agentes o elementos que se introducen al ambiente y producen un efecto negativo. Nótese que cuando hablamos de contaminación es importante considerar causa-efecto, en la que la causa es el contaminante, y el efecto es su impacto ambiental, que excede la capacidad de amortiguamiento del ambiente. Por eso, a lo mejor sí puedes “tirar” tus semillas de naranja en una jardinera sin miedo a que te vean feo, porque no estás contaminando, porque no estás introduciendo un objeto que genere algún daño, sino al contrario; pero si tiras un chicle, ahí sí hasta yo voy y te lo pego en la cara, porque eso sí puede generar un efecto negativo, como obstruir el drenaje, por ejemplo, y no se va a degradar sino hasta dentro de muchísimos años.

“Oye, pero, a ver, aguanta, Ecomáster ¿Entonces cómo? ¿Hasta los pedos contaminan!” Pues sí, y es que existen diferentes tipos y fuentes de contaminación. En otro artículo, podemos hablar de las fuentes, pero aquí hablaremos primero de los tipos, para estar claros.

Si vives en alguna ciudad, podrás identificar inmediatamente la contaminación atmosférica, por fuentes como los automóviles, principalmente. La contaminación atmosférica no es otra cosa más que la emisión de contaminantes a la atmósfera, así de fácil. ¿Cuál es el agente o sustancia que se introduce? Los gases, desde luego, porque no es como que un gargajo contamine la atmósfera; tiene que ser algo que de hecho pueda “hacerse uno” con el medio en el que se introduce, pero sí lo puede hacer el smog de los coches. Lo que sí aplica son algunos sólidos, pero obvio no pesados y grandes, sino pequeñísimas partículas que puedan quedar suspendidas en el aire, como lo que conocemos como carbono negro, que son residuos de combustión incompleta y son unas minúsculas basuritas negras que flotan en el aire y sí pasan a formar parte de la atmósfera, por lo que podemos considerar que contaminan.

De igual manera, la contaminación hídrica es la contaminación de cuerpos de agua, por sólidos y líquidos, porque un gas no se fusiona con el agua así como por arte de magia (a menos que se le inyecte a presión, como los refrescos, pero esa es otra historia). Y la contaminación del suelo, por líquidos y sólidos; esa sí la puede provocar la basura, como envolturas plásticas, contenedores, encendedores, plumas sin tinta, pero también lixiviados, entre otras cosas.

Y bueno, como que hablar de esas ya está hasta un poquito de más, ya nos las sabemos muy bien. ¡Pero te voy a hablar de las que probablemente no conocías!

Existen otros tipos de contaminación que, aunque son igual de evidentes, no somos lo suficientemente conscientes para verlos como tal. Vuelve a ver nuestra definición. “Introducción… elementos ajenos al sistema… efectos negativos”. Listo. Pues de allí se desprende la contaminación biológica, que es algo súper interesante. No todos los contaminantes son cosas muertas o inanimadas; un animal también puede ser un contaminante. Aahhh caray… ¡pues sí! Y es algo de lo más común. Con decirte que hasta los perros y los gatos son contaminantes, porque vaya que causan impactos ambientales negativos. El mayor problema son sus heces, que dejan por cualquier lado, y luego se secan con el sol y más tarde, el viento la empieza a desgastar y acarrear a otras partes, propagando enfermedades como la salmonela (por eso aguas cuando comas en puestos en la calle); luego, pueden adquirir y propagar enfermedades que pueden afectar al ser humano, como la rabia, lo que representa un problema grave de salud pública. También está que pueden convertirse en animales ferales (en otras palabras, salvajes), cero domesticados, cero amistosos, por lo que pueden atacar a otros animales; los gatos, en particular, representan un problema grave, porque cazan aves o pequeños mamíferos y reducen sus poblaciones, lo cual reduce la diversidad de especies nativas de un lugar.

Aquí les dejo esto a quienes no me creen aún porque aman mucho a sus mascotas y los creen incapaces de algo así. Moraleja: esterilicen a sus animales y no los dejen salir sin supervisión. Real.
Otro tipo de contaminación es la contaminación visual, que es cuando el paisaje se ve modificado para mal por la presencia de contaminantes visuales. Así que la próxima vez que veas pasar a tu ex con su next, puedes decirle “compermisa, mi ciela” o “quítate de mi vista”, con el argumento de que son contaminantes visuales por alterar tu hermoso paisaje natural. Nah, no te creas, pero sí por ejemplo muchos espectaculares en una carretera que ni te dejen ver los árboles o las montañas; eso es contaminación visual.

Una muy parecida es la contaminación lumínica, provocada por iluminación artificial excesiva. Por ejemplo, la enorme cantidad de luces durante la noche, que no nos permite ver el cielo nocturno estrellado; sí, es real; eso es contaminación. Imagínate en Navidad los niveles de contaminación lumínica, por las casas, los parques de diversiones, los centros comerciales y luego sus súper reflectores, para variar. Por otro lado, ¿has visto alguna vez focos verdes, azules o rojos en los parques, sin explicarte por qué? Bueno, pues eso se debe a que un luminoso foco blanco altera los ciclos circadianos de los animales; o sea, su reloj biológico; imagínate, apenas empieza a bajar el sol, se activan esas cosas, total que, para los animalitos, nunca llega la noche. Si tú tenías trastornos de sueños, imagínate ellos. Por eso los focos, para no deslumbrarlos y no confundirlos con la luz del día. Así el espacio público se ve hasta cierto punto alumbrado, y no afectamos a la fauna. Para que no sigas tachando al gobierno de incompetente porque eso no sirve para alumbrar tu parque. Al contrario, agradécele por ser consciente.

La contaminación acústica es otro caso. Muchos cláxones sonando a la vez en un embotellamiento representan una fuente de contaminación acústica; maquinaria pesada en una obra de construcción también; tus vecinos bebiendo a las tres de la mañana con su Luis Miguel a todo volumen también. En fin, mucho ruido, contamina.

La contaminación térmica. Una temperatura mayor a los niveles normales inducida por actividades del hombre, también es contaminación. Por ejemplo, cuando vas en la calle o en la carretera y ves esas como onditas que salen del pavimento hacia arriba, o que pareciera que más adelante está mojado, pero conforme te acercas, desaparece; es aire caliente y por lo tanto menos denso, subiendo, y está contaminando. Y claro que causa incomodidad para ti y para cualquier otro animal o planta. Incluso, afecta el rendimiento de los automóviles.

¿Sabías que existen estos tipos de contaminación? Déjame saber en nuestras redes sociales si alguno de ellos te sorprendió, dejándonos un comentario con el #nolosabía y etiquetándonos. Y te dejo de tarea: identifica qué tipo de contaminación es el más presente en tu localidad y compártenos una manera de reducirla.