Coyote Verde, Opinión

Review de la mesa de diálogo: "La Política Ambiental en la 4ta Transformación", Pt1

Jonathan Fletes

13/Julio/2020

El pasado viernes 10 de julio, participé en una mesa de diálogo, en la que discutimos acerca de la política ambiental de la actual administración pública federal.

El pasado viernes 10 de julio, tuve el privilegio de participar en una mesa de diálogo, auspiciada por SPISY, acerca de la política ambiental de la Cuarta Transformación (4T), como se hace llamar la actual administración pública federal (APF). Participaron también la M. en C. Lucía Martínez González, de Grupo Geff, México, la Ing. Diana Campos, y el Lic. Fernando Solano, de SPISY.

Se discutieron cuatro ejes temáticos:
- Avances en la protección del medio ambiente
- Proyectos “Tren Maya” y “Refinería Dos Bocas”
- Contaminación por parte de PEMEX y CFE
- Programa “Reto Verde” de la CDMX

La mesa duró poco más de dos horas, por lo que, a modo de no saturarte de información, te resumiré los puntos más destacados de la mesa y los dividiré en cuatro diferentes artículos, uno para cada eje temático. A continuación, te presento lo más destacado del primer tema:

Se introdujo la mesa presentando la tesis de que la administración actual se ha caracterizado por su permisividad e incongruencia, por ser de papel y no de acción y resultados. El desarrollo sustentable y sostenible forman parte del Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2019-2024 y del Programa Sectorial de Medio Ambiente (PROMARNAT) para el mismo periodo, así como otros asuntos, como la conservación de la biodiversidad, y, aun cuando un objetivo es la recuperación de cubierta forestal y la prevención de la contaminación, se sigue permitiendo que ocurran eventos dañinos para la salud del ambiente, en ocasiones, sin que se aplique la justicia ambiental. Por otro lado, se habla de una transición energética, pero se sigue apostando obsesivamente por el oro negro, con la rehabilitación de las seis refinerías que ya existen en el país y con la inauguración de una nueva. Se busca recuperar cubierta forestal, pero se continúan deforestando grandes extensiones de selvas y bosques, sin mencionar el recorte presupuestal a la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) y el desmantelamiento y recortes de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR). Entonces, por más que se tengan buenas intenciones plasmadas en el Plan, en los programas y proyectos prioritarios, la verdad es que muchos de ellos no son congruentes entre sí, ni se hacen valer las propuestas.

Se habló también de la destrucción de hábitats por el propio gobierno y por proyectos de la iniciativa privada (IP), de las presiones ambientales que ejerce la sobrepoblación, la falta de sostenibilidad y eficiencia en el transporte, etc.

Otro punto importante fue que varias empresas han abusado de la creciente conciencia ambiental colectiva para capitalizar el movimiento ambiental y obtener mayores ganancias de su oferta de “productos sustentables o ecológicos”, en ocasiones, incluso, sacando de contexto los términos o haciendo un mal uso de los mismos, con fines comerciales.

De igual manera, se acentuó que, en México, no se tiene una cultura de planeación y estrategias, lo que conduce al fracaso o a la insuficiencia de varios programas. Por anteponer la ambición a la efectividad, los tiempos políticos siempre buscan ser más cortos que los tiempos operativos y técnicos, enfrascándose en una lucha de egos de “quién hace más, y quién lo saca primero”, aunque eso no implique hacerlo mejor, o aunque valga inversiones descomunales y no se asegure una trascendencia o permanencia de estas iniciativas más allá del periodo que dura en cargo la administración, lo cual dificulta o de plano echa para atrás las labores de otras partes interesadas, como las empresas o la academia. En consecuencia, estas iniciativas no logran los resultados que se prometieron, o tardan mucho más tiempo del previsto, o se debe invertir más dinero para atender emergencias, etc.

Por último, se introdujo la cuestión de que México aún es un país pionero en materia de política ambiental, y que su marco jurídico y normativo, si bien es bastante denso, enfrenta retos en cuestión de ejecución e implementación, y desde la formulación, debido a la alta complejidad ambiental del territorio mexicano; es decir, debido a su elevada diversidad biológica y a la variabilidad de su geografía, por lo que la aplicación de un mismo marco para todo el territorio presenta incongruencias, omisiones o no es universalmente aplicable. Además, no se cuenta con personal suficiente ni/o satisfactoriamente capacitado para acciones de investigación, análisis, diseño, monitoreo o evaluación.

Las oportunidades que se identifican son la territorialización de las políticas públicas ambientales, el ordenamiento territorial como respuesta a la sobrepoblación humana, la democratización e institucionalización eficiente de la gobernanza ambiental, con mecanismos de participación ciudadana, así como la vinculación de los sectores e instituciones para lograr mejores resultados.
Se propone, ante el recurrente pretexto de falta de recursos humanos y económicos, fomentar y facilitar la participación ciudadana activa, desde la administración pública, mediante la apertura de espacios de diálogo, apoyos, asesoramientos y financiamientos a organizaciones de la sociedad civil (OSC), la creación de programas de acción participativa, la realización de consultas y vinculación con las instituciones gubernamentales, entre otras.