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Nacional, Opinión

Por favor, que alguien piense en los niños

Jorge A. Oropeza

19 de Agosto de 2021

Y una vez más confirmamos que el regreso a clases “presencial” no sólo es cínico, se escuda en información de salud mental para su gestión educacional.

El siguiente texto es un artículo de opinión, el contenido reflejado es únicamente la opinión del autor y no representa ninguna afiliación política o postura del medio Coyote Informativo.

Esta semana en la jauría tenemos un tema importante, y nace a partir de oír la mañanera de nuestro sacrosanto tlatoani: el gobierno sabe perfectamente las cifras y datos de la depresión y ola de contagios en niños en México.

El día de hoy en su talkshow matutino, se siguió la narrativa del presidente para argumentar el regreso presencial a clases, desde el representante de la UNICEF, Fernando Carreras, al argumentar que era un desafío de tamaño global y la importancia de la educación.

Ahora ojo, nadie está diciendo que no es un problema global, ni que existen índices altos de depresión, ansiedad ni de altos niveles de violencia familiar en un país con carencia en gestión emocional. Nos recuerda en la jauría al reporte de la OMS en Marzo de este año, dónde se detallaba el índice de suicidio y mayores problemas reales que salieron a la luz o nacieron durante la pandemia.

Este problema nos los recordó el cabecita de algodón como parte de la narrativa del show nacional, sin embargo tiene un ángulo, a mi parecer, de morbo. Desde el anuncio de regreso a clases hace una semana por parte de la Secretaría de Educación, se ha impulsado una narrativa de “seguridad” y protocolos de seguridad para el regreso a clases.

¿Existen protocolos reales? ¿O el protocolo es traer caretas y gel antibacterial? El verdadero problema de esta situación, ni siquiera es buscar un regreso a clases. Veamos más a fondo: al presidente le importa un bledo la salud, ya sea mental o física de los niñ@s. Son un objeto de su menester político, en dónde la importancia es tener el mayor “rating” en su talkshow nacional.

Una vez más nos recuerda que “el pueblo bueno”, es sólamente una chiva expiatoria para su carrera política. Y no importa el cinismo utilizado con datos duros, de problemas reales, mientras sirvan para la historia que quiera contar el presidente.

La narrativa de preocuparse por la salud no sólo es irónica, dado el alza de contagios de más de 20 mil casos diarios, la variante delta, y el retraso en los esquemas de vacunación. De nuevo, la salud no es lo importante en esta narrativa. Es presumir un regreso a clases a pesar del pobre manejo de pandemia.

Y no es por minimizar los problemas reales de salud mental existentes en el país derivados de COVID-19, pero hablar de una preocupación por la salud de los niños a: “debemos exponernos y confiar en la buena suerte”, no sólo es morboso, amarillista y retoma las necesidades de salud con un fin político, es cínico por qué es completamente adrede.

Cerraré esta columna, cuestionando ¿cuáles son las necesidades reales de la salud para los niños? ¿Qué tan relevante es el regreso a clases, con la tercera ola de frente? ¿Es esta narrativa una preocupación real por la salud mental, o un argumento populista más de la era obradorista durante COVID-19? Por favor, que alguien piense en los niños.

Imagen propia. / Meme de los Simpsons.