Trampa_Universidades_Prestijio_Dinero_Ricos_Elite

Escándalo de aplicaciones universitarias. / Imagen de El Comercio

Coyote Global

Operación Varsity Blues

Sebastián Preciado

16/Abril/2021

En un mundo donde puedes comprar lo que sea tiene un costo para las personas que trabajaron por ello. En el reciente documental de Netflix relatan la historia del más grande escándalo de aplicaciones a universidades de Estados Unidos y posiblemente del mundo.

Como todos sabemos, las universidades en Estados Unidos son extremadamente caras y con requisitos específicos para aquellos que quieran ingresar. Se necesitan años de estudio y meses de preparación y dinero, independientemente de que tengas becas o financiamiento se necesita dinero. Y como en todo hay quienes creen que las reglas comunes no necesariamente tienen que aplicarse para ellos, por lo que recurren a la deshonestidad y a las trampas para conseguir su objetivo.

En este documental de Netflix nos habla de la operación Varsity Blues que es sobre cómo unas personas de la clase alta adinerada de Estados Unidos, donde están incluidos unos famosos como actores, deportistas, etc. Pagaron miles de dólares para asegurarse de que sus hijos atiendan a las universidades más prestigiosas de Estados Unidos.

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Escuela de negocios de Harvard. / Imagen de El Clarín

Lo más impresionante que destacan en el documental es que las personas que hicieron trampa son personas que vienen de muchísimo dinero y que tuvieron los recursos necesarios y las herramientas que necesitaban y aún así hicieron trampa. Como si el tener dinero no asegurara nada en esta vida. Durante el documental pude observar el caso de una adolescente, que es influenciar, que tenía contratos con marcas de maquillaje y que todo se vino abajo porque decidió aplicar a la universidad, pero no aplicó de manera honesta, lo peor es que ella ni sabía. Todo fue planeado por el consejero de universidad que fue contratado por su madre para asegurarse que su hija entrara a la Universidad.

Al final el trabajo que hacía el coach y consejero Rick Singer es que con su información privilegiada y funcional del sistema de admisiones manipulaba y exageraba de cierta manera las aplicaciones de estas personas para asegurarse de que entraran.

Este consejero usaba el dinero que los padres adinerados le pagaban para sobornar y hacer donaciones por parte de los padres, y del estudiante, a la universidad que ellos quisieran entrar. Las donaciones corresponden a un gran ingreso para las universidades, por lo que les era difícil negar o ignorar las aplicaciones de la persona de la que el dinero venía.

Rick describe que hay tres métodos por los que puedes entrar a una universidad de prestigio: Por la puerta de enfrente; en la que tienes la probabilidad de ser admitido y de no ser admitido, por la manera honesta y méritos propios. Por la puerta trasera; en la que la familia hace una donación a la universidad, pero según Singer lo que eso hace es conseguirte una segunda revisión a tu aplicación, no es seguro la admisión. Y por la puerta de al lado; descubrimiento de Singer, la puerta en la que es 100% seguro que entres, en la que necesitas dinero y el se encarga del resto. Y así fue, él fue responsable por la admisión de decenas de estudiantes a la universidad.

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Historial de vacunas aplicadas. / Fuente: Secretaría de Salud

El impacto personal para las personas involucradas fue fuerte para estas personas en el momento que todo salió a la luz, pero no se compara con el impacto social que este tuvo para toda la comunidad universitaria y de admisiones. Se vio en duda el mismo sistema educativo, los procesos y los mismos requisitos para ser admitidos en las universidades más prestigiosas.

Pone en duda todo lo que se piensa cuando estás aplicando a una universidad y a las personas que están en las universidades. Al parecer el ir a la universidad es tan importante que vale la pena arriesgar tu libertad y pagar miles o millones de dólares, en el contexto en el que se expone a estas personas hace parecer que ahora el ir a la universidad en vez de ser algo por lo que una persona aspira para adquirir conocimiento es más bien un estatus social. Pero más que eso, sorprendentemente es la manera de pensar de los adinerados, de los ricos de estados unidos, en la que no les importó que sus hijos tomaran el lugar de alguien que sí merecía estar pero que no tenía el dinero para pagar por estar ahí. Y como lo mencioné antes, tuvieron todo para hacerlo de la manera honesta y lograrlo y aún así decidieron hacer trampa.

Desde mi punto de vista las personas han olvidado que la escuela no es la única manera de obtener una educación, no es la única manera de conseguir un trabajo. Estamos tan cegados por el ego de tener siempre lo mejor que a veces olvidamos que la educación no es un lujo, es una decisión de vida, un hábito, una extensión de ti mismo, pero no eres tu mismo. La escuela a la que fuiste no te hace quien eres, así como conducir el auto que conduces no te define, tener el reloj más caro no te hace mejor persona, no te ayuda ni te beneficia en nada. Hay que recordar que lo único que te llevas de este mundo son tus recuerdos, experiencias, virtudes, agradecimientos y arrepentimiento.

Pero en sí la más grande amenaza que esto constituye para la sociedad es que al poner en una universidad a personas que no trabajaron por estar ahí, les quitas el lugar a alguien que sí. Como a los estudiantes asiáticos que demandaron a Harvard por no admitirlos, el caso es que pensaron que era por racismo, clasismo, favoritismo, etc. El caso es que es difícil entrar a las universidades de alto prestigio en estados unidos, ya no es suficiente tener exámenes ni calificaciones perfectas, por la gran competencia ahora debes de destacar en deportes, actividades extracurriculares, culturales, proyectos de liderazgo etc. Y compites contra hijos de empresarios y líderes mundiales que tienen tanto dinero como para comprar una isla, un estado y creen que con eso pueden comprar su futuro.

A largo plazo esto pudo constituir un problema para las nuevas generaciones de profesionistas y de las elites, pondrías tu vida en un doctor que pagó por graduarse en lugar de haberse graduado por mérito y trabajo o estarías poniendo tu vida en peligro por un abogado que fue a la facultad de derecho de Harvard solo porque podía pagarlo y no por que se merecía estar ahí.

Curiosamente en el país de las oportunidades, estas se les presentan más a los que tienen el dinero para pagar por ellas. La indignación de este caso es severa y esto parece ser el producto de idealizar a los ricos, a su forma de vida y a lo que se dedican y lo más irónico es que muchos de ellos no fueron a la universidad, pero sí obligan a sus hijos a hacerlo.

Al final la justicia cayó ante ellos, fueron descubiertos, juzgados, encarcelados y demonizados por el más grande fraude en la historia de las universidades. Al final las personas en Estados Unidos pueden contar con un sistema de leyes que les permita hacer justicia y que los ricos no queden impunes. Y aunque las oportunidades se presenten aleatoriamente a las personas que lo tengan todo, no significa que ni puedas buscarlas y obtenerlas.