Bienestar

Mindfulness

Samuel Pérez

4/Agosto/2020

¿Con qué se come?

Seguramente has escuchado mucho este término últimamente, “Mindfulness” quiere decir “Atención Plena” y casi siempre viene acompañado de temas sobre meditar. Si has escuchado este término, y sobre todo si no lo has hecho, sigue leyendo para saber cómo es que esta práctica puede ser de gran ayuda en trastornos mentales tan comunes como la depresión y ansiedad.

La ansiedad y la depresión son temas demasiado importantes, si te has percatado, en los últimos años ha habido más apertura al diálogo sobre estos trastornos y su importancia en la vida diaria de cada uno de nosotros; la Organización Mundial de la Salud nos dice que más de 300 millones de personas en el mundo sufren depresión, un trastorno que es la principal causa de discapacidad, y más de 260 millones tienen trastornos de ansiedad, ¿Te imaginas lo peligroso que es que siendo la primera causa de discapacidad, la comunidad le de tan poca importancia? Es por esto que las investigaciones en cuanto a su prevención, diagnóstico oportuno y tratamiento son de vital importancia.

Pero, ¿Qué es mindfulness y por qué se relaciona con estos trastornos? La atención plena (o mindfulness) es una forma de procesamiento autorreferencial definido generalmente como atención, sin prejuicios a las experiencias, en el momento presente, estar en tu aquí y ahora, ser consciente de lo que pasa a tu alrededor y no vivir en “automático”. La atención plena se puede implementar de manera informal (creando mayor conciencia en la vida diaria) y de manera formal con sesiones llamadas Intervención de Meditación de Atención Plena o MMI.

El año pasado, en el Journal of Psycophisiology se publicó un artículo en el que se estudió la utilización de MMI en el tratamiento conjunto para el trastorno de ansiedad generalizada o el trastorno depresivo mayor en niños de 7-10 años, una edad crucial en nuestra vida ya que estamos transicionando entre la niñez y la adolescencia y en esta etapa empiezan a aparecer conflictos emocionales, problemas sociales y cognitivos que pueden desarrollar un trastorno mental en años posteriores.

El estudio, basado en muchas otras investigaciones científicas previas, examinó los efectos de una MMI llevada a cabo durante 10 semanas sobre las mediciones del EEG (Electroencefalograma, un estudio que nos permite saber la salud de nuestro cerebro y cómo se comunican nuestras neuronas para saber si existe algún problema) en estado de reposo en estos individuos, se demostró aumentos en la coherencia en la comunicación de áreas cerebrales frontales y centrales encargadas, entre muchas otras cosas, de la regulación de nuestro estado de ánimo.

Esto nos ayuda a entender que la meditación y el mindfulness no son un “asunto de locos”, son prácticas que independientemente de tu edad, todos debemos de realizar, pues cada vez se muestra más su efecto positivo en nuestra salud física y mental.

Estos estudios indican que la investigación debe continuar desarrollándose, ya que ha habido una investigación limitada sobre este tema y aquí encontramos evidencia preliminar de que las MMI pueden ser un medio eficaz para reducir el estado de ánimo característico en los trastornos a nivel neurofisiológico.

Así que ya sabes, desde ahora permítete intentar meditar, estar presente y si ya tienes (o crees tener) un trastorno mental, acude con tu psicóloga/o de confianza y desestigmatiza la idea de que la terapia psicológica es mala; tener un problema de ansiedad o depresión no es malo, malo es no sanarlo.

La salud mental es tan importante como la física, escucha a tu cuerpo y a tu mente.

Fuente: Journal of Psychophysiology (2020), 34, pp. 159-170. https://doi.org/10.1027/0269-8803/a000244. © 2019 Hogrefe Publishing. https://econtent.hogrefe.com/doi/10.1027/0269-8803/a000244