Nacional, Opinión

Mi México…no seas tan ca…prino

Ángel Enrique Dupuy

1/Octubre/2020

Los diputados dañaron a los jóvenes y el “fraude” daña la imagen democrática de México, pero hay políticos que usan dichas herramientas para lucirse y que la gente no vea la realidad de sus intenciones.

Si “El Coyote Informativo” hiciera una encuesta a los extranjeros que llegan al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México en donde se preguntara: ¿Cuál es el elemento más distintivo de México? La mayoría respondería a) La Virgen de Guadalupe y la Basílica b) Cancún c) Joaquín “El Chapo” Guzmán d) Sombreros de charro e) Mariachi f) Día de muertos, entre otros. Pero, ¿cuándo se reconocería que México es uno de los países privilegiados por su flora y su fauna; por sus costumbres y tradiciones en cada estado de la república; por tener islas o gente trabajadora?

Eso se podrá lograr hasta que empecemos a cambiar la narrativa del México que solo construyen unos cuantos y progresar a la concepción de un mañana en donde los mexicanos sean reconocidos como trabajadores, guerreros e innovadores. Repetir la historia clásica no ayudará de mucho, tenemos que salir a las calles y reconstruir lo que se ha perdido y nadie ha encontrado, la idea de esperanza.

La esperanza nunca muere, pero en el corazón se puede percibir si es mejor olvidarla y seguir avanzando. Normalmente ocurre, cuando ves que las instituciones no se mueven si no existe presión mediática y social o cuando se dice que existe “fraude” en el partido de la “esperanza”, pero es gracias a las marchas, a las y los jóvenes y, a la construcción de un pensamiento crítico que el país logra encender, nuevamente, la llama de la ilusión de un México mejor.

Para lograr ello es necesario que las nuevas generaciones que quieran entrar en la política no repitan las acciones que estamos acostumbrados a ver en los personajes históricos políticos. Los fraudes han existido en las elecciones pasadas, sí; y, en las presentes y futuras probablemente puedan existir. Sin embargo, esto no significa que todo sea fraude.

Fraude es que vayamos a la heladería y nos prometan un helado napolitano solo con fresa y vainilla o que la bolsa de papas esté más inflada que nada pero nunca será fraude algo que nosotros aceptamos y, además, exista registro de ello. Aplica para el partido oficialista, tricolor, verde, azul, del sol naciente, de la estrella, el cristiano y todos los estatales.

Sí, es cierto que no a todos nos gustan las reglas del juego, pero solo hay una forma de cambiarlas: jugar el mismo juego, ganarlo y después, ya estando en el poder, cambiar las reglas en consenso con todas las partes participantes. No se puede tomar una decisión tajante de cambiar las reglas sin afectar a ninguno de los implicados, regla básica que cualquier persona en política debe tatuarse en la mente.

Fueron las encuestas de reconocimiento para elegir a los candidatos finalistas para la presidencia y secretaría de MORENA. Los ganadores, salieron a las calles o subieron videos a redes sociales para festejar. Por otro lado, los perdedores apresuraron la marcha para declarar fraude o aceptar los resultados.

Es cierto, la política en el mundo permite que existan negociaciones que den a conocer las formas del juego antes de empezar la batalla. No obstante, la democracia permite, en gran medida, que los opositores cuestionen dichas reglas antes de firmar el tratado en donde los competidores aceptan seguir las mismas.

Los que acusan fraude, lo hacen de mala forma. Argumentan que en algunas casas encuestadoras ellos estaban arriba, en los primeros lugares, pero lo que no dicen es que dichas encuestas estaban hechas en internet y tenían sesgos de autoselección. Piensan que no nos damos cuenta, solo que no reflexionan acerca de las consecuencias que puede tener llegar a incidir en la política de la post-verdad.

La política post-verdad es un término utilizado para acentuar cómo algunas personalidades quieren tergiversar los hechos y acciones con vistas a crear una noticia “falsa” y que la gente crea que lo que están diciendo es la verdad absoluta. Por ello es importante tener un pensamiento crítico y no creer hasta verificar los datos.

Muchos de los aspirantes creían que las encuestadoras les preguntaban a los simpatizantes o militantes del partido a quién preferían para dirigir MORENA a través de la presidencia o la secretaría general. Lo que no se esperaban es que la encuesta es de reconocimiento, es decir, a quienes reconocían cuando lo nombraban. Por supuesto que Porfirio Muñoz Ledo y Mario Delgado iban a salir en los primeros lugares, han estado más tiempo en los medios, en el gobierno y en el legislativo, hubiera sido extraño que no hubieran sido reconocidos por el pueblo.

Que las personas nacidas en 1990 hasta los 2000 te conozcan en Facebook, no significa que la mayoría de los mexicanos haya visto tu rostro en el partido. Por ello, los asesores de mercadotecnia y publicidad del candidato deben hacer todo lo posible para ayudar a sus clientes a ser una estrella o mínimo ser considerado por los pobladores de sus futuros representados.

¿Qué pasa cuando las réplicas viejas del político antiguo siguen en la actualidad? La gente empieza a desconfiar de la democracia e inclusive se inclinan al autoritarismo. En el libro de Moreno, Uribe y Wals, “El Viraje Electoral”, se argumenta que alrededor del 15% de los jóvenes que tenían edad para votar en 2018 prefieren un sistema autoritario a un democrático porque no creen que en el sistema mexicano exista una rendición de cuentas, un bienestar tanto para mayorías y minorías y, que los representantes escuchen la voz de sus representados.

¿Dónde podemos ver aquella problemática? En la iniciativa con proyecto de decreto del diputado local mexiquense Higinio Martínez, en donde se atenta contra los partidos minoritarios en los municipios, al argumentar que es necesario reducir el número de regidores y síndicos en el Estado de México si es que se quieren tener políticas de austeridad que ayuden a las finanzas municipales. Dado que la propuesta se aprobó, desaparecerán 407 cargos, 254 de mayoría relativa y 153 de representación proporcional.

¿A quiénes afecta más? A los jóvenes que todavía no son conocidos en la vida pública y estos puestos les servían para empezar su carrera política. Alrededor de 8 organizaciones de redes juveniles políticas ofrecieron una conferencia de prensa el martes pasado, en Toluca, para que su voz fuera escuchada y los diputados no avalaran la iniciativa, inclusive la Asociación Nacional de Regidores de México expuso su descontento ante la misma. Se dice que los jóvenes somos el presente, pero el pasado no quiere abanderar la causa de la nueva generación política.

¿Se nos tiene miedo? No, pero los que ya agarraron hueso no lo soltarán por nada del mundo. ¿Qué haremos? Luchar y hacernos ver como los guerreros innovadores que no dejarán que el territorio se vaya con los históricos, sino con gente nueva, con ideas nuevas con vistas a que las demás generaciones tengan el México democrático que la mayoría desea.

El futuro puede llegar a ser incierto, pero los jóvenes seremos los únicos que podemos cambiar la historia del “fraude”, la historia del “México no democrático”, la historia de “México es solo El Chapo y la Virgen de Guadalupe”, del “conozco a México por Cancún o por una película de Disney” y que ahora se reconozca al país por sus jóvenes a favor del cambio, por la democracia, por las lenguas nativas y por ser un país pluricultural.