Cultura

Mank: Otra vista de Ciudadano Kane

Tristán Nazar

7/Enero/2021

Una trama de blanco y negro con versatilidad del siglo XXI, estelarizado por Gary Oldman, que revive lo que aconteció hace casi cien años.

Este 2020 se dejó entrever uno de tantos estrenos que pasaron desapercibidos al ojo público; sin embargo si lo llegas a apreciar con detenimiento, encontrarás factores únicos que el director David Fincher regala a la audiencia con este homenaje a uno de los hombres que se perdieron en la historia, pero que ahora revive en este filme.

Protagonizada por Gary Oldman encarnando el papel del guionista Herman Mankiewicz y co-protagonizada por Lily Collins como su secretaria Rita Alexander, “Mank” nos guía como preludio a entender uno de los tantos sucesos en la realización del guión de Ciudadano Kane, una de las películas más trascendentales de la historia.

No es solamente una de esas historias biográficas de la producción de una película, como podría ser el ejemplo de “Saving Mr. Banks” protagonizada por Tom Hanks como Walter Elias Disney, en el proceso de realización de Mary Poppins. En este caso, si a proceso de realización se refiere, tiene comparación con “RKO 281” que en comparativa del lado del guión podemos ver como protagonista a Orson Welles donde a manera de semidocumental vemos la truculenta historia de como Ciudadano Kane llegó a la pantalla grande.

En cambio, vemos en este caso una viva emulación de filmación al mero estilo de los 40s, con características del film noir: con ese granulado en pantalla, movimientos cerrados y transiciones oscuras.

Esa esencia difícil pero interesante nos hace encontrarnos con momentos tanto intrigantes como peligrosos, donde los claroscuros de escena en escena nos ayudan a descubrir el siguiente suceso dentro de la historia. Así como a detallar el contexto histórico-político del momento.

Todo esto acompañado de la musicalización de Trent Reznor y Atticus Ross, te involucra dentro de cada escena con ese estilo antiguo pero vivaz, ocasionando que en ningún momento menosprecies esa emulación a esencia antigua que maximiza las intenciones de Mank, como las de sus allegados.

Este es otro punto de vista de como Ciudadano Kane llegó a ser una obra maestra y de cómo el guión de Mank sobresaltó en el mundo de 1941, siendo una de las obras grandiosas de aquellos años.

Mank representa en sí, el trabajo detrás de aquel guión que se hizo película.