Coyote Global

Mambrú se fue a la guerra…a Azerbaiyán

Ángel Enrique Dupuy

29/Septiembre/2020

Los gasoductos están en juego y a las potencias mundiales les importa no ver mermados sus intereses económicos antes que la vida de los habitantes de esa zona.

¡La guerra de religiones sigue en pie! Azerbaiyán le declaró la guerra a Armenia para obtener el control total de la región separatista de “Nagorno-Karabaj”, un enclave a 410 kilómetros de la capital, Bakú, que está en manos de un grupo nacionalista armenio. El líder de Nagorno-Karabaj, Arayik Harutyunyan, explica que actualmente la guerra ya no solo es con Azerbaiyán, sino con Turquía porque el resentimiento de los musulmanes turcos en contra de los cristianos armenios sigue siendo el pan de cada día. Si bien Nagorno-Karabaj tuvo una independencia simbólica a través de un referéndum en 1991, ningún Estado ha querido reconocer a tal región como un territorio independiente, con gobierno propio y soberano.


Genocidio de armenios

El conflicto según varios expertos nace desde el término de la Primera Guerra Mundial y los tratados de paz en Versalles. Sin embargo, durante la guerra, en territorio del Imperio Otomano, en lo que actualmente es Turquía, un grupo faccionario musulmán de los Jóvenes Turcos llamado el Comité de Unión y Progreso (CUP) sembró la idea de que los armenios estaban coludidos con el Imperio Ruso para que el Imperio Otomano no conquistara las tierras Transcaucasias de lo que actualmente es Azerbaiyán y Georgia.

Las seis provincias armenias en 1912 y el porcentaje de ciudadanos de las razas que habitaban en ellas (sin fecha).

Por lo cual, el gobierno declaró la “guerra santa” en contra de los cristianos y, el ejército turco comandado por Enver Pasha, empezaría una purga que duraría hasta 1923. Los ciudadanos armenios se exiliaron en países de Europa y otros fueron privados de su libertad y de su vida. Pero, para beneficio de los armenios, el Imperio Otomano perdió la Primera Guerra Mundial y con ello el poder de decisión que tenía en la península de los Balcanes. Se firmaron los tratados de Versalles en 1919 y se les otorgó autonomía e independencia a Armenia y a Azerbaiyán.


Anexión soviética y Estados satélites

Sin embargo la guerra ideológica no terminaría allí y en 1920 la Unión Soviética del secretario del Partido Comunista Ruso, Josef Stalin, impondría su poderío con el ejército rojo en Azerbaiyán y, para que Turquía fuera coaccionada a pertenecer al régimen comunista, la región de Nagorno-Karabaj sería anexada al territorio azerí. Más adelante Armenia caería en manos de la Unión Soviética (URSS) y también se convertiría en un Estado satélite -territorio con “soberanía” pero no independiente de la URSS-, es decir, cualquier decisión que tomaran ambos países tenía que consultarse con el Kominform –oficina de información de los partidos comunistas y obreros- y con Moscú antes de ser aplicada.

República de Armenia Soviética (amarillo), 1940. Azerbaiyán es naranja, Georgia es rosa y la URSS es el verde.

Fue hasta 1989 cuando el secretario y presidente de la Unión Soviética, Mijail Gorbachov, declara que la URSS tendrá un periodo de transformaciones sociales y económicas que los obligará a ser parte del libre mercado. Ese momento fue mejor conocido como la “Perestroika” y culminó en 1991 con la desaparición de la URSS y de los Estados satélites, otorgándole así a Armenia y a Azerbaiyán su independencia. En dichos momentos la región separatista ya tenía más armenios que azeríes y buscarían la forma de ser independientes, dado que tampoco buscarían ser parte de Armenia.

Composición étnica de la región separatista de Nagorno-Karabaj en 1989, los puntos rojos son armenios y los azules son azeríes.

Según Torres, en un principio Armenia sí había considerado que Nagorno-Karabaj fuera anexado a su territorio; no obstante, el 26 de noviembre de 1991 Azerbaiyán revoca el tratado de autonomía de dicha región separatista para presionar a que el gobierno autónomo desistiera de sus intenciones. A partir del 6 de enero de 1992, la guerra que en un principio solo fue de palabra o en lugares remotos, se recrudeció y, tanto Armenia como Azerbaiyán, perdieron varios elementos militares y civiles. Los civiles armenios tuvieron que salir de Azerbaiyán y viceversa. Los azeríes perdieron territorio pero lograron mantener la no separación de Nagorno-Karabaj del país.

Se firmó un cese al fuego en 1994. Armenia ganó el control de 7 regiones fronterizas de Azerbaiyán -15% del territorio- y lograron encapsular el control gubernamental que podía tener el país musulmán en Nagorno-Karabaj. Murieron entre 18,000 y 45,000 personas, las minorías fueron desplazadas y Azerbaiyán se excusó diciendo que no existía una discriminación sistemática de culturas y/o razas antes de la guerra (Torres, 2012).

Control armenio en territorio azerí (amarillo), 1994.

Para mediar el conflicto y empezar las negociaciones se creó, por parte de la Organización para la Seguridad y la Cooperación de Europa (OSCE) el grupo de Minsk, conformado por Rusia (apoyando a Armenia), Francia y EE.UU. Se preveía que se respetaría el referéndum que volvería a hacer Nagorno-Karabaj para definir su situación jurídica y que Armenia retirara su intervención en las 7 regiones azeríes. No obstante, las negociaciones no fueron respetadas por los armenios y, para 2009, Azerbaiyán ya no aceptó que la región separatista fuera independiente y solo le otorgaría las herramientas para implementar un autogobierno.

En abril de 2016 hubo un conflicto de cuatro días que se pensaba que podía avivar la guerra cesada en 1994, hubo 300 muertos pero volvió el cese al fuego. Finalmente no fue hasta el 27 de septiembre de 2020 que el conflicto regresó a la luz, ningún país quiere decir quién disparó la primera bala pero en ambos países ya hay un toque de queda, las fronteras están en disputa y Turquía apoyará a Azerbaiyán en caso de que este necesite armas para derrotar a los cristianos armenios.

Rusia solo intervendría en caso de que Armenia siga el juego de Azerbaiyán y si Turquía interviene más en el conflicto. Los países externos saben que una guerra e inclusive la anexión de Nagorno-Karabaj a Armenia ya es inviable porque el mundo está en medio de una pandemia y porque los gasoductos que atraviesan el Mar Caspio hasta Europa occidental atraviesan la región separatista. Hasta el cierre de esta edición habría 90 muertos y centenares de heridos. La lucha prosigue y no se ve que tenga un fin próximo.