Coyote Verde

México megadiverso y querido

Jonathan Fletes

17/Septiembre/2020

México es un país megadiverso, y la patria lo sabe. Durante estas fiestas patrias, nuestro patrimonio biocultural sale a relucir con nuestros usos y costumbres. Conoce más aquí.

Como diría un amigo mío, ¿sabías que la mayoría de las veces que sales de tu casa, por lo menos una cactácea te acompaña? Ah, caray… ¿no me crees? Bueno, la próxima vez que salgas de tu casa [no es que te incite a hacerlo; recuerda, #QuédateEnCasa], checa tu monedero o tu bolsillo, y dime si no llevas por lo menos una moneda, donde viene impreso el escudo nacional.

Aahhh, ¿no que no? Y no sólo te acompaña una opuntia (o sea, un “nopal”, para los cuates, que figura dentro de las cactáceas); también llevas contigo un águila real, caracoles ¡y hasta una serpiente! Sí, y es que, citando las primeras palabras de cualquier tesis de biología: “México es un país megadiverso”. Esto quiere decir que alberga una gran diversidad de especies en general, incluyendo más de 5 000 especies endémicas de plantas, diversidad genética y de ecosistemas, tanto terrestres como marinos. Y en reconocimiento de esa megadiversidad biológica, los mexicanos les hemos encontrado distintos usos y manifestaciones culturales a estos elementos naturales que hoy forman parte de nuestra identidad nacional, y los podemos encontrar en todos lados.

México pertenece a una lista de 18 países que, en conjunto, albergan cerca del 70% de la diversidad de especies a nivel mundial. Tan sólo México alberga alrededor del 10% de todas las especies que existen en el mundo, y la mayoría de ellas son endémicas, lo que quiere decir que, de manera natural, no se encuentran en ninguna otra parte. De acuerdo con la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) (2016), “existen más de 108 000 especies descritas en el país”, y aún quedan millones de ellas por descubrir y describir, por falta de investigación y desarrollo y por dificultades en el acceso a ciertas ubicaciones, además de otros factores ambientales que amenazan a la biodiversidad, como el cambio climático.

Pero bueno, ya, pasando del contexto al asunto principal, en este artículo quiero contarte que, de entre toda esa diversidad biológica, el pueblo mexicano, a través de las generaciones, ha retomado distintos elementos de la naturaleza para convertirlos en símbolos de identidad mexicana; símbolos vivos y que nos acompañan en nuestro día a día. A lo que voy, no sólo están ahí, adornando un museo o en viejos códices; por el contrario, a través de los diversos usos y costumbres que encontramos a lo largo del país, conservamos y difundimos al mundo entero la riqueza de nuestro patrimonio biocultural. Por ahora, me centraré únicamente en las especies cuyo uso es difundido en esta época de fiestas patrias mexicanas.

Para empezar, uno que no puede faltar en la mesa: el maíz. El maíz es un cultivo con presencia en prácticamente todo el país, al que se le dan múltiples usos gastronómicos: las tortillas y tostadas, en primer lugar, pero también en otros platillos preparados, como los esquites, el pozole, el atole, etc. Pero el maíz es tan fregón que no sólo está presente en la cultura por medio de la gastronomía, sino que forma parte de la cosmovisión de los pueblos y comunidades indígenas. Para algunas culturas, como la tzeltal maya, en Los Altos de Chiapas, es un objeto cultural de gran valor, a través del cual el ser humano establece un vínculo sagrado con la naturaleza. Lo utilizan en distintas prácticas y actos ceremoniales que le otorgan un gran valor simbólico coherente con su cosmovisión (D’Alessandro & González, 2017).

Otro imperdible de la cultura mexicana: el famosísimo chile. En rajas, picado, en salsas o a mordidas, este precioso alimento, sin duda, hace pensar a cualquier persona en cualquier parte del mundo en México. Y en estas fiestas patrias, el chile en nogada es tan protagonista como el mismo Miguel Hidalgo.

Desde hace más de 500 años, el chile ha sido fuente de sustento para las culturas prehispánicas e inmortalizado en códices, glifos y muchos otros tipos de registros (Moreno-Rojas, 2020). ¿Sabías que el chile más consumido por los mexicanos son los jalapeños? Mayormente, encurtidos (ya sabes, en vinagre con sus zanahorias, cebollitas y coliflor), pero también frescos o secos, en chipotle. Y el chile más picoso que se produce en nuestro país, ¿cuál será? Te invito a adivinar o a investigarlo y dejarnos tu respuesta en nuestras redes.

Otro grupo de especies muy emblemáticas y representativas de nuestro país son las biznagas. Las biznagas son cactáceas redonditas con espinas, que pueden vivir hasta más de 500 años. Según la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) (2016), México alberga casi la mitad de las especies conocidas en el mundo de cactáceas (669 de las cerca de 1 400), ¡y la mayoría de ellas (518) son endémicas! Eso coloca a nuestro país como el primer lugar en diversidad de estas especies. Sin embargo, la mayoría se encuentran amenazadas por la extracción de su hábitat natural y por el tráfico ilegal para su comercialización; especialmente, para coleccionistas extranjeros.

Y te hablo de ellas por lo siguiente: ¿sabías que el acitrón, un dulce típico mexicano muy popular y que además es un ingrediente del chile en nogada, se elabora a partir de estas plantas? También se utiliza en la rosca de reyes y en otras presentaciones. Ello contribuye, en buena medida, a la reducción de sus poblaciones en vida libre. Así que la próxima vez que tengas antojo de este dulce típico, piénsalo dos veces. No obstante, ya existen alternativas; existe un acitrón a base de nopal, así como otras alternativas de frutas cristalizadas, como jícama, chayote o betabel. Así que, a la próxima, prefiere estas alternativas ecológicas.

Hablando de cactáceas, otra especie importantísima es el nopal. El nopal forma una parte fundamental de la identidad de todos los mexicanos, pues es uno de los elementos más importantes y representativos de nuestro escudo nacional, sobre el que reposa un águila real devorando una serpiente de cascabel.
El nopal también forma una parte importante de nuestra gastronomía, por sus propiedades nutricionales, como su alto contenido en fibra. Lo podemos consumir en asado, en una ensalada, como guarnición, como alternativa en platillos vegetarianos o veganos, etc. Además, del fruto del nopal obtenemos otro alimento de lo más rico: la tuna y el xoconostle, dependiendo de la especie de nopal, que se puede preparar en jugos, caldos, salsas, etc.

Por otra parte, se han encontrado distintas aplicaciones biotecnológicas del nopal: por sus propiedades medicinales, como antioxidante y para el tratamiento de múltiples enfermedades, incluyendo el cáncer y la diabetes. También, como conservador de alimentos y hasta como un aditivo de pinturas (Torres-Ponce, Morales-Corral, Ballinas-Casarrubias & Nevárez-Moorillón, 2015).

Ya, la última cactácea de la que te hablo, lo prometo: el agave [jaja ya parece lotería]. De seguro a partir de ahora vas a amar más el agave; ahora que te diga que, de él, se obtienen distintas bebidas alcohólicas muy famosas: el pulque, el aguamiel, el mezcal y el tequila. Ahorita, durante las fiestas patrias, todos corremos a comprar la bebida para celebrar el Grito, y seguramente habrás subido tu story con tu shot de tequila. Bueno, pues nada más quiero que sepas que estas bebidas vienen de los agaves, que, por cierto, ahí te va un dato curioso: son polinizados por murciélagos. ¿Ahora te interesa que se conserven y se protejan como el recurso más preciado en la Tierra?

Y dejé lo mejor para el final: la poderosísima águila real. Esta especie majestuosa es de las águilas más grandes conocidas, y recibe ese nombre por una “corona” en su cabeza y nuca, que se forma por unas plumas lanceoladas de tonos dorados (CONANP, 2014).

Esta reina de los cielos se lleva el papel de personaje principal en nuestro escudo nacional. Se integró por primera vez a la bandera nacional por decreto de Agustín de Iturbide, el 2 de noviembre de 1821, tras la consumación de la Guerra de Independencia. No obstante, José María Morelos y Pavón la adoptó, en 1812, en Zitácuaro, Michoacán, en su estandarte de guerra; aunque no sea formalmente una bandera, fue la primera vez que se incluyó en un estandarte. Desde entonces, la bandera nacional ha sufrido ciertas modificaciones, hasta 1973, cuando Luis Echeverría ordenó el diseño que conocemos actualmente.

Cerraré citando al Tío Ben: “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Y es que el súperpoder de México es su gran diversidad biológica, y es que ello no sólo es motivo de orgullo, sino que representa, a la vez, una gran responsabilidad de cuidar y conservar nuestros ecosistemas y todas nuestras especies.


CONANP. (2014). Águila real, águila dorada, itzcuauhtli, weerika, golden eagle. Disponible en: [http://www.conanp.gob.mx/conanp/dominios/especies/WEB/aguila-real.php]

Moreno-Rojas, K. (17 de marzo, 2020). Chiles y salsas en México. Un sabor a identidad. INAH. Disponible en: [https://www.inah.gob.mx/reportajes/597-chiles-y-salsas-en-mexico-un-sabor-a-identidad]

Torres-Ponce, R.L., Morales-Corral, D., Ballinas-Casarrubias, M.L. & Nevárez-Moorillón, G.V. (2015). El nopal: planta del semidesierto con aplicaciones en farmacia, alimentos y nutrición animal. Revista Mexicana de Ciencias Agrícolas, 6(5),1129-1142. ISSN: 2007-0934. Disponible en: [https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=2631/263139893015]