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Imagen: Especial

Cultura

Los mexicas en realidad no vieron un águila en el Lago de Texcoco

Ayesha Gurría

03/Marzo/2021

No era un águila devorando una serpiente, ni era un pueblo bárbaro. Matos Moctezuma explica algunos de los mitos.

La leyenda cuenta que los mexicas venían de Aztlán guiados por Huitzilopochtli. Este dios prometió llevarlos a una tierra donde tendrían que asentarse. La historia nos dice que esta tierra estaba en el Lago de Texcoco, donde vieron un águila sobre un nopal devorando una serpiente, sin embargo, esto no pasó.

De igual forma, se creía que los mexicas eran un pueblo bárbaro y conquistador que decidieron fundar una ciudad al ver la señal de Aztlán. Pero el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma ha desmentido esto. En realidad estaban bajo el control de otros pueblos, posiblemente del Tolteca.

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ofreció una clase magistral como parte del ciclo “Grandes Maestros” donde se busca reflexionar respecto a los sucesos que hace cinco siglos transformaron el devenir histórico de México-Tenochtitlán.

En las primeras tres clases, el fundador y director del Proyecto Templo Mayor donde detallaron que las fuentes históricas revelaron importantes hechos sobre la fundación de la ciudad mexica.

Años antes de la fundación, en 1325, los mexicas provenían de un lugar llamado Aztlán, que en náhuatl significa “lugar de la blancura” o “de las garzas blancas”, el cual es presentado en la Tira de la peregrinación, documento mejor conocido como Códice Boturini, pero no se ha podido comprobar el sitio de origen, detalló Matos Moctezuma.

“Seguramente al venir a menos el poderío tolteca, ellos emprenden una búsqueda de un nuevo lugar y se dice que quien encabeza el grupo es su dios tutelar Huitzilopochtli, o el colibrí zurdo o de la izquierda, pero las fuentes indican que se iban asentando en diferentes lugares”, manifestó el profesor emérito del INAH.

Uno de estos es Coatepec, donde los barrios que formaban el poderío eran: el de Huitzilopochtli y el de Coyolxauhqui, donde Huitzilopochtli fue el triunfador. Después llegan a Chapultepec, donde se presentan conflictos con vecinos, donde se enfrentan a ellos. Finalmente, parten en busca de otro lugar.

“Tanto las crónicas, especialmente del siglo XVI, se entreveran o mezclan con el dato histórico y el mexica va a decir que se asienta donde vieron el símbolo que su dios Huitzilopochtli les indicó: el águila parada en el nopal, pero ese hecho jamás ocurrió”, enfatizó Matos Moctezuma.

Fray Diego Durán presenta en su historia dos láminas, una de ellas el ave o águila devorando pájaros y en otra la presenta con una serpiente en el pico, ¿por qué prevalece ésta última? Porque como diversas sociedades del mundo el águila es un elemento de poder, inclusive en la simbología cristiana.

Cabe resaltar que el pueblo con control de la zona era el de Azcapotzalco, donde Tezozomoc les ofrece islotes en medio del Lago de Texcoco, bajo la condición que sean tributarios y ayuden en caso de guerras de conquista.

En 1337 un grupo de mexicas se separa y fundan Tlatelolco, posteriormente forman la triple alianza junto con los señoríos de Tacuba y Texcoco que quieren liberarse de Azcapotzalco, objetivo que logran en 1428 y, a partir de ahí, empiezan su expansión a buena parte de Mesoamérica.

Para ese momento, el águila no devora una serpiente, como se visualiza en el Teocalli de la Guerra sagrada, ubicado en la sala mexica del Museo Nacional de Antropología, donde se aprecia que tiene en el pico el símbolo de la guerra, el Atlachinolli. La Triple Alianza y Tenochtitlan llegaron a tener más de 300 pueblos tributarios. Esto trajo descontento fuerte entre los grupos sujetos. En 1473 ambas partes entran en combate y, finalmente, gana Tenochtitlan.