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Nacional, Opinión

Los jóvenes decidiremos San Lázaro

Ángel Enrique Dupuy

25/Marzo/2021

¿Estamos cansados de las malas prácticas? El abstencionismo no es la respuesta. ¿Estamos cansados de la corrupción? El no estar en política no es la respuesta. ¿Estamos cansados de que no se vea el cambio generacional? Callar es la peor respuesta posible.

¿Qué tienen en común Clara Luz, Adrián de la Garza, Samuel García, VaXMéxico, Juntos Hacemos Historia y los miles de candidatos que irán por una diputación federal? Que necesitan los votos de los jóvenes para poder entrar a dichos recintos.
Veamos un ejemplo mundial, el Brexit, la salida del Reino Unido de la Unión Europea. En 2016 se hizo una votación histórica en donde alrededor de 34 millones de británicos emitieron su sufragio en las urnas, alrededor de 16 millones dijeron no al Brexit y 17 millones sí al mismo.
¿Qué pasó? La gente mayor decidió a su propia conveniencia que tanto Inglaterra como Gales, Escocia e Irlanda del Norte no deberían ya pertenecer a la Comunidad Schengen y tener pasaporte comunitario para que el país no se llenara de migrantes en búsqueda de residencias o de trabajos que les dé una mayor calidad de vida.
¿Cuál fue el problema? Que los jóvenes en dichas elecciones se abstuvieron, pensaban que sus votos no iban a hacer la diferencia o que el abstencionismo era una forma de protesta. Sin embargo, gracias a ello, ahora los jóvenes británicos no pueden ir a España, Francia, entre otros a buscar trabajo si no tienen una visa de trabajo para cada país.
Los jóvenes somos disruptivos y en 2021 tenemos que serlo más que nunca. Para este ciclo solo hay de dos sopas, estar a favor de la transformación de López Obrador o estar a favor de la transformación de la oposición. Cabe resaltar que no son elecciones “completas” en donde se escoge al presidente, los organismos federales van a seguir tal y como los veíamos a finales de 2018, lo que cambia es el legislativo federal (cámara baja), los locales y varios ayuntamientos.
Como jóvenes tenemos el voto para cambiar el rumbo en donde #2024esdejóvenes, no podemos dejar pasar la oportunidad de comenzar el relevo generacional.
La persona joven carga con dos bloques de hierro importantes; el primero, será el partícipe de las elecciones más grandes de la historia y el generador de cámaras de eco en favor de los candidatos; el segundo, tiene la necesidad de aparecer en los momentos oportunos de la política.
Hace algunos días una revista reconocida dio a conocer a los jóvenes más representativos en la política mexicana; no obstante, más del 80% de ellos en realidad ya no son jóvenes, rebasan los 30 años de edad. Actualmente y, sin temor a equivocarme, no hay partido que le esté dando la oportunidad verdadera a los jóvenes para llegar al poder.
Si les dan la oportunidad de competir, es en lugares en donde saben que van a perder y, en los lugares con gran posibilidad de obtener un curul, les dan pan y circo hasta que llega el verdadero candidato que representará los intereses del partido, municipio, distrito y/o estado.
Toda política es distinta, todo lugar es distinto, contando ya esta máxima, cada persona joven tiene que lograr convencer a sus representados para que hagan presión política y social para que el partido no los eche solamente como carne de cañón en elecciones. ¡No podemos permitir que esto siga pasando!
Es cierto, el interés hay veces que es distinto, inclusive nuestros propios intereses pueden ser distintos, pero todo lo que hagamos en público (e inclusive en privado) es política. Lo que uno decida hacer de su vida en favor de algún partido es política. No hay partido malo, ni peor partido para las élites informativas. Solo existen partidos en donde los jóvenes quieren dar a conocer sus ideas.
Esta nota de opinión no está a favor ni en contra de algún partido político, ya que los jóvenes deberían alzar sus voces en cualquiera de ellos. Que si la corrupción, las malas prácticas, el clientelismo, etcétera, afectan los intereses de la comunidad juvenil, es otro tema para otro día, lo de hoy es la participación juvenil.
¿Estamos cansados de las malas prácticas? El abstencionismo no es la respuesta. ¿Estamos cansados de la corrupción? El no estar en política no es la respuesta. ¿Estamos cansados de que no se vea el cambio generacional? Callar es la peor respuesta posible. Somos la disidencia, la resistencia, los millennials, los centennials, los que solo los callará el balazo, los que estamos listos para subirnos al ring a pelear por la democracia y el mejor México posible.