Cultura

Lo que hay bajo las caras de Bélmez

Fernando Roura

18/Diciembre/2020

Desde 1971 las apariciones de rostros humanos han sido cosa común en la casa Pereira en el municipio de Bélmez de la Moraleda, en la provincia de Jaén, Andalucía; sigue siendo un misterio hasta el día de hoy.

Todo comenzó en agosto de 1971, cuando María Gómez Cámara, esposa de Juan Pereira, se quejó de que un rostro humano se formó en el concreto del piso de la cocina.

Ni el alcalde, ni el cura, ni el jefe de la policía municipal encontraron una explicación racional. Entonces, las hipótesis se dispararon hacia el lado sobrenatural; especialmente cuando, alimentado por la situación, uno de los hijos de María destruyó la imagen y la cubrió con cemento. Unos días después el rostro, aparentemente masculino, con ojos, boca y líneas negras como bigotes, reapareció en el concreto.

Esa fue la primera de más de mil rostros que aparecieron en los pisos y las paredes de todas las habitaciones de la casa, así como en el pavimento de la propiedad por años, lo que hizo a Bélmez el centro de atención de gente curiosa que iba a ver el fenómeno con sus propios ojos.

De acuerdo con varios expertos en parapsicología, este fenómeno es llamado “teleplastía”, el cual consiste en la aparición de formas más o menos reconocibles o figuras en una superficie, debido al contacto de esa superficie con ectoplasma. Para la ciencia, esto es llamado pareidolia, un fenómeno psicológico donde un vago estímulo al azar, es confundido como una forma reconocible.

“Vi una mancha en el suelo ese día, pero pensé que eran mis alucinaciones porque había tenido fiebre y no me sentía muy bien”, decía María Gómez Cámara, quien varios expertos decían que tenía la capacidad de la “teleplastía” que también consiste en capturar pensamientos en imágenes. Pero el alcalde defendió la honestidad de esta mujer, quien aceptó sellar y cubrir su cocina por unos meses bajo la supervisión de un notario. Cuando fue nuevamente ocupada, 17 caras nuevas aparecieron.

Gracias a los reportes del periódico El Pueblo, María se volvió famosa por toda España, pero no había apoyo de científicos y expertos que describían los rostros como un fraude enorme. Según el hijo de María, Diego Pereira, le dijeron que pintara los rostros con nitratos y cloruro de plata. Y el vocero del ministro de interior declaró que todo era un montaje, amenazando a la familia con un proceso judicial por fraude.

Hasta 1973, estudios geológicos mostraron que la casa fue construida sobre un antiguo cementerio, lo que podría explicar las voces y susurros que se escuchaban en el lugar y obligaron a que cavaran dentro de la casa, hallando huesos de un cementerio del siglo XIII. “Lo extraño es que hallaron huesos, más no esqueletos”, decía Lorenzo Fernández, autor del libro Las Caras de Bélmez.

María falleció en febrero de 2004 a la edad de 85 años, poco después de su muerte, nuevas caras aparecieron en otra casa donde ella nació y creció, lo que fortaleció la teoría de aquellos que creían en sus poderes psíquicos extrasensoriales. Pero esta vez, el periódico El Mundo publicó un artículo con el encabezado: “Nuevas Caras de Bélmez falsificadas, por cazafantasmas y el gobierno municipal”.

Hasta este día, las opiniones permanecen divididas entre que las Caras de Bélmez fueron un fraude o fueron producto de la mente de María Gómez, quien siempre dijo ser una mujer normal, atormentada por un trágico pasado en el cual su familia murió en el sitio del Santuario de Santa María de la Cabeza en la guerra civil. Saquen sus propias condiciones.