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Trump enfrenta una batalla que divide ambas cámaras del Congreso/ Imagen de Sky News

Coyote Global

La votación del segundo impeachment: el momento de la Democracia Institucional Norteamericana

Mauricio Vázquez Medellín

12/Febrero/2021

Por primera vez en la historia se llevó a cabo la votación en el Senado Estadounidense para proceder con un juicio político contra un expresidente.


Los Estados Unidos viven un clima de polarización política sin precedentes, esto busca ser atajado por un Presidente Biden que afirmó su presidencia supondría un auspicio a la unidad bipartidista. Estas intenciones se encuentran en jaque, dado que una perspectiva acota de manera correcta el juicio político a un exfuncionario como una cacería de brujas, sin ningún efecto sustantivo más que seguir marcando las diferencias entre partidos y por el otro lado también hay un argumento muy prudente que busca arrojarle al expresidente Trump consecuencias por acciones que llevó a cabo y que los legisladores consideraban atentaban contra la democracia institucional estadounidense. Declarar culpable a Donald Trump aseguraría que el expresidente sería incapaz de buscar la presidencia durante 2024, además de retirarle muchos privilegios propios de ser expresidente.

El pasado martes, la cámara alta del Congreso estadounidense fue presentada con evidencia recabada por la Cámara de Representantes – la responsable de aprobar los cargos que se le imputaron durante la segunda semana de enero – y también los abogados de Trump presentaron los primeros argumentos de su defensa. La evidencia que lanzó la Cámara de Representantes al Senado correspondía fundamentalmente a los tres cargos que se le imputan: 1. las aseveraciones falsas sobre fraude con el previo proceso electoral; 2. la incitación a la insurrección y 3. los esfuerzos documentados por revertir el resultado electoral, como la llamada al Secretario de Estado de Georgia a principios de enero, donde se le exigía encontrar votos suficientes a su favor para poder cambiar el resultado electoral, acciones por las cuales esta misma semana también el Estado de Georgia ya ha iniciado una investigación judicial en contra del expresidente.

La votación del pasado arrojó sorpresas al existir cierto nivel de acuerdo bipartidista sobre el rumbo que debería seguir el Impeachment. Para proseguir el juicio, las audiencias, los testimonios y la defensa de Trump era necesaria una mayoría simple, para el caso del Senado 50+1 votos. Esta cantidad fue alcanzada en un Senado dividido a la mitad gracias a 6 senadores republicanos que consideraron pertinente proseguir con el proceso, sin embargo, es necesaria una mayoría calificada (2/3 del total de los votos) para declarar al expresidente Trump culpable de los cargos imputados, para el caso del Senado eso son 67 votos, es decir, 10 más de los conseguidos el pasado martes. Es fundamental recordar que el voto de desempate en el Senado lo ejerce el Presidente de la Cámara, rol que siempre le ha sido conferido al Vicepresidente, por lo que aquellos 56 a favor de continuar con el proceso pueden estar seguros de contar con el voto decisivo de la Vicepresidente Kamala Harris.

La agria división partidista surge en un momento donde la división interna en el partido republicano no podría ser mayor. El poder político emanado de la Presidencia efectiva de Trump fue el pegamento que mantuvo cohesionado al partido durante los años que duró el periodo del expresidente Trump, sin embargo, ahora hay comentarios sobre Trump haciendo un esfuerzo por crear su propio partido, el Partido Patriota y por el otro lado también los republicanos han demostrado sus intenciones de llevar a cabo un cambio cosmético al partido y se retoma la posibilidad de reconfigurar la organización lejos de los simpatizantes de Trump y también con un nuevo nombre.

Indistinto del número de partidos que acaben existiendo a nivel nacional en Estados Unidos para las elecciones de medio término de 2024 la realidad es que la polarización política no deja de ser menos preocupante porque cada facción tiene su organización. La incapacidad por cada grupo por auspiciar consenso más allá de su agenda sólo sería un matiz más preocupante de la problemática surgida por no tratar de atajar de manera comprensiva las secuelas de la presidencia Trump.

Se prevé que el proceso continúe durante el viernes, tome un receso durante el sábado y sea posiblemente reanudado durante el domingo. Con un voto de 56-44, se proseguirá con el proceso, pero queda una batalla muy cuesta arriba para obtener los 67 votos necesarios para lograr una condena, todo esto porque coincidentemente, aquellos que abogan por dejar pasar pasar las faltas de Trump argumentando que ya no es presidente son la misma organización política que está terriblemente fracturada y cuyo futuro político en mediano plazo está intrínsecamente ligado con el resultado del proceso.