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Crisis económica por COVID-19. / Imagen de Forbes

Finanzas, Opinión

La trampa de la población mexicana

Sebastián Preciado

9/Febrero/2021

México nunca ha sido un país completamente autosuficiente. Considerando los objetivos de este gobierno y las actuales problemáticas, se cierran las opciones de las medidas que se pueden tomar para reducir los contagios y al mismo tiempo seguir con la economía.

Todas las economías del mundo han caído, algunas más que otras, dependiendo de las medidas de los gobiernos para contrarrestar sus efectos en la población. Las medidas que tomó el presidente de México nos han llevado a ser de los países con más contagios y con más muertes sobre contagios del mundo. A pesar de que el virus tuvo que recorrer la mitad del mundo en un período de tiempo nos llegó. Pero el presidente insiste que comparados con Estados Unidos nos va mejor, pero de alguna manera todos podemos darnos cuenta de que no suena correcto que estemos mejor que Estados Unidos, un país de primer mundo contra uno de tercero, uno desarrollado y otro subdesarrollado, uno que tomó más medidas que otro. Y no fue México quien tomó más medidas.

Cuando el coronavirus se empezó a extender por América, Estados Unidos restringió sus fronteras y prohibió la entrada de vuelos y cruceros. Pero aquí en México se autorizó la entrada de un crucero que fue rechazado por varios países porque estaba infectado de coronavirus. Esto es lo que nos diferencia de los países que no tuvieron contagios y que adoptaron medidas obligatorias para la población y efectivas.

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Crucero infectado de coronavirus / Imagen de El País

En Estados Unidos fue un año donde la política sobrepasó las necesidades de la gente, al ser año de elecciones presidenciales. El presidente Trump adoptó medidas populistas, como el uso no obligatorio del cubrebocas, bajo la excusa que usó nuestro mismo presidente “obligar a las personas a usar cubrebocas es reprimir”. Hay que aclarar que la libertad termina cuando empieza la de otro, y todos tienen derecho a la salud, es decir, a no contagiarse. Puedes adaptar las medidas que quieras, pero aunque está científicamente comprobado que el cubrebocas no tiene efectividad del 100%, es como decir que usar ropa no impide que te de cáncer de piel. No vas a ir por la calle desnudo bajo el sol. Hay que adoptar todas las medidas posibles para reducir los contagios a lo menos posible. Mientras más contagios haya peor para una economía.

Las medidas que se debieron adoptar en nuestro gobierno son las que adoptaron los países que tuvieron menos contagios. Cerrar fronteras y evitar la entrada de personas pertenecientes a países que ya tenían alerta de Covid-19. Si esta medida se hubiera seguido hubiera sido posible que no hubiéramos tenido ningún contagio por Covid-19 y que nuestras actividades tanto sociales como económicas siguieran con normalidad.

¿Por qué no hicimos esto? ¿Es incompetencia del gobierno?

El problema es que no puedes cerrar las fronteras de un país que no es autosuficiente. Nuestro país depende del comercio exterior y del turismo, el turismo constituye el mayor porcentaje del PIB nacional, así que, si tu estabas en cuarentena como buen ciudadano y veías gente en Tulum o Acapulco, de alguna manera estaban ayudando a la economía del país. México nunca ha sido un país completamente autosuficiente. Considerando los objetivos de este gobierno y las actuales problemáticas, se cierran las opciones de las medidas que se pueden tomar para reducir los contagios y al mismo tiempo seguir con la economía.

La cura no puede ser peor que la enfermedad, en nuestro caso tenemos que escoger entre la salud y la economía. En este caso es mejor ver por la economía ya que sus efectos son más duraderos que las crisis de salud.

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Imagen de Expansión

Considerando los datos anteriores lo único que parece que puede ayudar es la vacuna. Hay muchas opciones de vacunas, pero aún así nuestro gobierno no compró las suficientes cuando se estaban haciendo pedidos a las farmacéuticas. ¿Por qué no las consiguieron?, ¿Por qué no hicieron los pedidos con anticipación? ¿Cómo va a pedir el gobierno vacunas para cada una de las personas de la población de cuando 1 de cada 10 personas en México no cree en éstas?

No es por justificar este gobierno en ningún sentido, pero estamos en una trampa económica o un círculo vicioso por así decirlo. Y empieza con la población de México y termina con el gobierno. Con datos de El Financiero: 9% de los mexicanos no cree en el coronavirus y el 5% no sabe qué pensar. En contraste, el 86% de la población de México de los consultados en una encuesta nacional si creen en el coronavirus.
(https://www.elfinanciero.com.mx/nacional/1-de-cada-10-mexicanos-cree-que-no-existe-el-coronavirus)

Para comprar vacunas, que aparte son caras, hay que invertir en el transporte y la refrigeración para que se puedan mantener, y en el personal de salud que la va a aplicar. El servicio social no alcanza, pueden subir los impuestos, quitar más fideicomisos y no va a alcanzar debido al derroche de dinero y la mala administración de fondos públicos para financiar proyectos del presidente. El sector privado no tuvo la oportunidad de hacer los pedidos de las vacunas debido a la necedad del presidente de “primero los pobres”, lo único que dejó de opción es esperar a que la demanda de las vacunas baje para que el precio baje y las personas la puedan conseguir por medio del sector privado y que se vacunen quienes quieren vacunarse.

En un estimado del Economista esto puede llegar a pasar a mediados del 2022, pero en un país donde la economía se vio afectada como aquí en México y con el porcentaje de pobreza de 66.9% de la población nacional en 2020, según datos de la INEGI, ¿cuántas personas tendrán el acceso a la vacuna?

La única forma de vencer esta trampa es informándose e informando a tanta gente como se pueda sobre el Covid-19, sobre los peligros y la importancia de reducir los contagios para que se puedan reducir las actividades económicas con normalidad. Tenemos que tomar conciencia social y tomar la iniciativa, ya que la iniciativa del gobierno es la que nos ha afectado en primer lugar.