Algunos de los partidos políticos en México. / Imagen de RadioTVMéxico

Política, Nacional, Opinión

La partidocracia mexicana: una realidad

Gisela Ramírez

12 de Agosto de 2021

En México se vive una democracia mayormente encabezada por partidos políticos; a pesar de que con el paso del tiempo la sociedad ha comenzado a demostrar su descontento y ha optado por movilizarse de otras maneras, al día de hoy los partidos políticos son la forma ideal para acceder a los cargos de elección popular.

En México, los partidos políticos son percibidos como una institución necesaria para la vida política, a pesar de esto, es posible afirmar que en este momento estos órganos de representación están sufriendo una crisis de legitimidad. Idealmente, los partidos políticos son el puente entre la ciudadanía y el Estado; su principal función debería ser representar a los ciudadanos y sus inquietudes, pero la negligencia en su actuar y las prácticas corruptas han creado un rompimiento entre los gobernados y estas instituciones que ha desembocado en descontento social.

Con el paso del tiempo y los cambios que el neoliberalismo trajo consigo, la realidad social y política tuvieron que evolucionar y así nació la partidocracia mexicana. Si bien, el término “partidocracia” puede suponer escándalo y críticas, tras hacer un ejercicio de reflexión se puede identificar que no importa qué color se encuentre en Los Pinos -ahora Palacio Nacional-, la forma de gobernar es la misma y si somos observadores, podemos identificar incluso a los mismos políticos -de profesión- saltando de un partido a otro.

Algunos partidos políticos en México. / Imagen de Expansión


En esta partidocracia mexicana se pueden observar fenómenos recurrentes que para efectos de este artículo se analizarán de la siguiente manera:

En primer lugar, se puede observar como existe un pacto implícito entre las administraciones presidenciales que ni con todas las consultas populares del mundo se va a romper. Llama la atención como todos y cada uno de los partidos políticos que han gobernado la federación tienen por lo menos un gran escándalo de corrupción. Curiosamente, cada que un nuevo color llega a la silla presidencial pareciera un borrón y cuenta nueva; pareciera que en México nunca pasa nada y el río político sigue su curso: lento y sin preocupaciones.

Irónicamente, cada que la carrera por la presidencia se encuentra en vigor, la estrategia para llegar a Los Pinos se basa en prometer castigar -severamente- la corrupción, presentar una administración transparente e incorruptible y sacar al mal gobierno para dar lugar al proyecto que cambiará el rumbo de México.

Propaganda de la consulta popular 2021. / Fuente: mx24.com


El segundo fenómeno a estudiar se trata del compadrazgo en el poder. No es sorpresa que los allegados de los políticos mexicanos sean también los empresarios más ricos del país; por el contrario, estas estrechas relaciones tienen cabida desde que el México actual tiene memoria. Asimismo, es muy común ver políticos que saltan de un partido a otro, o peor, brincando de cargo público en cargo público con ayudas de palancas, favores y relaciones cautelosamente cultivadas con miras de obtener algo a cambio. No hace falta citar ejemplos de estas dinámicas de poder porque independientemente de los sexenios que hayas vivido, al menos una de estas “amistades” te saltó a la mente, pero vamos a darle el beneficio de la duda a los servidores públicos e imaginemos que se tratan de amistades sin intereses y de buena suerte al buscar trabajo.

Publicidad “feminsita” en uno de los partidos políticos de México / La izquierda diario


El último punto a recalcar es la desideologización política de los partidos. Estos buscan obtener la simpatía de los gobernados, al precio que sea necesario; un claro ejemplo de esto se puede apreciar cada 8 de marzo: los diversos partidos se pintan de morado, rosa e incluso verde y se autodenominan feministas. Desafortunadamente para el movimiento feminista, esta práctica se ha vuelto cada vez más común; los partidos políticos buscan crean simpatía y ganar popularidad lucrando con un movimiento que durante 364 días es ignorado y en el peor de los casos, incluso perseguido. La peor parte de este fenómeno es que también sucede con otras causas sociales, por un día, una semana o un mes los partidos se pintan de colores que no representan para buscar votos y posicionarse en las esferas de poder, pero una vez que llegan a estos espacios de incidencia pública abandonan las causas sociales y gobiernan para sí mismos y sus intereses.

Tras este pequeño análisis, se puede concluir que los partidos políticos se encuentran en un momento de declive porque poco a poco han perdido su esencia y con ello su credibilidad. La sociedad se ha mostrado inconforme y ha comenzado a fluctuar de una fuerza política a otra. Ante las constantes malas prácticas de los partidos políticos, la sociedad, cada vez se decepciona más de estas instituciones y buscan impulsar otras formas de hacer política. Con el paso de los años se ha visto reducido el número de militantes de los partidos políticos; por esto mismo, los partidos deberían considerar reinventarse, cambiar sus prácticas o modernizarse. Desafortunadamente, ninguno de estos actores lo ha logrado con éxito, por el contrario, solo se han desprestigiado más.