Obesidad y Covid-19/ Gaceta UNAM

Ciencia, Salud, Nacional, Covid-19

La obesidad como un factor de riesgo ante el Covid-19

Ma. Fernanda Torres Rojas

13 de Mayo de 2021


A lo largo de la pandemia de Covid-19, se ha observado que las personas con obesidad tienen un mayor riesgo de desarrollar complicaciones que obliguen a la hospitalización, intubación, e incluso, aumenten el riesgo de muerte, ¿pero a qué se debe esto?

La obesidad está definida como la acumulación anormal y excesiva de grasa que predispone un riesgo importante a la salud, ya que está asociada a más de 20 condiciones crónicas como son problemas cardiovasculares, diabetes, hipertensión y más de 10 tipos de cáncer.

La forma más común para el diagnóstico de la obesidad es el cálculo del Índice de Masa Corporal (IMC), definido como la relación del peso entre la altura de un individuo (kg/m2); valores mayores a 30 indican que la persona tiene obesidad.

La obesidad se desarrolla tanto por factores genéticos, es decir, genes o variaciones de estos que pueden predisponer su desarrollo, o bien, factores ambientales como la ingesta elevada de alimentos altos en grasas y azúcares, un estilo de vida sedentario, cambios hormonales, el tratamiento con algunos fármacos, etc.

Al igual que el Covid-19, la obesidad está catalogada como una pandemia que además de generar un gran número de muertes, implica también un peso económico importante. En nuestro país alrededor del 70% de la población padece sobrepeso y obesidad, y los últimos datos a lo largo del mundo han hecho notar que los pacientes positivos a Covid-19 con obesidad, requieren con más frecuencia de ventilación mecánica invasiva, independientemente de la edad, el sexo, la diabetes y la hipertensión arterial; además de ser más propensos a presentar complicaciones que pueden llevar a la muerte.

Prevalencia de obesidad en México por sexo y grupos de edad. ENSANUT 2018/ MéxicoSocial.org


Pero ¿cómo se relaciona la obesidad con un mal pronóstico en pacientes con Covid-19? La obesidad es un estado de inflamación crónica que produce una disfunción en el metabolismo como niveles altos de colesterol, triglicéridos o glucosa, asimismo, se ha vinculado a la obesidad con la deficiencia de vitamina D, la cual es necesaria para el correcto funcionamiento del sistema inmunológico, por tanto, su deficiencia aumenta el riesgo de infección severa por el virus SARS-CoV-2, responsable del Covid-19 o cualquier otro microorganismo infeccioso.

En este contexto, se ha propuesto que la suplementación con vitamina D puede prevenir las complicaciones y disminuir la tasa de mortalidad en pacientes con COVID-19 a partir de la reducción de las citocinas proinflamatorias, que son moléculas que desencadenan la inflamación, y disminuyendo así el riesgo de una acumulación excesiva de estas moléculas o la famosa “tormenta de citocinas”, que puede desencadenar episodios de neumonía complicando el estado del paciente.

Vitamina D en la Cuarentena por Covid-19/Benjamín Ramírez Nutrición Clínica


Una vez en nuestro organismo, el SARS-CoV-2 tiene que entrar a las células para poder iniciar su proceso de replicación. Para entrar a las células, el virus utiliza la enzima convertidora de la angiotensina 2 (ACE2), un receptor ubicado en la membrana celular, como puerta de entrada; por lo que la expresión de ACE2 en distintos tipos celulares, podría estar relacionado con un alto riesgo de infección en el órgano o tejido conformado por esas células.

Referente a lo anterior, existe una hipótesis que supone que los pacientes con obesidad sobreexpresan ACE2, ya que el tejido graso se caracteriza por la alta expresión de estos; existiendo una mayor probabilidad de la infección.

En personas con obesidad también ocurre un fenómeno denominado disbiosis intestinal, el cual es un desbalance en el microbioma del intestino, que de forma natural participa en la regulación del sistema inmunológico, y si su equilibrio se ve alterado, la protección contra la infección por Covid-19 también se verá disminuida.

Respecto a este punto, se sabe que ACE2 también se expresa de forma importante en el intestino, pero falta determinar el papel del microbioma en las infecciones por coronavirus, no obstante, se ha empleado el tratamiento con probióticos para lograr el equilibro del microbioma y favorecer la respuesta inmune.

Entrada del SARS-CoV-2 a la célula a partir del receptor ACE2/Estornuda.me


Finalmente, también existe una hipótesis de que las personas con obesidad podrían presentar mayor capacidad para infectar a otros, ya que estudios previos en algunas cepas del virus de la gripe muestran que personas con obesidad tardan más en eliminar el virus de su organismo, manteniendo la carga viral por más tiempo, e incluso, se ha encontrado una relación positiva entre el IMC altos y la cantidad de virus infeccioso en el aliento exhalado.

En conclusión, ha sido evidente que las personas con obesidad suelen tener un mal pronóstico ante la infección por COVID-19, pudiendo generarse lesiones pulmonares severas y requerir ventilación mecánica invasiva; aumentando el riesgo de muerte en comparación con personas en su peso ideal. Este panorama nos permite ver de cerca la necesidad de combatir el sobrepeso y la obesidad, empleando estrategias como adoptar un estilo de vida saludable, es decir, realizar ejercicio, tener una alimentación balanceada, y en el caso de personas con obesidad de alto grado, acudir al médico para tratarla correctamente.

Factores responsables de las complicaciones y mal pronóstico en pacientes con obesidad y positivos a COVID-19/ Torres & Ysais. ÉNOSI 18 ENMH, IPN.