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Roddy Ricch, Bad Bunny, Karol G y Maluma, Instagram oficial. En SLAG

Cultura

La muerte del romanticismo

Luis Belmont

29/Enero/2021

En un año plagado de momentos caóticos, la industria musical no ha parado su máquina de producción, donde el reggaetón y hip-hop dominan las principales listas de reproducción. ¿Es esto el final del romance en la música?

Nadie se imaginó que el 2020 estaría tan plagado de momentos caóticos, una situación detrás de otra, y cada una peor que la anterior. Pareciera que estamos viviendo en alguna película de ciencia ficción, en donde nos encontramos al borde del colapso, a un paso del fin del mundo.

Y es en este contexto que todos hemos tenido que adaptarnos a esta situación llena de adversidades. Es por esta razón, que las grandes industrias también han tenido que tomar medidas que les permitan sobrevivir ante el enorme reto que representa el generar consumo en una época de crisis económica. Una de las más importantes y fructíferas es la Industria Musical, la cual ha logrado a través de las plataformas streaming y otros espacios digitales, mantenerse en movimiento a pesar de la ausencia de conciertos y eventos masivos, sin embargo, dentro de tantos géneros que existen los que mayor difusión y reproducción tienen son el reggaetón y el hip-hop. Incluso Bad Bunny, uno de los mayores exponentes del reggaetón logró ser el artista más escuchado del año pasado, ganando diversos premios debido a su música que ha logrado tener un gran impacto en la cultura global. Pero a pesar de que muchas personas aseguran que esto debe ser motivo de orgullo para los latinos, ¿no es un tanto irónico que ante la creciente lucha por erradicar la violencia de género hacia las mujeres, dos de los estilos musicales cuyas letras están llenas de contenidos misóginos, machistas y violentos tengan tanto éxito?

Ciertamente no podemos señalar al hip-hop y especialmente al reggaetón como los únicos géneros cuyas letras contienen elementos machistas, pues esto ha existido desde siempre, las sociedades siempre han sido en mayor o menor medida machistas, y el reflejo de esto se encuentra en sus productos culturales, como películas, series de televisión, telenovelas, programas de radio, y por su puesto en la música, las letras de canciones de salsa, cumbia, banda, rock, pop e incluso las baladas que nos parecen tan románticas, contienen elementos que hacen referencia a una violencia contra la mujer, en todas ellas encontramos en común el hecho de considerar al sexo femenino como un simple objeto del deseo de los hombres.

Sin embargo, con el pasar del tiempo las cosas han cambiado, los discursos también se modifican y con ello, estas situaciones se han visibilizado, se han dejado de esconder aquellas cosas que muchos preferían ocultar. Hoy más que nunca estamos viviendo una era donde la lucha de las mujeres por erradicar esta violencia gana fuerza y terreno, pero que a la par se enfrenta con la enorme barrera que representa una sociedad cada vez más indiferente a la vida humana, en una sociedad donde las muertes de mujeres alcanzan cifras alarmantes, en donde se prefiere ignorar la existencia de los llamados feminicidios, y se cree que todo es exageración, que la música es solo eso y no causa ningún daño.

En cierta manera es verdad, todo producto cultural incluso la música, no se le puede considerar como una herramienta capaz de manipular a las personas y obligarlas a actuar en contra de su voluntad, sin embargo, tampoco podemos negar su alcance para transmitir conductas, ideas, estereotipos, tendencias, valores, los cuales se convierten en maneras de interpretar la realidad, todo aquello que consumimos en los medios, se vuelven elementos para dar sentido a nuestra vida, las películas, series, programas, canciones, etc., nos muestran fragmentos de realidad y con ellos creamos verdades compartidas, creemos que aquello que vemos y oímos es lo correcto. Por consiguiente, no podemos tomar a ligera los contenidos en las letras de las canciones que escuchamos a diario, no se trata de inocentes palomitas, como suelen decir las abuelas.

Aunque, también podemos decir que el romanticismo ha ido cambiando, no es el mismo romance de nuestros abuelos al nuestro, o al de las nuevas generaciones, todo cambia constantemente, la mera idea de lo que es romántico y lo que no, es una construcción de los medios, algunos crecieron con las películas de Pedro Infante, algunos con las baladas de Armando Manzanero, otros con artistas pop en ingles y algunos otros con dramas o telenovelas, por ello, la palabra romanticismo es muy amplia. Pero ¿podemos decir que el reggaetón es una nueva manera de romance, una mucho más abierta y erótica?, o solo es una normalización descarada de la violencia de género que se esconde tras sus letras musicales. Al final es tu decisión consumir lo que más te gusta, solo intentemos ser mas concientes con el mundo que estamos heredando a las próximas generaciones, y si de verdad queremos seguir cultivando la idea de que las mujeres son simples objetos sexuales, pues qué más da, adiós al amor bonito y bienvenido sea el “si tu novio no te mama el culo”.

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