Luchadores. Imagen: AFP

Cultura, Entretenimiento

La lucha sigue

Zárate El Califa

26 de Abril de 2021

Los cuadriláteros estuvieron guardados por meses pero las necesidades de los gladiadores no han dejado de ser una realidad y de exigir satisfacción en hombres que sólo saben hacer una cosa: luchar.

A pesar de los estragos por el covid-19 los luchadores mexicanos no se rinden: es su pasión y su modo de vida y su lucha ahora es por mantener viva la energía en las cuerdas y salir adelante con todos los riesgos extras que esto supone.

Tras el cierre de la Arena Cuautitlán Izcalli debido a la pandemia, se colocan discretamente cuadriláteros para el espectáculo de la lucha libre, como el de un patio de esta vecindad donde hay muchos espectadores, incluso niños sin cubrebocas, ni distanciamiento y con altos riesgos de contagio, algunos presentes beben cerveza.

La lucha es un homenaje a Ovett, luchador extremo, miembro del colectivo Los Porros, que falleció en febrero pasado, víctima de complicaciones por Covid-19 uniéndose al Matemático II y Aníbal Jr., quienes sucumbieron al coronavirus lo que no lograron años de arriesgar la vida en los cuadriláteros. La lucha extrema es una versión en la que además de patadas y llaves los contendientes se atacan con lámparas y sillas, terminando con el rostro ensangrentado.

Lunatik Extrem, de 21 años es hijo de Ovett y es parte del homenaje al luchador, muestra con orgullo las enseñanzas de su padre y mentor de quien declaró que el virus “despertó las demás enfermedades” de su padre, cuya vida se apagó luego de tres paros respiratorios. Lunatik cuenta que, aunque golpeada por la muerte de Ovett, su familia se vio obligada a reanudar las exhibiciones porque los ahorros se agotaron. El joven reconoce que su mayor riesgo ya no es una patada o una lámpara estrellada en la espalda, sino el virus que está “en todos lados”. También indica que: “Nos quitaron todo el trabajo, cerraron las arenas. Tratamos de hacer funciones a puerta cerrada, pero no funcionó muy bien. Apenas vamos empezando”

Las funciones al aire libre y a salto de mata se han convertido en un recurso alternativo para poder sobrevivir para estos guerreros, a pesar de los riesgos y el tener poco público pero las necesidades no dejan de estar y apretar. Algunos han optado por hacer transmisiones por internet con un costo más bajo, por lo que los ingresos quedan castigados, otros con más suerte son emitidos por TV, en un estudio sin público presente.

No obstante, la Comisión de Lucha Libre está en contra de funciones con público y las transmisiones por internet o TV deben ser a puerta cerrada, por lo que algunos recurren a exhibiciones clandestinas como esta en Cuautitlán Izcalli.

Otro luchador veterano, Príncipe de Seda, manifiesta que también planea un sentido homenaje al Matemático II, su primo, quien falleció el año pasado y con quien compartía el Coliseo Morelos en la capital. “La vida sigue, siempre que subo a un ring le pido a mi primo, le dedicó la función. Esto sigue y hay que darle”. Parte de una dinastía de luchadores que incluye al Huracán Ramirez y al original Matemático, Príncipe de Seda cree que si primo, Matemático II pudo haberse contagiado tras trabajar entrenando a elementos de la policía.

Príncipe de Seda justifica las actuaciones con público: “Todo el gremio está afectado, muchos viven de la lucha libre y tienen que percibir un sueldo. Sé que está mal lo que estamos haciendo, pero los luchadores también tienen que comer”
El Fantasma, luchador que encabeza la Comisión de Lucha Libre de la Ciudad de México señala que “Tenemos ya casi 200 luchadores que se han muerto, y familiares también, sus esposas”.

Diablo/ Imagen: AFP

Cenizas/Imagen AFP