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Frame de película La Haine. / Imagen de Camera Movement

Cultura, Cine, Entretenimiento

La haine: La vigencia del pasado

Gustavo A. Romero

26/Marzo/2021

Mathieu Kasovitz crea una cinta que refleja un movimiento juvenil que ha trascendido el tiempo.

En 1993 Francia vivía tensiones políticas y sociales. Charles Pasqua volvía a ser ministro Interior de Francia y la situación de seguridad e inmigración tuvo que enfrentarla el gobierno de Edouard Ballardur, donde Paqua fungía como ministro.

A lo largo de ese año se presentaron diferentes actos de violencia por parte de la policía hacía jóvenes inmigrantes, los cuales eran – según versiones policiales - ladrones y adictos. Eric Simonté, Makioné M’Bowole, Rachid Ardjouini y Paseal Tabis murieron a manos de algún agente de policía entre el 4 y el 19 de abril.

La reacción positiva hacia estos actos por parte del ministro, manifestando que “sería implacable con quienes han cometido faltas” y recordando que “la nación confía en las armas de los policías para que defiendan a los ciudadanos, no para que les agredan” provocó levantamientos armados a lo largo de París y Touroing en donde jóvenes y policías se enfrentaron violentamente teniendo como consecuencias heridos, arrestados y una violencia que se extendería por todo el país.

Tres años después, Mathieu Kassovitz produce La Haine (1995) protagonizada por Vincent Cassel, Saïd Taghmaoui y Hubert Koundé. Tres amigos, Vinz (Vincent), Saïd (Saïd) y Hubert (Hubert), viven las repercusiones de una protesta que tuvo lugar la noche anterior, producto del ataque por parte de un policía a Abdel, un joven francés de 16 años.

En dicho levantamiento contra la policía Vinz encuentra el revólver de uno de los agentes que estaba en el enfrentamiento. El trío divaga por toda la ciudad escapando de la policía y a la espera de más información sobre Abdel; esta última enfatiza en Vinz un conflicto interno sobre la justicia por mano propia, o lo que él diría “equilibrar la balanza”.

Kassovitz, por medio de una tragedia, nos presenta un conflicto externo que enfatiza en los personajes principales la dimensión psicológica. La brutalidad policiaca genera en Vinz, Saïd y Hubert ira, miedo y esperanza, respectivamente. La ira de Vinz se ve reflejada en su necesidad por equilibrar la balanza matando a un oficial de policía si es que Abdel no sobrevive. El miedo de Saïd se exterioriza con su falta de interés en el conflicto general desviando la trama a la capital de Francia. La esperanza de Hubert se ve representada por la forma activa en la cual persuade a Vinz.

A lo largo de la trama se presentan situaciones que parecen no ir a ningún lado, sin embargo, cada circunstancia en la que se ven enfrascados se relaciona y va formando parte de lo que cada uno representa, reforzando así su carácter.

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Frame de película La Haine. / Imagen de El Confidencial

El entorno de los protagonistas se ve atentado por el racismo, la marginación, la brutalidad policial y la injusticia, conformando la dimensión social del conflicto y que, para el final, cambiará el estatus quo de Vinz, Saïd y Hubert.

Esto provoca que para el final de la cinta nieguen su carácter de personaje, dejan de creer en lo que profesaban y se genera un cambio inesperado en la cinta. Una vez que esto sucede la muerte, que estuvo presente desde el inicio de la cinta y durante la mayoría de las situaciones, se hace presente no como algo recurrente sino como definitivo y que sucedería eventualmente.

La Haine, como representación de una situación política y social, no está alejada de nuestros tiempos y sigue siendo vigente. Sea por el racismo, la brutalidad policial o la injusticia, Kassovitz plantea ingeniosamente una trama donde refleja la situación que los jóvenes atravesaban. En donde la muerte los acecha en donde además la forma en cómo representa las situaciones llega a extenderse a lo largo del tiempo para perdurar y servir como un elemento y herramienta. Esto para comprender situaciones o servir como estandarte de un movimiento juvenil que ha perdurado desde mil novecientos noventa y cinco y que sigue en la búsqueda de arreglar lo que se plantea.