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Fuente:Chip Somodevilla/Getty Images

Coyote Global

Kamala Harris encargada de frenar la creciente crisis migratoria en la frontera entre Estados Unidos y México

Nicole Huerta Herbosch

29/Marzo/2021

Con el número de migrantes detenidos en la frontera entre Estados Unidos y México, el presidente estadounidense, Joe Biden anunció que la vicepresidenta Kamala Harris liderará los esfuerzos de la Casa Blanca para manejar la crisis fronteriza entre Estados Unidos y México.

La vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, y el presidente Joe Biden se reunieron con miembros del gabinete y asesores de inmigración el miércoles 24 de marzo de 2021 en Washington, DC. En dicha reunión el presidente Biden designó a la vicepresidenta Harris para que encabece los esfuerzos por frenar la afluencia de inmigrantes a la frontera sur, en especial, la migración de familias así como de niños no acompañados que huyen de México y Centroamérica en busca del sueño americano para poder vivir lo que hay al otro lado de la frontera.

Los funcionarios de Biden dijeron que Harris tendrá dos objetivos: Trabajar para frenar el flujo de migrantes irregulares abordando las causas que los impulsan a abandonar sus países de origen y fortalecer las relaciones con México, El Salvador, Guatemala y Honduras, de donde proviene la mayoría de los migrantes. Sin embargo, el mayor obstáculo para Harris no tendrá sede en Centroamérica.
Si no, en Estados Unidos, donde legiones de funcionarios republicanos y activistas no quieren que Kamala Harris tenga éxito en materia de inmigración. Pretenden echar por tierra todas las iniciativas de la administración Biden, y en especial la que busca una política más humana para tratar a los migrantes desesperados que buscan refugio.

Harris es ampliamente vista como una potencial sucesora de Biden, y su nueva misión le da la oportunidad de construir sus credenciales en política exterior, fortalecer sus lazos con la comunidad latina y resolver un problema de alto perfil. Pero el potencial de fracaso también es claro, y un tropiezo podría perjudicar sus ambiciones presidenciales.

La vicepresidenta tendrá que desempeñar el papel de diplomático y abordar cuestiones que van desde la pobreza al desarrollo internacional, pasando por la seguridad de las fronteras y la aplicación de la ley. “No hay duda de que se trata de una situación difícil”, reconoció Harris.

Asimismo, el miércoles 24 de marzo gran parte de la atención se centró en las dificultades del gobierno de Biden para albergar y procesar rápidamente a los niños migrantes no acompañados que llegan a la frontera, así como en las quejas de que el gobierno no está siendo transparente sobre la situación fronteriza. Mientras el gobierno de Biden se enfrenta a una creciente crisis fronteriza, miles de niños migrantes siguen en espera que sus peticiones de asilo en Estados Unidos sean finalmente escuchadas.

De igual forma, los activistas de derechos humanos han expresado su preocupación por el trato que reciben los inmigrantes en la frontera y el alojamiento que se les proporciona a los niños. La medida se produjo el mismo día en que una delegación de altos funcionarios de la Casa Blanca y miembros del Congreso visitaron una instalación en Carrizo Springs, Texas, donde se encuentran detenidos los niños migrantes, los cuales están colocados en zonas abarrotadas divididas por tabiques transparentes, algunos acurrucados bajo mantas de papel de aluminio en camas modestas. El alcalde de San Antonio, Ron Nirenberg, expresó que “lo que está ocurriendo en la frontera, es una tragedia humana increíble, así que mi esperanza es que lo que ocurra de ahora en adelante sea tratado con la mayor compasión y cuidado”.

Si esas preocupaciones no disminuyen, Harris podría enfrentarse a la reacción de una base demócrata frustrada en cuestiones de inmigración. El gobierno de Biden está buscando con urgencia procesar, albergar y cuidar a miles de niños pequeños y adolescentes que llegan a la frontera sin sus padres. La inmigración es un territorio tenso y peligroso para esta joven administración. Los demócratas se han pasado criticando al expresidente Donald Trump por su mala gestión de la crisis fronteriza y por la hostilidad de su administración hacia los derechos de los inmigrantes. Ahora es el turno de Biden.