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It Follows. / Imagen de JustWatch

Cine, Entretenimiento

It Follows, no sabes lo que está detrás de ti

Fernando Roura

31/Marzo/2021

It Follows es una película protagonizada por jóvenes, que son perseguidos por alguien/algo, y en la que tener relaciones es castigado…y que, por momentos, provoca auténtico pavor.

It Follows, en momentos muy puntuales, logró darme miedo (o, como mínimo, algo que se acerca al miedo).

Tras mantener relaciones sexuales con un chico (al que conoce desde hace poco tiempo), la joven Jay Height vivirá la pesadilla de ser perseguida, constantemente, por un desconocido que adopta identidades distintas. Jay deberá encontrar la manera de quitarse de encima la maldición que amenaza su vida.

Los minutos iniciales de It Follows son brutales. Una hermosa joven abandona su casa corriendo a plena luz del día, vistiendo un camisón de raso y unos zapatos rojos de tacón alto. Está asustada y parece huir de… algo. Apenas, como he dicho, unos minutos previos a los títulos de crédito, y un servidor ya estaba enganchadisimo, sumido y comprometido con la historia que se disponía a contarme It Follows. Un engagement al que contribuye decisivamente, y desde el minuto uno, una maravillosa banda sonora causante, en gran medida, de que mis nervios se situaran en un estado de crispación constante.

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Escena de It Follows. / Imagen de salaocho.com

Lejos de suponer que el arranque de It Follows el único tramo destacable de la película (como sucede en tantas y tantas ocasiones), el guión de David Robert Mitchell (director y guionista) apuesta por alcanzar un objetivo tan loable como, a priori, complicado: ofrecer un producto que parece fresco, original, distinto…, cuando en realidad nunca abandona los límites del cine de género protagonizado y destinado a un público adolescente ¿Es It Follows una película de terror dirigida a un público adolescente? Es probable. No lo sé, y en realidad tampoco me importa en exceso. La historia es tan contundente y la capacidad de Michels para orquestar ciertas secuencias realmente espeluznantes, extrañas y repletas de suspenso, resulta tan evidente; que poco importa quién sea el destinatario final de la película. It Follows funciona. Crea expectación. Provoca angustia. Sobrecoge. Las secuencias de ESO persiguiendo a la protagonista me trajeron a la memoria The Body Snatchers, el excepcional remake firmado por Phillip Kaufman en 1978 y que tuvo como imagen icónica a un entregado Donald Sutherland con su dedo índice en alto y profiriendo un grito ahogado.

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Póster de It Follows para el TIFF. / Fuente: Filmaffinity

It Follows es una pesadilla sexual de carácter primigenio (resulta sencillo imaginar que la maldición que persigue a los protagonistas de la película tiene su origen en el inicio de los tiempos). Y precisamente el término sexual es, sin duda alguna, uno de los puntos más fuertes de la película. Un primer acercamiento nos situaría en la órbita del slasher más clásico. La regla es básica: si tienes sexo… mueres. Pero obviamente It Follows no es un típico slasher ni una película de terror adolescente. El guión de It Follows nos ofrece una visión extremadamente ambigua del sexo. Es cierto que, si tienes sexo, mueres. Pero no es menos cierto que la única manera de sobrevivir es traspasando la maldición a otra persona. ¿Y cómo logras dicho traspaso? Teniendo sexo. El acto sexual te condena… y te otorga la vida. Y esa ambigüedad, manifiesta a la hora de acometer la sexualidad en el contexto del guión de la película, es la que, finalmente, da pie a un sinfín de interpretaciones en cuanto al sentido y el origen del mal que acecha a los protagonistas. Una de las interpretaciones más obvias y más fáciles de argumentar, es la que ve en It Follows una especie de parábola sobre el SIDA. Sobre el miedo y la estigmatización social que provocó la más terrible de las enfermedades de transmisión sexual desde su aparición a principios de los 80.

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Escena de It Follows. / Fuente: elcineseguntfv.blogspot.com

Otras interpretaciones giran alrededor de la culpabilidad del sexo o el sexo como acto iniciático (la ansiedad que puede provocar una primera relación sexual). Sea como sea, David Robert Mitchell, no se esfuerza ni un poco, en ofrecernos alguna pista sobre el verdadero sentido de It Follows (si es que en realidad tiene alguno). De hecho, cuando se le pregunta por el origen del mal, por la verdadera naturaleza de ESO, el director no muestra escrúpulo alguno en mantenerse fiel a la más pura ambigüedad de la que hace gala su guión: “Personalmente no estoy interesado en saber de dónde proviene Eso. En mi opinión nos movemos en la lógica de los sueños, en el sentido de que los protagonistas están inmersos en una pesadilla; y cuando estás en una pesadilla, no hay solución para esa pesadilla” (¿un guiño al Krueger de Craven?).

It Follows supone una pequeña, atrevida y muy sugestiva revolución al slasher pseudo-adolescente. Quizás, y salvando las distancias, su impacto me recuerda al que tuvo en su día (hace años) Final Destination (2000), un slasher en el que James Wong tuvo el acierto de concederle el papel de asesino a la mismísima parca. Una estupenda idea que, lamentablemente, degeneró en una serie de secuelas, cada una más innecesaria que la anterior.

Les recomiendo It Follows de manera ferviente. Puede que guste o puede que no (estoy convencido de que no es una película capaz de crear consenso), pero en cualquier caso se disponen a ver una película distinta. Y tan sólo por esa razón vale la pena darle una oportunidad.