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Coyote Global

Historia de una confirmación anunciada: la muerte del excepcionalismo americano

Mauricio Vázquez Medellín

7/Enero/2021

El 6 de enero de 2021 será una fecha que quedará grabada en la memoria colectiva de los estadounidenses.

Convencidos por la narrativa de fraude electoral e incentivados por una serie de tweets del presidente Donald Trump, un grupo de manifestantes tomó las calles de la capital estadounidense con la finalidad de detener la confirmación de los resultados electorales por parte del Congreso.

Incitar a sus seguidores a interrumpir la sesión de certificación de los resultados fue el aparente último recurso de un presidente que incluso ha sido censurado por las redes sociales – Twitter que se encargó de borrar dos tweets del presidente al considerar que incitaban a la violencia y Facebook ha anunciado que suspenderá las cuentas del mandatario hasta el día después de la inauguración de Joe Biden –para tratar de sostener su autoproclamada narrativa de fraude electoral e intentar revertir los resultados. Todas las acusaciones sobre fraude electoral han sido desestimadas por las autoridades judiciales correspondientes.

Muchos analistas, comentaristas e incluso líderes políticos han dado un paso adelante para afirmar que los acontecimientos del día de ayer no representan los valores que sostienen a los Estados Unidos como nación, sin embargo, hay que entender tener en mente que la conformación de la nación estadounidense es muy particular. La herencia cristiana de corte puritano no se le escapa a nadie al hablar del modelo de sociedad que los estadounidenses conformaron durante su periodo como colonia británica. Un grueso de los primeros colonizadores veían a las colonias a las que llegaban como la tierra prometida de Dios para los cristianos y por lo tanto, debían ser un ejemplo a seguir, una “ciudad sobre la colina”. Este concepto sustentó la idea del excepcionalismo norteamericano el cual predicaba que los Estados Unidos eran la encarnación de las virtudes republicanas, el estado de derecho y los valores liberales que deberían regir al mundo.

Las imágenes y videos transmitidos desde Washington D.C durante la tarde del miércoles deberían ser fuente de suficiente asombroso e impacto para entender la magnitud de lo que pasó. El departamento de policía de Washington D.C estimó que alrededor de 40-45 mil personas conformaron el contingente que acabó asaltando las instalaciones del Capitolio, sede de ambas cámaras del Congreso estadounidense. Los acontecimientos que vivió la capital estadounidense el día de ayer han mostrado lo peor de la polarización política que han vivido los Estados Unidos durante la presidencia de Donald Trump. El excepcionalismo americano está muerto. “La ciudad sobre la colina” está lejos de ser un faro de esperanza democrática para el mundo.

El Congreso Estadounidense certificó la victoria de Joe Biden

Durante la madrugada del día de hoy el Senado y la Cámara de Representantes terminaron por validar los resultados electorales que previamente habían sido certificados por el Colegio Electoral el pasado 14 de diciembre. La irrupción de manifestantes en el Capitolio interrumpió el proceso de confirmación iniciado por una sesión conjunta de las cámaras legislativas. Debido a los protocolos de seguridad que naturalmente entraron en acción para asegurar el recinto, la sesión se aplazó indefinidamente. Iniciada a la 1 de la tarde y concluida a las 4 de la mañana el asalto al Capitolio impactó significativamente los tiempos de un acontecimiento que en el pasado había transcurrido sin mayores contratiempos.

La confirmación per se no dejó de ser una lucha cuesta arriba para los que pretendían sostener los resultados electorales, esto gracias a las imputaciones que hicieron senadores y congresistas de Arizona y Pensilvania respecto al voto que el Colegio Electoral había emitido en sus estados. Las imputaciones en ambas entidades estuvieron lejos de proceder al ser rápidamente desestimadas por el Senado y posteriormente por la Cámara de Representantes.

Lo que durante otras administraciones era meramente una formalidad ha terminado por convertirse en una declaración de intenciones de un grupo (y su líder) que se niega a reconocer los resultados que las instituciones y la mayoría del pueblo estadounidense han dictado, sin embargo, las instituciones democráticas de los Estados Unidos han demostrado que pudieron sobrellevar 4 años de un Presidente que sistemáticamente ha probado ser un reto para todos los valores que sostienen a la presidencia y a su vez, la confianza del pueblo en la democracia norteamericana. La sucesión de acontecimientos, desde los tweets de Trump hasta el asalto al Capitolio fueron recibidos con indignación por una mayoría de los representantes políticos estadounidenses, donde no se han hecho esperar las voces que claman por tomar acción contra los responsables del asalto al Capitolio.

Inmediatamente después de recibir la noticia de la confirmación de los resultados electorales por parte del Congreso, Donald Trump compartió un comunicado donde afirmó que habrá una transición ordenada y pacífica. A pesar de estas palabras continúo en su línea de no reconocer la derrota y afirmó que a pesar de representar “el fin del mejor primer periodo presidencial en la historia, es sólo el inicio de su lucha por volver a hacer grande a los Estados Unidos”. Con estas palabras, queda claro que estamos hablando del fin de la era Trump pero estamos muy lejos de ver el fin de Trump como fuerza política.

El próximo 20 de enero se espera que Joe Biden tome posesión como el cuadragésimo sexto Presidente de los Estados Unidos, en la que se espera que sea la presidencia que cumpla su palabra de restaurar el alma de los Estados Unidos.