Foto: Associated Press

Coyote Global

Heal the soul

Miguel Velázquez

9/Noviembre/2020

¿Una nueva era o apenas el cierre de la anterior?

Cual sea la perspectiva es innegable que EEUU se enfrenta a una de las transiciones más convulsas de su historia moderna. No sólo se encuentra dividido en dos polos sino que también deberá volver a poner en orden un sistema político al borde de la quiebra.

Al momento de este artículo sólo faltan por definir los resultados de Georgia y Carolina del Norte, con mayorías para Biden y Trump respectivamente. Numerosas demandas interpuestas por la campaña de Trump han sido desechadas y aunque es seguro el recuento de Georgia las posibilidades de que la elección se resuelva en la Suprema Corte se van reduciendo. Joe Biden ha empezado a conformar su equipo de transición, siendo el centro de su agenda la nueva estrategia para enfrentar la imparable pandemia, que amenaza con traer “un invierno oscuro” en palabras del propio Biden.

Aún así es alarmante la forma en que el Partido Demócrata obtuvo el triunfo. Cuando se esperaba que el descontento provocaría que Trump perdiera el voto popular por al menos 7% en realidad se quedó alrededor del 2%. Los demócratas obtuvieron un triunfo costoso y difícil, donde el voto minoritario resultó bastante insignificante. Tanto Texas como Florida quedaron como mayoría republicana, lo cual muestra que los demócratas no lograron conectar con el voto latino, tan abundante en ambos estados. La estrategia azul de nuevo fue mesurada y tibia, débil en algunos casos, algo de lo que adolecen desde hace años y ni siquiera frente a Trump quisieron enmendar. Realmente lo que ayudó a los Demócratas fue el colapso económico y la pandemia que avergonzó a la Casa Blanca, elementos sin los cuales muy probablemente habrían perdido la elección. La urgencia en estos momentos es el repechaje en Georgia, donde en enero deberán votarse de nuevo dos escaños al Senado. El partido azul debe lanzar una agresiva campaña ya que es imperativo obtener esos asientos para quitarle el control a los republicanos, de lo contrario el Senado bloqueará cualquier intento de reforma de Biden.

Con este escenario Joe Biden enfrenta una de las presidencias más complicadas de la historia. El país se encuentra desgarrado, con violencia en todos lados y un resentimiento tremendo en las bases republicanas. Sorprendentemente Trump obtuvo seis millones de votos más que en la elección del 2016, lo que muestra que el trumpismo con todos los males que representa está más vivo que nunca. Es imperativo entender que Trump es un producto político de la sociedad, su irrupción en la escena no desató dichos males sino que fue gracias a ellos que pudo llegar al poder. Se rumora incluso que está preparando su estrategia para postularse a las elecciones del 2024, que muy probablemente competiría contra la vicepresidenta electa Kamala Harris. ¿Será suficiente la estrategia de Joe Biden para darle el impulso necesario a su sucesora?


Sal de ahí México, esa no es tu familia

La mayoría de los mandatarios del mundo, incluso de Venezuela, ya han enviado sus felicitaciones a Joe Biden. Las excepciones notables son Rusia, China, Brasil y Turquía. ¿Qué tienen en común todos estos países? Gobiernos populistas, opresivos, oponentes políticos y comerciales a EEUU, dictadores eternos, pésimo manejo de la pandemia (salvo una obvia excepción), o una preferencia por mantener a Trump en el poder para poder seguir extendiendo su influencia. A esta colección de países se sumó México.