Coyote Fashion

Fast Fashion… y sus beneficios

Juan Carlos Cerezo

31/Agosto/2020

¿Verdaderamente es mala? o ¿Verdaderamente es buena?

No es sencillo hablar del Fast Fashion, ya que para muchos es un cáncer que está generando un declive en el ecosistema del planeta, pero en realidad es algo que también nos ha traído beneficios en muchos aspectos. El mundo de la moda cambia constantemente pero desde el año 2000 esta revolución ha sido monumental con la introducción de un modelo de “ropa rápida” para fomentar el consumismo y generar ingresos más rápido sin esperar las ya conocidas temporadas, por lo que grandes marcas y corporativos cambiaron su modelo de negocio para adaptarse a estas nuevas tendencias en el mercado buscando acoplarse a la demanda de un público que está deseoso de cambiar su guardarropa cada mes o cada semana.

La ideología del Fast Fashion empezó a romper las ya mencionadas épocas de la moda en otoño y verano, buscando algo innovador que te otorgara algo nuevas colecciones de calidad y a un bajo costo en menos tiempo. De ahí las grandes marcas como Zara y H&M realizaron las primeras ideas Fast Fashion que conocemos lanzando cada mes prendas diferentes de acuerdo a la temporada y tendencia. Posteriormente GAP, Old Navy, Forever 21, Guess, Mango y Shasa generaron nuevos mercados en países con esta modalidad, a la par Zara crecía como un corporativo de marcas Fast Fashion llamado Inditex (Pull & Bear, Bershka, Stradivarius, Lefties, Massimo Dutti, Oysho, Tempe, etc). En los últimos años otras grandes marcas como: Nasty Gal, New Look, New Yorker, Next,River Island, Romwe, S Oliver, United Colors of Benetton,UrbanOutfitters, y Victoria's Secret han tenido que combinar esta modalidad con sus colecciones “Premium”, teniendo match mixto ante la creciente oferta.

Lamentablemente el mantener este estilo de vida tiene un impacto ecológico que a muchos nos gustaría evitar, pero en un mundo de consumismo es algo que no podemos arreglar de un momento al otro. Si bien es cierto que muchos activistas mencionan que dejemos de comprar, debo decir que esto no reduciría la industria por comprar ropa “más duradera” sino que fomentaría a modificar el mercado de nuevo y seguir explotando recursos de otra nueva manera. Lo que sí podemos proponer es crear alternativas para generar conciencia en las grandes marcas y dejar una huella verde.

Los que me han leído anteriormente saben que siempre expongo el caso de H&M con Conscious, una idea innovadora para crear prendas a partir del reciclaje con 40% menos agua y no gastar más algodón. Para este año 2020 H&M ya utiliza esta modalidad en todas sus colecciones (excepto ediciones limitadas y/o colaboraciones) creando ya un circulo grande de reciclaje con un beneficio al bolsillo de la empresa, del consumidor, y al ambiente.

El Fast Fashion no es un enemigo al cual debemos culpar de tanto impacto al ecosistema sino es el momento de desarrollar nuevas propuesta de negocios sustentables que también sean sostenibles para mejorar el entorno sin afectar el modelo de negocio que se ha manejado en los últimos años.