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Fuente: imagen de @niarte.foto

Coyote Global

Estados Unidos retirará sus tropas de Afganistán antes del 11 de septiembre

Nicole Huerta Herbosch

16/Abril/2021

El presidente estadounidense, Joe Biden, anunció formalmente el miércoles 14 de abril su decisión de poner fin a la guerra más larga de Estados Unidos, al considerar que el prolongado e intratable conflicto de Afganistán ya no se ajusta a las prioridades estadounidenses.

A casi 20 años de la invasión de Estados Unidos en Afganistán, Joe Biden anunció que todas las tropas estadounidenses saldrán de Afganistán antes del vigésimo aniversario de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 que dieron origen a la guerra de Afganistán. El repliegue comenzará el 1 de mayo para que sea completado antes del simbólico aniversario del mayor ataque en suelo norteamericano. "Es hora de terminar la guerra más larga de los EE. UU. Es hora de que las tropas vuelvan a casa", dijo Biden.

El demócrata ha decidido extender la presencia militar más allá del 1 de mayo, que es la fecha límite que había pactado su antecesor Donald Trump en 2020, con los talibanes para una transición pacífica. La cifra de tropas estadounidenses en misiones militares actualmente es de 2.400 según los datos oficiales, aunque algunas estimaciones lo elevan por encima de los 3.000, más los 7.000 de la coalición liderada por los estadounidenses. El repliegue implica un enorme costo, ya que movilizar equipos e instalaciones estacionados durante 20 años en el territorio puede tardar meses.

El plazo que ha fijado Biden es absoluto, sin posibilidad de prórroga, ya que los talibanes advirtieron que si no se cumple el acuerdo alcanzado en febrero de 2020 en Doha (Catar), que contempla la retirada antes de la fecha límite del 1 de mayo, esto causaría problemas. “Si se incumple el acuerdo y las fuerzas extranjeras no salen de nuestro país en la fecha especificada, los problemas ciertamente se agravarán y quienes no cumplan con el acuerdo serán responsables”, tuiteó el portavoz talibán Zabihullah Mujahid.
Los funcionarios estadounidenses dijeron que después de dos décadas de guerra, estaba claro para el Presidente que arrojar más tiempo y dinero a los problemas de Afganistán no iba a funcionar, incluso cuando los altos asesores militares y de seguridad nacional advirtieron contra una retirada completa. "No podemos continuar el ciclo de ampliar o expandir nuestra presencia militar en Afganistán esperando crear las condiciones ideales para nuestra retirada, esperando un resultado diferente", dijo Biden.

Asimismo, Biden dijo que los esfuerzos diplomáticos y humanitarios estadounidenses continuarán en Afganistán y que Estados Unidos apoyará los esfuerzos de paz entre el gobierno afgano y los talibanes. Pero fue inequívoco al afirmar que, dos décadas después de su inicio, la guerra de Afganistán está llegando a su fin. "Bin Laden está muerto y Al Qaeda está degradada en Afganistán, es hora de terminar la guerra para siempre. Nos atacaron. Fuimos a la guerra con objetivos claros y logramos estos objetivos", prosiguió Biden.

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Luego de que el ex presidente Donald Trump ordenara mandar tropas estadounidenses a Afganistán durante su mandato, Biden decidió quitar esta orden/ Imagen de: La Noticia Digital

Los dos predecesores más recientes de Biden, Barack Obama y Donald Trump, trataron de poner fin a la guerra en Afganistán, únicamente para ser arrastrados de nuevo por la devolución de la seguridad y los intentos de apuntalar el gobierno. Biden, por su parte, hizo un cálculo diferente, ya que él considera que Estados Unidos y el mundo deben seguir adelante.
"La guerra en Afganistán nunca debió ser una empresa multigeneracional", afirmó Biden durante sus declaraciones desde la Sala de Tratados de la Casa Blanca, el mismo lugar donde el presidente George W. Bush anunció el inicio de la guerra en octubre de 2001.

El demócrata afirmó que había hablado con George Bush un día antes de anunciar su decisión de retirar las tropas. "Aunque él y yo hemos tenido muchos desacuerdos sobre la política a lo largo de los años, estamos absolutamente unidos en nuestro respeto, apoyo al valor, el coraje y la integridad de las mujeres y los hombres de las fuerzas de Estados Unidos que han servido", dijo Biden.

También habló con Obama, con quien discrepó sobre la política de Afganistán cuando era vicepresidente. En un comunicado, Obama dijo que Biden había tomado la decisión correcta. "Después de casi dos décadas de poner a nuestras tropas en peligro, es hora de reconocer que hemos logrado todo lo que podemos militarmente, y que es hora de traer a nuestras tropas restantes a casa", escribió el expresidente.

Tras décadas de reuniones y decisiones sobre seguridad nacional centradas en Afganistán, las prioridades de Biden en política exterior se encuentran ahora en otros lugares: en Asia, donde espera competir con China, y en Rusia, con cuyo presidente habló el martes y propuso una próxima cumbre. "Fuimos a Afganistán por un horrible ataque que ocurrió hace 20 años. Eso no puede explicar por qué debemos seguir allí en 2021", dijo Biden. "En lugar de volver a la guerra con los talibanes, tenemos que centrarnos en los retos que tenemos por delante".

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Imagen de archivo de combatientes talibán en algún punto del sur de Afganistán / Imagen de: REUTERS

A todo esto, ¿qué dice el presidente de Afganistán? El presidente afgano, Ashraf Ghani, anunció el miércoles 14 de abril vía Twitter que habló con Biden y que respeta la decisión de Estados Unidos. Ghani agregó que Afganistán trabajará con Washington “para garantizar una transición sin problemas” y que continuará cooperando con Estados Unidos y con la OTAN en los esfuerzos de paz que siguen su curso.
¿Qué va a pasar en Afganistán? El futuro para Afganistán es incierto. Se plantea que se abre la posibilidad de un escenario similar a la posguerra afgano-soviética que finalizó en 1988. Es decir, una guerra civil donde no hubo posibilidad de acuerdos de paz que devino en la toma del poder de los talibanes en 1996. Los talibanes podrían optar que es mejor luchar por el poder completo que negociar por un poder parcial dentro de un sistema que repudian. Los talibanes ya han rechazado el plan de paz propuesto por el presidente afgano Ashraf Ghani y se han negado a respaldar uno propuesto por la administración Biden. En caso de retornar el poder, sus deseos de instaurar leyes islámicas chocarán con capitales como Kabul que han desarrollado una estructura social muy distinta a la década 1990; por ejemplo jóvenes que tienen acceso a internet y gozan de diversas libertades democráticas.

Por otro lado, la retirada de Estados Unidos de Afganistán puede ser vista por los yihadistas del mundo como un mensaje de que pueden alcanzar la victoria frente al ejército más grande del mundo. La fortaleza talibana en los últimos años les permitió ir captando nuevos vínculos. Un ejemplo es el acercamiento con India o China, que podrían ser un apoyo importante para moderar sus objetivos e integrarse a un orden mundial marcado por nuevos nacionalismos con intereses estratégicos en el país. Muchos países vecinos están interesados en pacificar Afganistán para comenzar obras de infraestructura y extraer recursos naturales bajo el suelo afgano.
Es evidente que los afganos corren peligros con la retirada de las tropas estadounidenses porque los talibanes son más fuertes que nunca y el Estado Islámico y otros grupos terroristas han asegurado sus bases en Afganistán. Las consecuencias de una retirada precipitada e irresponsable de Afganistán son peligrosas no solo para el país, sino también para la región y el mundo. Ahora, a la comunidad internacional no le queda de otra más que esperar que los talibanes quieran participar en el proceso político.
Esta decisión fue sin duda un momento decisivo para un Presidente que aún no lleva 100 días en el cargo. Biden pasó meses fortaleciendo su decisión, y finalmente expuso que una guerra en Afganistán ya no encaja en las preocupaciones urgentes de política exterior de 2021. Las metas de Joe Biden son ambiciosas y el repliegue de tropas anunciado simbólicamente antes del 11 de septiembre marca el giro político del mandatario hacia los desafíos que imponen China, la disputa por el sudeste asiático y los problemas internos.

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