Nacional

Epílogo: ¿México ganó la batalla con Trump?

Ángel Enrique Dupuy

9/Julio/2020

López Obrador realizó su primer viaje de trabajo a EE.UU. Los gobiernos consolidaron la narrativa de unión y fortalecimiento de las relaciones entre Estados. No obstante, ello no significó que no existieran altibajos en los momentos cumbres de la reunión.

El 8 de julio de 2020 Andrés Manuel López Obrador y Donald John Trump, presidentes de los Estados Unidos Mexicanos y Estados Unidos de América respectivamente, sostuvieron diversas reuniones de trabajo en la Casa Blanca en Washington, D.C. En ellas se habló acerca de las soluciones de los Estados para reactivar la economía, dada la pandemia de COVID-19; por otra parte, se firmaron acuerdos bilaterales con vistas a forjar e incrementar las relaciones exteriores, comerciales y de seguridad entre México y Estados Unidos.

No obstante, los discursos políticos de cada uno de los mandatarios cambiaron; por un lado, Trump explicó que “EE.UU. alberga a 36 millones de ciudadanos mexico-americanos que fortalecen sus iglesias, sus comunidades y colorean todos los trazos de la vida de su nación; además ellos son grandes trabajadores, empresarios y hombres y mujeres que conforman un gran porcentaje de los exitosos propietarios de pequeñas empresas y, son grandes negociadores al igual que el presidente mexicano”. En otras palabras, se alejó de la narrativa en donde los migrantes mexicanos se veían inferiores al estadounidense, ya que estos eran violadores, criminales y solo les quitaba los trabajos a los estadounidenses. Del lado del presidente mexicano, López Obrador argumentó que “además, con los acuerdos como el T-MEC y con respeto a nuestras soberanías, en vez de distanciarnos estamos optando por marchar juntos hacia el porvenir. Es privilegiar el entendimiento, lo que nos une, y hacer a un lado las diferencias o resolverlas con diálogo y respeto mutuo”.

Asimismo recalcó que la joven, creativa y responsable fuerza laboral mexicana ayudará a potenciar la industria económica, que son importantes los acuerdos tácitos y explícitos que se han hecho en la historia de los dos países como el programa “bracero” (programa en donde los trabajadores mexicanos migraban a los Estados Unidos para realizar los trabajos industriales, de agricultura y del campo que no podían realizar los estadounidenses por estar en la Segunda Guerra Mundial) y que estos se deben poner por encima de los desencuentros y agravios no olvidados entre los Estados. Finalmente, agradeció a Trump por ser “cada vez más respetuoso con los paisanos mexicanos” y, por ser comprensivo, respetuoso con el país, no tratar al mismo como una colonia estadounidense y respetar la soberanía mexicana. Es decir, se cambió la narrativa de que Trump ha dañado la economía e impuesto aranceles con vistas a que México fuera el patio trasero de Estados Unidos. Algunos medios estadounidenses y de América Latina han comparado la relación López Obrador-Trump como la de los expresidentes Abraham Lincoln y Benito Juárez, ya que los dos eran partidarios del fortalecimiento de las relaciones y de tener un ambiente de “respeto mutuo” entre los Estados.

Con vistas a endurecer tal narrativa, AMLO empezó la gira de trabajo depositando una corona de flores a la estatua de Abraham Lincoln y haciendo una guardia de honor en la estatua del “Benemérito de las Américas”. Tanto partidarios como opositores del gobierno de López Obrador no se hicieron esperar en las cercanías de tales ceremonias. Personas que apoyaban al presidente gritaban “es un honor estar con Obrador”; por su parte, los opositores le gritaban que se fuera del país. Durante las reuniones en la Sala Oval de la Casa Blanca los mandatarios intercambiaron bates de beisbol, hablaron de migración, de la pandemia y, por supuesto, del Tratado de libre comercio de México, Estados Unidos y Canadá, mejor conocido como T-MEC. En los discursos dados a la prensa enfatizaron la importancia de las relaciones entre los países, de la lucha de ambos mandatarios por disminuir la corrupción y regresar el poder al pueblo y el fortalecimiento de sus lazos de amistad.

Sin embargo, afuera de la Casa Blanca, no todo era color de rosa. César Duarte, exgobernador de Chihuahua fue capturado en Miami, Florida por autoridades federales según el departamento de justicia de EE.UU., ello dado que en México tiene ordenes de aprehensión por el delito de peculado y asociación ilícita. ¿Casualidad o causalidad de las negociaciones en Washington D.C.? Lo que sí es un hecho es que la Secretaría de Relaciones Exteriores fue reconocida por las autoridades mexicanas por el proceso de extradición. Por su parte, el dirigente del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Alejandro Moreno Cárdenas, emitió un comunicado en donde señala que la institución está a favor de la ley y no encubrirá a ningún priista que haya violado la ley ya que “si priistas cayeron en actos de corrupción, al hacerlo han traicionado a su gobierno, a sus instituciones y han traicionado al PRI”. Cabe recalcar que Duarte perteneció a dicho partido desde 1977 hasta que fue expulsado en 2019.

Por otro lado, en Estados Unidos, la Suprema Corte de Justicia avaló que empleadores privados puedan quitarles el beneficio a sus empleados de tener una cobertura anticonceptiva que estaba incluida en la Ley del Cuidado de Salud a Bajo precio (ACA por sus siglas en inglés o ley mejor conocida como Obamacare). La demócrata y líder de la cámara de los representantes, Nancy Pelosi, emitió un comunicado en donde explica que está en contra de la decisión y, que desde su partido luchará por el bienestar de las mujeres y la salud básica de los ciudadanos. Además, Trump quiere reactivar la educación presencial y amagó, a través del Servicio de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE por sus siglas en inglés), invalidar las visas migratorias de los estudiantes que estén en escuelas que no tendrán educación presencial en los siguientes meses. En consecuencia, la Universidad de Harvard y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT por sus siglas en inglés) demandaron al gobierno de Trump por no permitir que los estudiantes extranjeros se queden en el país, ya que están viviendo una crisis epidemiológica que no les permite regresar a clases presenciales. Finalmente, el Centro de Prevención y Control de Enfermedades complementará las guías de “regreso a clases” porque para Trump se le hacen “costosas y difíciles”.
Tanto en México como en Estados Unidos la pandemia alcanzó nuevos picos de contagios. En el territorio azteca, el 8 de julio, hubo 6,995 casos nuevos y en el estadounidense un nuevo máximo de 62,425 casos en un día. Ayer se superó la barrera de tres millones de infectados por COVID-19 en EE.UU.; la pandemia se desborda en los dos países y hasta el momento no existen mayores barreras de control en ambos Estados. Hoy, y hasta el cierre de este artículo, no hay medio estadounidense que le de gran importancia a la reunión entre Trump y AMLO como sí lo es en México. AMLO no genera nuevos acuerdos, pero fortalece una narrativa de apoyo mutuo entre Estados y que es importante el respeto a los migrantes no solo mexicanos, sino también centroamericanos que viajan a EE.UU. en búsqueda del sueño americano. Trump trató de generar empatía con el votante latino y se verá en las próximas encuestas si el plan formulado tuvo éxito. En las negociaciones se gana y se pierde y esperemos que México haya quedado bien parado ante los empresarios que asistieron a la cena de gala en la Casa Blanca. Las inversiones tanto nacionales como extranjeras en el país son las que fortalecerán la economía mexicana y dependemos de ellas para que el país no se hunda. Tal cual como lo dijo AMLO en la conclusión de su discurso: ¡Viva México!