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Bienestar

En ocasiones lo mejor es dejarlo ir para crecer

Andrea Karina López

23 de Junio de 2021

Siempre dolerá dejar ir algo que amamos pero soltar es poder crecer, así como un acto de amor. Un amor por una persona o cosa que ya no existe o simplemente no es correspondido.

A veces quisiéramos aferrarnos a una persona, cosa o rutina que lleva tiempo en nuestra vida y con tiempo no nos referimos a meses o mares de años. No sé si han escuchado que en un mes puedes amar algo como si lo hubieran llevado toda su vida o puede que hasta en horas, puesto a que la química, adrenalina, serotonina que denota este objeto o ser, es atracción a cómo te hace sentir.

Se trata de esta entrega y compromiso que le dedicamos a la situación lo que nos hace divertirnos y querer permanecer así durante un buen rato y en ocasiones, toda la vida. Pero así como la magia llega, todo hechizo tiene un fin o una reacción.

Sabemos que es difícil aceptar que todo ciclo en la vida tiene un inicio pero también un cierre, es común querer sostener algo que te hace sentir tan bien, tan pleno o amado, pero a veces son esas ideas las que nos ciegan a la oportunidad de recibir un nuevo camino, debido a que la vida se trata de aventarse y explorar, no ser conformistas.

Si decidimos ser conformistas e ir por el camino de la comodidad, no crecemos, privamos este desarrollo de madurez que trae consigo cada aprendizaje que absorbemos. Y, puede que pienses - si yo amo tanto esto, ¿por qué me aburriría? - y la respuesta es, puede que ni lo notes. Llegas a un laberinto que encuentras tan conocido que la rutina de saberse guiar, va a ir quitando la emoción, solo será costumbre y puede que hasta lentamente te llegue a lastimar.

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No obstante, también habrá situaciones que ames pero ya no sea recíproco, en esos momentos alejarse no es una opción es una decisión, que por más que duela desprenderse de esos zapatos viejos que te lastiman, dejarlos ir te ayudará a estar bien contigo mismo y sanar esas heridas.

Dejar ir, no es necesariamente un para siempre, ya que la vida es tan inesperada, obviamente con cosas materiales y físicas si llega a hacerlo, pero en cuanto a oportunidades, personas o aventuras, son espontáneas. Porque, así como llegan a tu vida, se pueden ir y viceversa, así como se fueron, pueden regresar y en ocasiones desearás tanto eso pero en otras simplemente ya no vibrarás y es ahí es cuando uno nota que ha crecido. Claro, si en tus objetivos o en tus sentimientos algo despierta, es cuestión de uno decidir qué camino tomar.

No obstante, ¿cómo sabe qué camino tomar?, el secreto son las decisiones, todos las tenemos y el amor propio va a dirigir la respuesta que des a una que esté a tu favor en cuanto a tus planes de vida, metas y salud: sea emocional o física.

Pero lo importante, es saber no esperar, solo dejar que suceda, si debe ocurrir, dejarlo que fluya. Disfrutar del camino en el que te encuentras, vivir tu presente. Vivir con amor, esperanza y fuerza en los pasos que des.

Y ese, es un consejo que nos ayudará a desprenderse cuando notemos que la vida es finita y debemos apreciar y agradecer cada experiencia que hayamos tenido para aprender a recibir lo inesperado o soñado.

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