Activistas de Amnistía Internacional / Fuente: Europa Press

Coyote Global, Política

El panorama internacional de la pena de muerte

Gisela Ramírez

22 de Abril de 2021

Según informes de Amnistía Internacional, durante el 2020 la tendencia mundial de la pena de muerte ha disminuido, pero eso no significa que este castigo haya sido completamente abolido.

La pena de muerte es un castigo que actualmente es implementado por algunas naciones como respuesta ante cometer un acto delictivo. Sin embargo, la pena capital es una violación a los derechos humanos, particularmente, al derecho a la vida consagrado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Esta condena se aplica dependiendo de la legislación del país, es decir, en algunas naciones puede imponerse esta pena por delitos relacionados con las drogas, con el terrorismo o incluso por asesinato; de igual manera. En algunos estados se impone esta pena a personas que tenían menos de 18 años al cometer el crimen, personas con discapacidades físicas o mentales y en algunos de los casos más indignantes, se aplica después de haber llevado un proceso judicial sin que se garanticen sus derechos humanos.

A través del tiempo, la comunidad internacional ha creado una conciencia respecto a la violación sistemática de derechos humanos que este castigo implica, por lo tanto, se han creado múltiples instrumentos cuya meta es abolir la pena de muerte. Entre algunos de estos instrumentos se encuentran:

- El Segundo Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, destinado a abolir la pena de muerte.

- El Protocolo Número 6 al Convenio Europeo de Derechos Humanos, sobre la abolición de la pena de muerte, y el protocolo número 13 al mismo convenio, sobre la abolición de la pena de muerte en todas las circunstancias.

- El Protocolo a la Convención Americana sobre Derechos Humanos relativo a la Abolición de la Pena de Muerte.

Activistas de Amnistía Internacional protestando contra la pena de muerte. / Fuente: eldiarioar.com

Durante el 2020 la tendencia de aplicación de pena de muerte disminuyó por quinto año a nivel mundial. En comparación en el 2019, es posible afirmar que se registró una caída en la imposición de la pena de muerte del 26%. Independientemente, un dato que salta a la vista es que durante el 2020 el 88% de las ejecuciones por pena de muerte se dieron en Irán -con 246 ejecuciones-, Egipto -con 107 ejecuciones-, Irak -con 45 ejecuciones- y Arabia Saudí -con 27 ejecuciones-. Al ver estas cifras tal vez no parezcan grandes, pero no debemos olvidar que cada que la pena de muerte es aplicada, se comete una violación directa de derecho humanos.

Para abordar más algunos de los países donde más se recurrió a la pena de muerte, podemos estudiar los casos de Egipto e Irán, donde en ambos países se utilizó a la pena de muerte como un arma política. En Egipto se triplicó su cifra de ejecuciones y al menos 23 de estas fueron condenadas a pena de muerte por casos de violencia política, tras procesos judiciales injustos y donde se recurría a las “confesiones forzadas”, tortura y desaparición forzada. En cuanto a Irán, se registró que este país recurrió a la pena de muerte como arma de represión contra disidentes, manifestantes y las etnias minoritarias.

Protestas contra la pena de muerte. / Fuente: niusdiario.es

La investigación realizada por Amnistía Internacional no arrojó datos respecto a la pena de muerte en China, ya que el gobierno de esta nación clasifica los datos de pena de muerte como secretos de Estado. Es importante recalcar que derivado de la pandemia, se han aplicado medidas como la pena de muerte por ocultar síntomas de COVID-19, según se reporta en Beijing Daily: “en los casos más extremos [de este delito], los culpables podrían ser sentenciados a diez años de prisión sin revisión, cadena perpetua o incluso la muerte”. Por lo tanto, no hay manera de conocer la realidad de China respecto a la pena de muerte.

Activistas de Amnistía Internacional protestando contra la pena de muerte. / Fuente: dn.pt.com

En general, el 2020 ha sido el año donde se han registrado menos casos de pena de muerte en un decenio, creando un panorama internacional positivo. Según el informe de Amnistía Internacional más de dos tercios de los países del mundo ya han abolido la pena de muerte en su legislación o en la práctica.

Agnés Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional declaró: “Mientras el mundo se centraba en encontrar maneras de proteger vidas frente a la COVID-19, varios gobiernos mostraron una inquietante determinación de recurrir a la pena capital y ejecutar a personas a toda costa”, lo cual es una reflexión muy interesante, ya que durante este tiempo donde como seres humanos hemos caído en la cuenta de la fragilidad de nuestra vida. También es posible ver cómo algunos gobiernos tienen la violencia tan normalizada, que no les indigna que la pena de muerte sea una práctica común.