El origen de la vida/Espacio Fundación Telefónica

Ciencia

El origen de la vida… ¿de dónde venimos?

Ma. Fernanda Torres Rojas

3 de Junio de 2021

¿Alguna vez te has preguntado dónde inició la vida? En este artículo conocerás algunas de las teorías que pretenden resolver esta incógnita.

El ser humano, desde que desarrolló la capacidad de análisis, se ha caracterizado por buscar una explicación a cada incógnita que se le presenta. El ejemplo más claro que tenemos es el inicio de la vida, tema que ha sido analizado desde que las primeras sociedades humanas comenzaron a adquirir relaciones de dominio en la naturaleza.

Desde este momento, la observación juega un papel muy importante, ya que a partir de ella se creó la primera teoría sobre el origen de la vida. Esta surgió porque la vida parecía aparecer constantemente y de forma repentina, por lo que la denominaron “generación espontánea”.

La generación espontánea sostenía que la vida se creaba por la acción de alguna fuerza vital que la dota de vida. A partir de esta teoría surgieron otras que se iban desplazando a las anteriores, sin embargo, estas nuevas teorías seguían manteniendo características muy parecidas con pequeños cambios en la estructura. Aristóteles, por ejemplo, llamó entelequia a algo muy parecido a la generación espontánea, ya que planteaba que la vida surgía a través de la interacción de de la materia no viva con fuerzas capaces de dar vida a lo que antes no la tenía.

Podemos ver claramente que estas teorías y conceptos están muy ligados con la teoría creacionista, sin duda esta relación hizo posible que la iglesia las aceptara sin problemas, lo que provocó que se mantuvieran vigentes por casi dos mil años.

Generación espontánea/ABC color


Después de algunos experimentos se demostró la falsedad de la generación espontánea, ya que la aparición de vida se atribuyó a la contaminación por el ambiente. Muchas propuestas continuaron apareciendo, por ejemplo una propuesta presentada por Arrhenius, en 1908. Su teoría se conoce con el nombre de panspermia.

Según esta, la vida llegó a la Tierra en forma de esporas y bacterias provenientes del espacio exterior que, a su vez, se desprendieron de un planeta en la que existían. A esta teoría se le opusieron argumentos que provocaban que no fuera aceptada. Una de ellas era que las condiciones del medio interestelar son poco favorables para la supervivencia de cualquier forma de vida, otro argumento era que esta teoría tampoco solucionaba el problema del origen de la vida, pues no explicaba cómo se formó esta en el planeta hipotético del cual se habría desprendido la espora o bacteria.

Panspermia/ Nemesis Planet


Sin duda una de las teorías más aceptadas fue la de Oparin, la cual dictaba que la atmósfera primitiva no contenía oxígeno libre y tenía un fuerte carácter reductor por la presencia de hidrógeno y de compuestos como el metano y el amoniaco. Según Oparin, estos compuestos y la radiación solar darían como resultado la formación de compuestos orgánicos de alto peso molecular, que disueltos en los océanos primitivos darían origen a los primeros seres vivos.

En 1953 Stanley L. Miller, influenciados por la teoría de Oparin, demostraron que era posible simular en el laboratorio la atmósfera primitiva de la tierra y repetir los procesos de formación abiótica de moléculas orgánicas.

El origen de los elementos químicos, sin duda, jugó un papel fundamental. Se tenía claro que cuando se originó la estructura actual del universo, había cantidades muy pequeñas de deuterio, helio y de litio, dejando el resto al hidrógeno y no existían elementos fundamentales para la vida como el carbón, oxígeno o fósforo. La falta de estos elementos fundamentales para la vida enmarca una pregunta fundamental “¿cómo es que se formaron estos elementos fundamentales para la vida?”.

Esta pregunta tuvo como respuesta fundamental a las estrellas, ya que la formación de pequeñas cantidades de otros elementos deriva del proceso de evolución de las mismas comenzando por la fusión del hidrógeno en el núcleo para convertirse en helio. Estos procesos de evolución estelar y las condiciones existentes en el medio provocan la formación de moléculas, se ha descubierto que la mayoría de estas tienen un carácter orgánico y es muy posible que estas reaccionen entre sí para formar aminoácidos.

Estrellas como fábricas de elementos/ Origen y evolución del universo


Los posibles antecesores de los seres vivos son los famosos coacervados, unas gotitas que Oparin nombró al obtener unas pequeñas gotas ricas en moléculas biológicas y separadas del medio acuoso por una membrana rudimentaria. Por otra parte estaban las llamadas microesférulas proteicas que son pequeñas gotitas que se forman en soluciones concentradas de proteinoides que se polimerizan por acción del calor y cuyas dimensiones son comparables a las de una célula típica; esta opción fue propuesta por Sidney W. Fox.

La gran diferencia entre ambas propuestas era que las microesférulas eran más estables ya que pueden acelerar reacciones químicas, pero en ambos tipos de modelos las reacciones químicas ocurren en el interior a una velocidad diferente que en el medio externo; propiedad fundamental para que aparecieran los sistemas que precedieron a los primeros seres vivos.

En esta parte es donde aparece el gran científico mexicano; Alfonso L. Herrera quien junto con su teoría de la plasmogenia propone y describe la formación de los sulfobios que eran microestructuras organizadas con apariencia de células, formadas a partir de tiocianato de amonio y formalina. Es cierto que es muy poco probable que estas estructuras hayan antecedido a las primeras células, pero muestran el nivel de organización de la materia en grados más sencillos, por tanto son considerados de gran importancia histórica.

Plasmogenia y sulfobios/ Rafael Govea Villaseñor


Finalmente, otro término muy importante en la evolución de los sistemas biológicos es el código genético que básicamente dice que todos los seres vivos en la Tierra poseen dos tipos fundamentales de moléculas, sin las cuales no podemos imaginarnos la existencia de sistemas vigentes: las proteínas y los ácidos nucleicos. La compleja molécula de DNA, cuya estructura de doble hélice, es el centro coordinador de las reacciones químicas que permiten el mantenimiento de la vida y la evolución de los organismos.

La molécula de ADN, puede producir copias de sí misma, garantizando la continuidad genética a medida que los organismos se van reproduciendo, al transmitir a sus descendientes la información necesaria para la síntesis de sus propias proteínas. Sin embargo, durante este proceso pueden ocurrir cambios en la molécula de DNA que se ha autocopiado. De este modo, la información que se transmite es alterada, produciendo mutaciones que permiten la eventual evolución de los sistemas biológicos. En todo este proceso existe una relación muy grande entre polinucleótidos y polipéptidos, relación que aún no es entendida por completo.

Oparin llamó protobiontes a los sistemas precelulares que mediante un proceso de evolución y selección natural se fueron adaptando para convertirse en los antecesores directos de los seres vivos. De la evolución de estos protobiontes surgieron los primeros seres vivos que Oparin llamó eubiontes, estos organismos, a pesar de ser muy sencillos eran capaces de transmitir la información sobre su estructura interna a sus descendientes.

Como podemos ver, sería muy difícil describir en unos cuantos párrafos todos los estudios realizados para encontrar nuestro verdadero origen, pero podemos concluir que la obra de Oparin fue de suma importancia para que se entendiera todo lo que hasta ahora se ha podido analizar. Además de eso, la experimentación tuvo y sigue teniendo un efecto muy importante en este camino, que por cierto, aún tiene muchas incógnitas por resolver, y con ellas un largo camino que debemos recorrer para comprender de dónde venimos y cuál es el verdadero origen de la vida.

Libro de Oparin y El origen de la vida/Panamericana Editorial