Coyote Global

El líder en decadencia

Ángel Enrique Dupuy

29/Junio/2020

Las elecciones de Estados Unidos se han puesto en la mira del mundo entero. Sin embargo, las protestas anti-discriminación racial y las políticas en contra de los migrantes pueden lograr que Donald Trump salga por la puerta trasera de la Casa Blanca.

Después de la muerte de George Floyd y de Rayshard Brooks en Minneapolis y Atlanta respectivamente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva el 16 de junio con vistas a que los agentes policiales se acrediten como gendarmes que promueven las buenas prácticas del uso de la fuerza y que exista una base de datos de los policías que tengan un mal comportamiento. Sin embargo, no solo la prensa nacional e internacional o los opositores a su gobierno han criticado estas medidas blandas, sino que el mismo ciudadano estadounidense no cree en que esta “buena obra presidencial” arregle los desperfectos sistemáticos que el país tiene.

​En los casi tres años y medio de mandato, Trump se ha caracterizado por hacer velar los derechos de la raza caucásica antes que los de la raza negra o de distintas culturas que no sean compatibles con el “americano blanco protestante”. La semana pasada quiso endurecer las políticas autoritarias en contra de los grupos anarquistas y los manifestantes que incendiaban edificios, restaurantes o hacían saqueos en comercios. En un primer momento, había propuesto que las Fuerzas Armadas de los EE.UU. intervinieran en los conflictos y promovieran el orden, no importaba si este era a través del uso de la fuerza. No obstante, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Mark Esper, rechazó la propuesta del presidente, dado que argumentó que las Fuerzas Armadas son la última barrera del Estado en materia de seguridad y, solo deben usarse en caso de guerra.

Por otra parte, mientras las tensiones políticas inundan la Casa Blanca, la Suprema Corte votó cinco a cuatro por frenar la iniciativa de Trump de eliminar la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, mejor conocido como DACA. El DACA es una acción migratoria, impulsada y promulgada por el expresidente Barack Obama. Esta protege a los migrantes indocumentados que cruzaron a los Estados Unidos cuando eran niños, de ser deportados y no tener oportunidades de trabajo en el territorio estadounidense. La decisión de la Suprema Corte es una ganancia importante para los migrantes, dado que sus trabajos serán respetados y sus derechos como migrantes no serán dañados. Además, es una pérdida política para las aspiraciones de Trump para ser reelegido como presidente de Estados Unidos, ya que el líder carismático que se mostraba el 15 de junio de 2015, en la Torre Trump de Nueva York, cuando dio a conocer sus aspiraciones para la presidencia, ya no es más que una persona que ha perdido la posibilidad de mover una gran cantidad de masas. Inclusive, las publicaciones de Facebook de sus simpatizantes hoy son censuradas por violar las políticas anti-mensajes de odio, dado que en algunas de ellas se usaban símbolos usados por los Nazis (partido Nacional Socialista alemán; el líder del mismo fue Adolf Hitler) para señalar a los presos políticos o personas que ayudaban a los judíos en la época del Holocausto.

Trump perdió su propia lucha de “hacer a Estados Unidos grande de nuevo”. A pesar de que la economía tuvo un auge importante en parte de sus años de mandato, esto no significó un progreso hacia un país libre de discriminación o de unión de fuerzas políticas para afrontar las problemáticas que se suscitaban ni en el interior ni en el exterior. La polarización y las noticias falsas, en donde se acusaban a diversos canales de televisión por no apoyar al presidente, están a la orden del día. La ciudadanía se desilusionó y se hartó de que el presidente no moviera un dedo para que existiera siquiera una “pseudo-tregua” para fomentar la no-discriminación y ello le está costando la presidencia de 2021-2025. Según Reuters el candidato del partido Demócrata y ex vicepresidente en la era de Obama, Joe Biden, estaría ganando las elecciones por un margen de 9.2 por ciento y, hasta el momento también tendría casi seguros 238 votos del Colegio Electoral contra 186 votos de Trump. Cabe resaltar que, para ganar las elecciones en Estados Unidos, los candidatos deben tener mínimo 270 votos de los 538 que concede el Colegio a través de los 52 estados.

El ganador de las políticas propuestas desde la Casa Blanca ha sido Joe Biden; el gran perdedor, el presidente Donald Trump. Los líderes deben ser íntegros y cumplir su palabra al pie de la letra si es que no quieren perder simpatizantes, ya que la reputación del mismo se construye en años, pero esta se puede perder en días e incluso en segundos. La opinión pública importa y, aunque la mayoría de las veces el presidente estadounidense la haya querido disminuir, será la que decidirá quién será el 46° presidente de los Estados Unidos.