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Fuente: El País

Coyote Global

El golpe de Estado en Sudán: ¿qué está pasando?

Nicole Huerta Herbosch

25 de octubre de 2021

El Ministerio de Información sudanés declaró que el primer ministro de Sudán, Abdalla Hamdok, fue trasladado a un lugar desconocido tras negarse a hacer una declaración en apoyo al golpe de Estado.

El golpe de Estado que está teniendo lugar en Sudán, donde el primer ministro y su gabinete han sido detenidos y el gobierno disuelto, es la última crisis en un periodo turbulento para el país.
Además de las tensiones políticas, la economía sudanesa está sumida en una profunda crisis, con una elevada inflación y escasez de alimentos, combustible y medicinas.
El golpe ha alarmado a muchas potencias internacionales que acaban de forjar relaciones con Sudán tras años de aislamiento.

¿Cuáles son los antecedentes del golpe?
Los líderes militares y civiles han estado compartiendo el poder desde agosto de 2019 después de que el presidente autoritario de Sudán, Omar al-Bashir, fuera derrocado.
El señor al-Bashir fue derrocado por los militares, pero las manifestaciones callejeras masivas que exigían un gobierno civil obligaron a los militares a negociar un plan destinado a pasar a un gobierno democrático.
Ahora se supone que el país está en esa transición, con civiles y militares dirigiendo el país juntos en un comité conjunto conocido como Consejo Soberano. Pero los dos grupos han estado públicamente enfrentados.

¿A qué se debe esta tensión?
Los líderes militares del gobierno de transición han exigido reformas a sus homólogos civiles y han pedido la sustitución del gabinete. Esto fue rechazado como una toma de poder por parte de los líderes civiles.
Ha habido múltiples golpes de Estado fallidos desde 2019, el más reciente de ellos el mes pasado.
La máxima figura civil, el primer ministro Abdallah Hamdok, culpó a los leales a al-Bashir muchos de los cuales se dice que están incrustados en el ejército, los servicios de seguridad y otras instituciones estatales.

Y en las últimas semanas el país ha sido testigo de manifestaciones que pedían que el ejército tomara el poder, así como de grandes protestas en apoyo del primer ministro.
Los manifestantes pro-militares han acusado al gobierno de no haber conseguido reactivar la suerte del país.

Las medidas de Hamdok para reformar la economía, incluida la reducción de las subvenciones a los combustibles, han sido impopulares para algunos.

¿Ha triunfado el golpe militar?
Aún es pronto para saberlo, pero de momento ha conseguido sus objetivos: retener al poder, encarnado en el primer ministro y su gabinete ministerial, tomar las televisiones y las radios para evitar que se informe (mientras suenan las ya conocidas marchas militares), tumbar la red de internet en todo el país para que la oposición no se organice y ocupar puertos y aeropuertos para evitar fugas indeseadas.

¿Pone en peligro la transición democrática apoyada por EE. UU.?
Sin duda. Desde la caída del sátrapa Omar al-Bashir en 2019, el país ha tratado de sacudirse la tutela militar y ensayar un gobierno civil de transición, aún con muchos problemas. Estados Unidos ha ofrecido su ayuda económica y su promesa de sacar al país de la lista de estados terroristas si daba pasos en la buena dirección. Este golpe de Estado supone volver a la casilla de salida en ese intento. La repulsa internacional por el golpe ya es masiva.

¿Cuál es la respuesta de los sudaneses?
Cada vez que los militares han tratado de frenar el proceso de democratización han salido a la calle pese al carácter represor de muchos altos mandos de sus fuerzas armadas, que no han dudado en disparar fuego real contra los manifestantes. En estos momentos, las pocas imágenes que llegan de Jartum por culpa de los cortes en Internet muestran a miles de sudaneses marchando en las avenidas con banderas y pancartas contra el golpe y a favor de la democracia secuestrada. “¡La retirada es imposible porque el pueblo es más fuerte!”, cantan los manifestantes en barricadas de neumáticos ardiendo. La tensión se eleva en las calles y los partidos políticos y sindicatos de trabajadores llaman a la protesta y a la huelga general. Se escuchan tiros en las calles, sin que hasta ahora se sepa si hay muertos o heridos.

¿Qué posibilidades tiene el golpe de fracasar?
Si en las próximas horas los golpistas no consiguen consolidar su poder y convencer al resto de las unidades del ejército para que se unan a ellos, su posición comenzará a debilitarse. Una de las cuestiones más importantes es que el líder rival no comunique y eso no lo han conseguido, porque la oficina del primer ministro Hamdok sí que está emitiendo mensajes. En el último, asegura: “Sacrificaré mi vida antes que sacrificar la revolución. Salir todos a las calles”. Puede que no sea el primer ministro el que escribe estas líneas, pero en esos momentos poco importa. Los perfiles del Gobierno en Facebook también siguen publicando información, lo que supone un problema para los golpistas.

¿Qué importancia tiene para la región?
El triunfo de esta asonada puede ser letal para algunos países que mantienen precarias esperanzas de democratización en la zona. Mali, Guinea, Chad... Muchos gobiernos africanos miran ahora lo que sucede en Jartúm sabiendo que, de triunfar el golpe, animará a otros militares a hacer lo propio si no hay una presión internacional que lo impida. Además, esto puede suponer otra derrota diplomática de la Administración Biden, que había apostado por reconciliarse con Jartúm tras décadas de desencuentro.

¿Qué dice la comunidad internacional?
Naciones Unidas expresó su “profunda preocupación” por el nuevo golpe de Estado en Sudán y reclamó la liberación “inmediata” del primer ministro, Abdalá Hamdok, y del resto de políticos detenidos.
“Estoy profundamente preocupado por las informaciones sobre un golpe en marcha y los intentos de socavar la transición política en Sudán”, dijo el representante especial de la Secretaría General de la ONU para Sudán, Volker Perthes.

Así, resaltó que “las detenciones del primer ministro, funcionarios gubernamentales y políticos son inaceptables” y pidió a las fuerzas de seguridad que “liberen inmediatamente a los que han sido detenidos ilegalmente o puestos bajo arresto domiciliario”.

“Es responsabilidad de estas fuerzas garantizar la seguridad y el bienestar de las personas bajo su custodia”, dijo en un comunicado, en el que pidió a las partes “ejercer la máxima contención”.

“Todas las partes deben regresar inmediatamente al diálogo y actuar de buena fe para restaurar el orden constitucional”, enfatizó Perthes en su mensaje, publicado a través de su cuenta en la red social Twitter.